Esos gemelos son míos

Capítulo 7: Buen padre

Liv

Tres días, ese es el largo período de tiempo que debemos esperar para saber los resultados de la prueba de paternidad y sinceramente no sé que desear, si pudiera elegir, pues ni Liam ni su hermano serían los padres de mis hijos, pero uno de ellos dos lo es y los nervios no me dejarán dormir, tengo miedo, miedo de que los resultados sean negativos para Liam y el rechace a los gemelos, después de todo, algo así podría hacerlo cualquier persona aunque también tengo miedo de que sea positiva para él y entonces su obsesión solo haga crecer, lo que si es cierto, es que no podré dormir estos tres días pensando en ello.

—Una cama sería más cómodo —escucho la voz de Liam y miro hacia la puerta, estoy sentada en un sillón cerca de mis hijos —Liv

—No dormiré contigo si eso pretendes —dejo claro —y no dejaré a mis hijos solos —él pasa las manos por su rostro.

—Ahora eres mi esposa —aprieto los dientes, maldito infeliz —y te prometo que compraremos una casa a tu gusto, pero esta tiene otras habitaciones, elige la que quieras y en cuanto a los gemelos, ellos estarán bien, no seas terca —sigo mirando sus ojos y parece cansado, tiene ojeras, incluso se nota mucho más delgado que años atrás.

—Mañana debo ir a mi lugar de trabajo —expreso poniéndome de pie —debo recoger mis cosas y hablar con mi amiga —suspira —la dejaré a cargo de ello y —me callo pensando en lo que iba a decir pero tengo miedo.

—¿Y? —Liam me anima a hablar —¿qué ibas a decir? ¿Que tienes miedo de decirme? —me tenso y odio que me conozca tan bien.

—Solo eso, que debo ir.

—Iremos Liv, iremos —sonríe viendo que sigo tensa —no te dejaré sola y los niños se quedarán aquí, así garantizo que vuelvas.

—Cada segundo que paso aquí a tu lado Liam —mascullo queriendo hacerle daño —te odio más y más y más —bufo y vuelvo a mi sillón —voy a dormir aquí —me dejo caer en este y Liam solo se encoge de hombros, murmura algo que no logro escuchar bien y entonces solo sale.

El auto se detiene frente al edificio en donde tengo mi oficina y respiro hondo. Mis pequeños aún no entienden mucho el cambio de casa, pero en esa Liam compró muchos juguetes y ropa para todos, ropa de nuestra talla, según él, no necesitaremos nada de nuestra antigua casa y aunque los niños estén con algo de recelo parecen felices e incluso le sonríen a Liam como si lo conocieran de toda la vida, cosa que me hace rodar los ojos y bajo del auto rápido mirando el local en donde trabajo, no miro a Liam cuando camino hacia este, él insistió en estar conmigo, pero yo solo logro pensar en los gemelos y en lo que estarán haciendo, pero Santiago se quedó con estos y según Liam los cuidará con su vida. Entro fingiendo una sonrisa, una que se borra al instante al ver al hombre que está ahí en el puesto de mi secretaria y que logra que me tense al recordar que Liam viene tras de mí.

—Liv —al verme se pone de pie rápido y se acerca a mí —cielo.

—Mario —murmuro congelada sin poder moverme.

—¿Cielo? —escucho el susurro de Liam a mi espalda.

—¿Por dios en donde estabas? —Mario da otro paso más y alarga su mano para tocar mi rostro —Te he estado llamando y

—No la toques —Liam solo tarda un segundo en tomar mi brazo, hacer que me aleje y colocarse frente a Mario que lo mira confundido y la diferencia de tamaño entre ambos se nota viéndolos así uno frente al otro.

—Liam —murmuro.

—¿Quién, quien es él? —cuestiona Mario mirándome a mí y solo doy un paso hacia él, pero Liam aprieta fuerte mi brazo.

—Te hablé de mi familia ¿verdad? —Mario asiente —Mi padre tiene mucho dinero y es paranoico, él es Liam —miro a este —mi guardaespaldas enviado por papá —al segundo la cabeza de Liam se mueve hacia mí y alza una ceja recordándome que ya firmé nuestro matrimonio y soy su esposa.

—Así que Liam —Mario sonríe un poco —yo soy Mario —extiende su mano hacia Liam en forma de saludo —el novio de Liv —me tenso por completo viendo como la mandíbula de Liam se tensa.

—¿Novio? —me mira a mí —Por dios, tus gustos solo empeoran.

—Nos estamos conociendo —digo rápido, pero la mirada de Liam no me gusta —bueno

—Liv —Mario habla y rápido lo miro.

—Mario espérame dentro, en mi oficina —pido y me mira sin entender, claro, nunca soy tan fría —ahora hablaremos a solas —Mario solo asiente y en cuanto entra a mi oficina Liam me acerca más a él aguantando aún mi brazo.

—No vas a hablar a solas con ese tipejo —demanda convencido de eso —¿Novio? —bufa —Por dios, tiene gafas enormes y —gruñe —no hablas en serio ¿no?

—Es un buen hombre Liam —aprieta sus dientes —y ahora, necesito hablar con él porque

—He estado a punto de sacarle los ojos por mirarte demasiado —acerca su rostro al mío y en sus ojos noto que no miente ni exagera —¿crees que te dejaré hablar a solas con él? —me pierdo en su mirada y entonces recuerdo todo, todo lo que ha dicho desde que me encontró así que intento tomar el control y coloco una mano en su pecho y no para alejarlo, al instante noto que su mirada cambia y sonrío internamente.

—Liam, por favor —pido sin dejar de mirar sus ojos —solo necesito cinco minutos para terminar mi relación con él —mis palabras salen con suavidad y Liam respira hondo.

—Que no te toque, si te toca o te besa entonces voy a eliminarlo —deja claro soltando mi brazo y solo asiento, voy hacia mi oficina pensando que eso ha sido demasiado fácil y sonrío, Liam parece ser demasiado manipulable.

—Infeliz —susurro y dando un suspiro entro a mi oficina para encontrarme a Mario de pie en esta y me mira pidiendo respuestas, ¡diablos! Él es un buen hombre.

Terminar con Mario sin siquiera haberle dado una razón que justifique mi cambio fue un desastre y darle a mi secretaria que llegó minutos después de que este se fue indicaciones para seguir sin mí fue peor, ella no dejaba ni un segundo de mirar hacia Liam y buscaba respuestas en mis ojos, unas que claramente no podía darle, ¿qué podía decirle? ¿Qué fue mi cuñado y me acosté con él y que no sé si mis hijos son suyos? Definitivamente, la historia de mi vida es vergonzosa.




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