Esos gemelos son míos

Capítulo 8: Princesa

Liam

¿Y si Leandro fuera mejor padre que yo? Sí, me he hecho esa pregunta demasiadas veces en mi cabeza, pero siempre la respuesta ha sido la misma. Si en algún momento él supiera y quisiera estar en sus vidas no podría impedirlo, pero eso jamás me alejará de ellos, los gemelos que ahora corren riendo por el jardín de mi casa mientras su madre aún duerme. Corro hacia ellos y atrapo la pelota con la que jugaban, pateo esta hacia Damien que la toma riendo con sus manos y niego rápido, se supone que jugamos fútbol, pero ellos para controlarla la toman en sus manos y luego la patean, suspiro cuando Lion patea esta hacia mí y la detengo con mi pie.

—¿Mamá sigue dormida? —cuestiona Damien que se acerca a mí y me pongo a la altura de ambos.

—Supongo que tiene complejo de princesa —ellos ríen —¿conocen el cuento de cenicienta? —ambos me miran confundidos.

—Es la bella durmiente —la voz a mi espalda me hace sonreír.

—¡Mamá! —gritan ambos y corren hacia ella, me pongo de pie para mirarla y los pequeños la están abrazando.

—¿Han dormido bien? —los niños asienten —pues quiero que vayan al comedor y me esperen ahí —asienten y los niños van rápido hacia la casa, mi mirada queda fija en la de Liv que también me mira. Sus palabras de ayer están en mi cabeza, saber que alguien más la ha tocado y besado ha hecho hervir mi sangre de rabia, pero lo comprendo, aunque el hecho de que lo comprenda no cambia que duela, ella ha podido estar con otras personas y yo, yo he pasado cinco años pensando solo en ella sin poder desear a más nadie.

—Mañana son los resultados —expresa al fin acercándose un poco a mí y sigo mirando sus ojos, asiento —quiero ver el resultado junto contigo Liam, al mismo tiempo —vuelvo a asentir —¿puedes hablar o te has quedado mudo? —sonrío cuando me mira enojada.

—Pensaba en nuestra boda —respira hondo dejando de mirarme —¿ya la estás preparando?

—¿Prepara un muerto su propio funeral acaso? —mira mis ojos y alzo una ceja con su pregunta.

—¿Quieres decir que debo prepararla yo? Eres tú quien te dedicas a ello —sonríe.

—Eres tú quien quiere una boda Liam, yo no haré nada, incluso ya elegí el vestido y créeme, no será blanco —doy un paso hacia ella, acorto la distancia y noto como se tensa mientras miro sus ojos.

—El vestido poco me importa y lo que coloques debajo menos —sonrío —por mí, puedes ir desnuda e igual lo disfrutaría Liv —aprieta sus dientes.

—No voy a acostarme contigo Liam, pasó una vez, no volverá a suceder, así que si necesitas estar con alguien eres un hombre libre —sonrío.

—¿Entonces me das permiso de tener una amante? —mi pregunta la descoloca durante unos segundos, pero ella asiente y sigo sonriendo.

—Pues —miro el reloj —esta noche no me esperes despierta —su boca se abre, pero paso por su lado y entro a la casa sin querer escucharla.

La noche cae rápido y salgo del baño arreglando mi camisa, luego camino hacia el espejo y cuando la puerta de la habitación se abre miro hacia esta alzando una ceja, Liv se detiene mirándome y sigo confundido, ella ha estado durmiendo en un sillón en la habitación de los niños, pero ahora está aquí y carga con ella una almohada.

—¿Vienes a dormir aquí? —da un paso entrando por completo a la habitación.

—Es la única habitación aparte de la de los niños que está limpia y organizada y supongo que eso lo has hecho queriendo —sonrío un poco. —Así que sí, venía a dormir —doy un paso hacia ella —dijiste que irías a ver a una amante —ella se acerca a la cama, mi sonrisa disminuye —puedes pasar la noche con otra y dormiré aquí —toma asiento en la cama y sonríe, sonríe como si nada, como si no le importara que estuviera con otra mujer y eso me descoloca. Dejo de mirar sus ojos pensando en todo, ella está en mi habitación, pero la única razón es porque piensa que de verdad saldré de la casa a estar con alguien más así que camino hacia la puerta en silencio.

—Duerme bien Liv —digo y me detengo en la puerta para mirarla, ella ladea su rostro y sigue sonriendo —Volveré tarde —asiente.

—Disfruta Liam —aprieto mis puños con rabia y salgo de la habitación fingiendo que su poco interés no molesta, la idea era ponerla celosa, pero parece satisfecha y paso con rabia las manos por mi cabeza. Salgo de la casa, claro que lo hago y subo a mi auto, arranco este a toda velocidad y me alejo, pero ¿a quién engaño? No podría estar con una mujer teniendo a Liv en mi cabeza así que luego de estar dando vueltas por la calle como un loco llamando la atención de todos regreso a la casa y bajo del auto dando un portazo. Siento rabia, impotencia y dolor, al entrar voy directo hacia una botella y me sirvo un trago, uno que bebo rápido y luego estrello contra la pared con rabia.

—Maldita sea —bramo queriendo controlarme y escucho un ruido que me hace voltear, toda la rabia que sentía desaparece al ver al pequeño frente a mí que abraza fuerte un oso de peluche y me mira asustado.

—¿Estás enfadado? —pregunta y da un paso atrás cuando doy un paso hacia él, ¡diablos!

—Pequeño, yo no, no —las palabras se atoran en mi garganta viendo el miedo en su mirada —Lo siento —me arrodillo en el suelo para quedar a su altura —perdón si te asusté —digo y él sigue en silencio —¿No puedes dormir? —cuestiono y niega.

—No.

—¿Por qué? —él respira hondo y deja de apretar fuerte su oso.

—Tuve una pesadilla —murmura y me acerco un poco.

—¿Y qué soñaste? —me preocupo por él que mira mis ojos.

—Que había algo debajo de la cama, un monstruo —sonrío, él apenas pronuncia todas las letras, pero logro entenderlo a la perfección y suspiro pasando una mano por mi rostro.

—¿Quieres que vaya y revise? —no dice nada —Puedo hacerlo.

—¿No tienes miedo? —sonrío con su pregunta y me pongo de pie.

—Si, claro que sí, pero si vas conmigo no —sonríe un poco —seremos dos, y si solo hay un monstruo seremos dos contra uno. —explico y el pequeño sigue sonriendo.




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