Liam
Los gemelos siempre serán mis hijos. La frase da vueltas en mi cabeza mientras observo sus ojos, el sobre en mi mano pesa demasiado y la muerte de mi padre me ha dejado tocado. Abrir el sobre y hacer frente a los resultados es algo que no quiero. Ya perdí a alguien que amaba, perdí a mi padre, pero me niego a perder a los gemelos, mis gemelos, diga lo que diga este papel y sin pensarlo mucho muevo mis manos y rompo este, hago pedazos pequeños el sobre con los resultados dentro y dejo caer al suelo todo. La boca de Liv se abre, me mira incrédula y aunque duele verla en shock, quizás más me hubiera dolido su mirada.
—¿Qué...Qué has hecho? —murmura mirando los pedazos de papel por el suelo.
—Ya te dije —mascullo —me da igual si llevan mi sangre o no.
—Por dios Liam —se agacha tratando de recoger los trozos —estás loco, estás
—Son mis hijos Liv —levanta la cabeza y me mira con rabia —míos y de nadie más, que eso se te meta en la cabeza, no haré otra prueba de paternidad —dejo claro —no necesito eso —paso por su lado y salgo de ahí. Camino sin rumbo fijo hasta llegar a mi habitación y tomo asiento en mi cama, entonces, en el silencio de mi cuarto y en la tranquilidad saco de mi bolsillo el otro sobre, tal como pedí, el doctor trajo dos copias y observo la copia que guardé antes de que ella entrara, ese sobre que ya está abierto y miro con mis ojos cargados de lágrimas, pero sonrío, sonrío pensando en los gemelos, en el cuento que les hice y en la mirada de los pequeños hacia mí. Cuando escucho pasos, rápido guardo el sobre y al mirar hacia la puerta veo a los pequeños que entran, sonrío observándolos y se acercan.
—Le hablé a Damien del cuento que me hiciste —expresa el pequeño subiendo a mi cama y los sigo mirando —y queremos que lo vuelvas a hacer.
—Te quedaste dormido —le recuerdo y bufa.
—Por eso queremos escucharlo de nuevo —dice Lion sin dejar de mirar mis ojos —o bueno, yo de nuevo —se señala.
—Bueno, podría hacerlo
—Y esta vez con final incluido. —pide el pequeño.
—Como ordenen, a mí me encantó hacer ese cuento y me encantaría hacerlo todas las noches para ustedes —soy sincero sin dejar mi sonrisa y Lion se acerca un poco más a mí.
—¿Podemos llamarte papá? —lo miro incrédulo con la pregunta que acaba de soltar y que no esperaba.
—¿Qué? —mi respuesta lo hace encogerse, pero niego —Quiero decir si —hablo rápido —si quiero —ellos sonríen —claro que quiero pequeños, maldita sea claro que quiero —me miran raro y entonces comprendo lo que he dicho —disculpen, no le digan a mamá que dije eso.
—¿Maldita sea? —pregunta Damien y niego rápido.
—No, no repitas eso —lo señalo.
—Maldita sea —susurra Lion y sigo negando.
—Oye, me van a regañar, mamá se enfurece y a ella le tengo miedo —ambos se echan a reír.
—Maldita sea —repite Damien riendo.
—Diablos no.
—Diablos —susurra Lion y vuelvo a negar saliendo de la cama.
—¿Que?, por dios —bufo —no, no repitan nada de lo que digo —me señalo y se miran entre ellos.
—Diablos —dicen alto al mismo tiempo riendo y paso una mano por mi rostro.
—Por dios, Liv va a acabar con mi vida —gruño, pero solo pasa un segundo y me sumo a las risas de ellos, mis hijos.
Camino hacia el despacho sintiendo que mis pasos pesan demasiado y los nervios me hacen detenerme un segundo en la puerta, luego paso una mano por mi saco y entonces entro.
—Abogado —el señor de unos cincuenta años se pone de pie al verme entrar y me mira con lástima.
—Liam, Liam lamento lo de tu padre.
—Ve al grano —lo interrumpo tomando asiento sin querer escuchar más y miro sus ojos —¿qué haces aquí? Si vienes a decirme que mi padre no me dejó nada lo entiendo y
—Al contrario, Liam —es él quien ahora corta mis palabras —tu padre te dejó la mitad de todo —mi ceño se frunce, pero niego saliendo de mi desconcierto.
—Pues no quiero nada, déjaselo a mi hermano —el abogado niega.
—No sabes lo que dices.
—Sé lo que digo, no volveré a ese país —comento mirándolo y sí, lo hago por Liv, volver al país para ella significaría hacer frente a su secreto, hablar con sus padres y que ellos sepan la verdad acerca de los gemelos, volver a ese país también significaría volver a ver a Leandro y la verdad yo no quiero que eso suceda porque aún no sé lo que ella siente.
—¿Sabes cómo murió tu padre? —la pregunta me saca de mis pensamientos y respiro hondo.
—Usted dijo que había sido un accidente.
—Mientras conducía ebrio —mis ojos se entornan y luego rio, rio porque lo que dice parece una gran broma.
—¿Es una broma? —me pongo de pie molesto —Papá no bebía —mascullo poniendo mis manos sobre el escritorio.
—Fue alcohólico Liam —maldigo en voz alta con sus palabras.
—Sí, hace años y lo dejó —golpeo la mesa —jamás hubiera bebido un solo trago. Es más, no le molestaba ya la bebida —me alejo unos pasos —recogía mis botellas de mi habitación, me daba charlas sobre alcoholismo para que no arruinara mi vida —lo miro —conozco —me callo temblando de rabia —conocía a mi padre abogado, nunca se hubiera emborrachado —él asiente.
—Y eso mismo pensé yo Liam —se levanta igualmente —Liam por eso estoy aquí, soy amigo de tu padre, no solo su abogado —asiento —según el informe su padre conducía ebrio y tuvo un accidente, pero él odiaba la bebida —bajo la mirada, nada tiene sentido —y además, dos días antes del accidente habló conmigo —hace una pausa —planeaba dejarte todo a ti, pasar la empresa a tu nombre —lo miro incrédulo —porque había descubierto que tu hermano robaba, aquí están las pruebas —deja unos documentos sobre la mesa, pero ni siquiera los miro —Lo que pienso es que tu hermano o alguien cercano a él descubrió eso y
—¿Piensas que a mi padre lo asesinaron? —cuestiono con el ceño fruncido.
—Solo tú puedes descubrir quien o como Liam —me señala —tienes la mitad de la empresa, la mitad de la casa, ¿acaso no te interesa saber quién le hizo daño a tu padre? ¿Quién quitó su vida? —y sí, la respuesta a ambas preguntas es sí y hago silencio mientras miro los ojos del abogado. Este deja otros documentos sobre el escritorio y entonces diciendo que ya hizo lo que debía hacer sale del despacho dejándome solo, miro los documentos e incluso tomo uno en mis manos, tiene que haber algún error pero…