Liv
Siento que con cada segundo que pasa mi corazón se acelera aún más y claro, estoy a punto de ver a mi familia y aunque eso me hace feliz y sé que ellos se van a alegrar de conocer personalmente a sus nietos, tengo miedo, miedo de como van a reaccionar cuando me vean con Liam. Miro mis manos mientras el Jet en el que vamos se mueve, los gemelos se han quedado dormidos luego de hacer muchas preguntas, ellos están felices, creen que vamos de vacaciones y Liam les ha dibujado el país como si fuera un enorme paraíso.
—Sé que sigues enojada —escucho su voz y aprieto fuerte mis dientes —Pero Liv.
—Dijiste que nunca volveríamos —miro sus ojos —dijiste que no me harías daño —él suspira —entiendo que quieras venir y ver a tu familia, a tu padre Liam, pero me pudiste dejar y…
—No quiero estar lejos de ti nunca más —pronuncia y solo rio con rabia.
—Eres —me callo sintiendo demasiado odio —Eres increíble —acabo susurrando —¿amor? Dices que eso sientes, no me fastidies Liam, no es amor, el amor no es así, el amor no miente, no engaña y no obliga —él baja la mirada —ni siquiera tuviste el valor de abrir el sobre de los resultados —mis ojos se llenan de lágrimas —y ahora viajamos para volver a ver a todos y hacer frente al error que cometí años atrás, mi mayor error definitivamente —Liam mira mis ojos.
—Tu mayor error —se pone de pie y se inclina hacia mí —fue haber elegido al hermano equivocado Liv —agrega y entonces solo se aleja como si nada y maldigo en voz baja.
Al bajar del Jet un auto nos recoge, los gemelos van mirando por la ventanilla mientras Santiago les va enseñando hermosos lugares. Liam va en silencio en el auto enviando mensajes hasta que guarda su teléfono y me mira.
—Al llegar llevarás a los gemelos a una habitación —mi ceño se frunce —iremos a la casa de mis padres —me tenso por completo.
—Liam.
—Es mejor enfrentarlos desde el primer día Liv —sigo tensa —no voy a jugar a las escondidas —siento tanto odio mientras lo miro que debo dejar de hacerlo —pronto vas a entender todo —añade y no digo nada —a esta hora no habrá nadie en la casa, mi hermano, su esposa y mi madre llegarán en unas dos horas más o menos y tu familia también, ya los cité para cenar —lo miro rápido.
—¿Una cena en familia? —mis ojos se llenan de lágrimas y él solo asiente.
—Quiero que todos sepan desde hoy que eres mía.
—Eres un imbécil Liam —mascullo, los gemelos me miran y solo niego dejando de mirarlo recordando que no vamos solos en el auto.
Volver a ver la casa en la que viví junto a Leandro es como un gran golpe. Los niños quedan impresionados, claro, es una mansión hermosa, en cambio, yo me quedo de pie en la puerta sin querer entrar en esta y menos sabiendo que en pocas horas veré a todos y sabrán lo que llevo años ocultando. Liam es quien me toma del brazo y me hace entrar, pero rápido me zafo de su agarre y lo miro con rabia.
—Lleva a los niños a la que fue mi habitación —ordena y bufo
—Señor Liam —una empleada se acerca —ya todo lo que pidió está listo —miro a Liam confundida, pero él solo da las gracias como si nada, claro, a diferencia de la familia él trata bien a todos los empleados.
—¡Niño Liam! —el grito de su nana lo hace voltear y sonriendo corre hacia la señora y lo abraza, yo solo me quedo mirándolos sin querer entrar por completo a esta casa.
Me observo en el espejo de la habitación y aunque el vestido que traigo es hermoso me encantaría no tener que usarlo. Los gemelos duermen en la cama a mi espalda y el nudo en mi garganta no cambia. Sé que abajo ya están todos con Liam, incluso mis padres ya han llegado y yo soy la sorpresa, la cereza del pastel o sencillamente el payaso de la fiesta. Mis ojos se llenan de lágrimas tan solo de imaginar las miradas de mis padres cuando me vean y Liam anuncie ante todos que soy su esposa y Leandro, veré a este y mi corazón se encoge al pensarlo.
—¿Estás lista? —escucho la voz de Liam, pero no me giro —me encanta tu vestido, sabes que amo el negro —no lo miro y evito bufar —ya todos están abajo Liv, créeme, se sorprendieron al verme y debiste ver la cara de todos —Liam ríe y yo aún no entiendo nada, no entiendo qué hacemos en esta casa y no entiendo por qué hace esto. Volteo a verle —Liv.
—Bajemos entonces —me acerco a él —muero por ver a tu hermano —mis palabras lo hacen apretar los dientes y solo paso por su lado, si yo voy a estar incómoda entonces quiero que él también lo esté. Bajo con cuidado las escaleras y en el último escalón doy un largo suspiro, entonces camino hacia el comedor, desde donde se escuchan voces y solo un nombre sale a relucir, Liam, las conversaciones giran en torno a él y por lo que logro escuchar, su madre cree que está aquí por la muerte de su padre.
—¿Y crees que papá le interesaba? —escucho la pregunta de Leandro y me detengo por completo con su voz —por dios mamá, Liam está aquí por su maldita herencia y nada más —respiro hondo, al parecer, aún no saben que yo estoy aquí con él y menos que ando con gemelos.
—Lo que no entiendo es que hacen ellos aquí —dice la madre de Liam y apuesto a que se refiere a mi familia.
—Vamos Liv —susurra Liam que coloca una mano en mi espalda y me anima a entrar, la mirada de mis padres es con lo primero que me encuentro y ambos se quedan con la boca abierta, en un segundo se les va el desconcierto y se ponen de pie sonriendo.
—Hija —la voz de mamá se quiebra, todos nos miran y ellos vienen hacia mí y me abrazan, lo hacen tan fuerte que me sacan las lágrimas, pero me topo entonces con la mirada de Leandro, este sigue desconcertado mirándome y mi corazón se acelera al máximo perdida en esa mirada.
—Liv —susurra Leandro, mis padres se separan de mí dándonos espacio y Liam se acerca.
—Todos están aquí presentes por una simple razón —habla Liam que pasa una mano por mi cintura y me acerca a él y ese gesto todos lo miran —mi esposa, Liv —añade, mis padres me miran con ojos entrecerrados, la madre de Liam abre la boca incrédula y Leo, la mirada de Leo es indescifrable.