La parte de atrás de la mansión. Un gran campo con mucho césped y un aire que me relajaba.
—Bueno, Lion, coge esto. —El capitán me lanza una espada. —Agarro la espada en el aire. —Capitán, ¿por qué me da una espada de madera? —dije mientras empuñaba la espada. —El capitán saca una espada de su cintura. —Lion, ya va siendo hora. De que aprendas algo de esgrima. —Grito el capitán mientras me apuntaba con la espada.
Esta espada es algo pequeña. Pero seguro que con el cuerpo que tengo ahora no lograré empuñar una espada de verdad. Tengo que esforzarme.
—Quiero ver qué es lo que puedes hacer. —Dijo el capitán mientras hace una seña de provocación. —Sujeté la espada por encima de mi hombro; apuntando hacia el capitán. —Corrí hacia el capitán. —Di un espadazo. —El capitán había desaparecido.
¿A dónde se fue?
—Estoy aquí. —Dijo el capitán. —Me volteé y golpeamos nuestras espadas. —Vaya, nada mal. —Dijo el capitán con una sonrisa. —Me eché para atrás. —El capitán corrió tratando de dar un ataque directo a mi pecho. —Me percaté y me cubrí con la espada. —Por el impacto salí volando, cayendo en el césped de cara. —Tienes algo de talento, pero te falta pulirlo, ja, ja, ja. —Dijo mientras reía orgulloso con la espada en el hombro. —Eso no es justo, me tomó desprevenido. —Dije mientras me paraba y me limpiaba la tierra. —El momento es crucial a la hora de un duelo. Quejarse no cambia que seas malo usando la espada. —Agarre la espada y me puse en una posición totalmente diferente a la otra.
Agarre con una mano la espada, rozando el piso.
—Cambiaste tu postura, interesante. —dijo el capitán empuñando la espada. —El capitán se acercó a dar un ataque directo. —Apunte la espada a su estómago. —Dándole en la cadera. —El capitán se echó para atrás. —Corrí a atacarlo. —Chocamos espadas.
Los ojos que tiene este chico. Solo con verlo, veo que se está divirtiendo. Pero también veo la pasión que le está dando a este duelo.
—El capitán da un golpe fuerte a la espada. —La espada se rompe y el capitán apunta al cuello de Lion. —Me sorprendes, Lion, pareciera como si no fuera tu primera vez usando una espada. —Dijo el capitán con sarcasmo. —Te enseñaré todo lo que sé. Estarás muy ocupado. —Dijo mientras se iba entrando a la mansión. —Sí, claro. —Dije mientras lo seguía.
Miré hacia arriba, me percaté de que se asomaban unos mechones de pelo de un color rojizo por la ventana del segundo piso.
—*Suspiro* —¿Qué pasa, Lion? —dijo el capitán . —No, no pasa nada. —dije mientras me rascaba la cabeza. —Entramos a la mansión . —Oye, capitán , esa niña pelirroja es su hija, ¿no? —¿Eeeh? —sonrió de forma burlona. —¿Es que acaso te interesa? —Claro que no, no malinterprete las cosas. —dije calmado. —Sí , es mi hija. Vaya que crecen rápido, ella tiene ahora mismo 10 años. —Oh vaya. —Y a todo esto, ¿cuántos años tienes, Lion? —Yo, pues... no lo recuerdo. —¿En serio? Mmm, no saber eso sería un gran problema. Pero diría que tienes unos 6 o 7 años. —dijo el capitán pensativo.
Miré de reojo atrás de mí .
Otra vez ese pelo rojizo. Mejor lo ignoraré por ahora.
—Oye , Rosa, deberías dejar de esconderte. —Dijo el capitán mientras salía una niña de un muro.
¿Eh, él ya la había visto?
—Esto que estás haciendo es de mala educación, Rosa. —Pe... perdón . —dijo Rosa. —Seguro ya la habrás visto, Lion, ella es Rosa, mi hija.
Sí, es la niña que tanto se escondía detrás de Tiara.
—Rosa, no te has presentado adecuadamente ante Lion. —Es que es una molestia. —vaya que eres honesta. —El capitán agarró a Rosa y la empujó cerca de mí . —Vamos, preséntate . -Ella agarró las dos puntas de su vestido e hizo una reverencia. —Me llamo Rosa Rissolt, un gusto en conocerlo, señor Lion.
¿Cómo? ¿Señor?
—¿Ya estás satisfecho, papá ? - dijo Rosa con el ceño fruncido. —El capitán dio un pulgar arriba y una sonrisa brillante. —Sí , lo hiciste muy bien.
Rosa se fue corriendo, su cara parecía roja de la vergüenza .
—Ella no es una mala niña, solo que desde mi punto de vista... es algo terca. —sonreí . —Pues a mí no me parece que sea así , capitán . —susurré mientras caminaba a mi cuarto. —Sí, lo sé , ella solo se hace la dura. Pero bueno, a esa edad yo también era como ella, así que no puedo hablar de más.
Entré a mi cuarto, me acosté en la cama. Miré mis manos .
Mi piel es bastante débil. Tengo las manos destrozadas, supongo que será así todos los días.
Cerré ligeramente los ojos. La oscuridad que esperaba ver fue reemplazada por la cabeza de Tomás ensangrentada en el piso. Mi respiración se descontroló rápidamente.
—No, espera, yo no quería esto. —el guardia gordo, con su típica cara de arrogante, se reía en mi cara. —Fruncí el ceño. Corrí hacia él . —JURO QUE TE MATARÉ . —Di un golpe, el guardia desapareció como una cortina de humo. —Miré a mi alrededor, como aparecían muchos guardias con la misma expresión. Misma risa. —Abrí los ojos en señal de hostilidad. —No dejan de aparecer como cucarachas. —Caí de rodillas. —Vengan, si se atreven. —Todos los guardias corrieron hacia mí . —El cielo se partió en dos. —¿Qué está pasando?
La oscuridad y hostilidad que había alrededor se disipaban poco a poco. Sentía como si alguien me hubiera agarrado la mano. Pero cuando desperté, no había nadie.
—Bueno, debería volver a dormir.
Pasó el día . Entrenaba con el capitán en la parte de atrás de la mansión .
—Di un espadazo. —El capitán lo esquivó y me dio una patada en la espalda. —Así nunca me ganarás . —dijo el capitán .
Miré al capitán . Visualicé el sueño, la cabeza de Tomás como rodaba por el piso. Y también a los malditos guardias que estaban ahí presentes.
—Fruncí el ceño, abrí muy bien los ojos. —¿Lion? - dijo el capitán . —Corrí con todas mis fuerzas. Salté y le di un gran espadazo. —Chocamos las espadas una y otra vez, con la agresividad de una bestia salvaje. —Lion, ¿no estás siendo muy agresivo?