Un sol que hacía que mi sudor aumentara.
El Capitán me dio un espadazo, mandándome a volar. La sangre salía de mi nariz.
El Capitán sólo me miraba sin decir una sola palabra.
—Me levanté. -Capitán, por favor, siga. —El Capitán se acercó repentinamente. —Reaccioné y pude sostener la espada del Capitán en la mano.
El Capitán hacía presión, pero no lograba mover la espada. Levanté la cabeza y miré al Capitán directo a los ojos.
—Ya entiendo. —Susurró el capitán. —¿Eh? —Dije con sorpresa.
El capitán dio un giro y me asestó un golpe en la cabeza, usando su pierna.
Caí al piso, perdiendo la conciencia.
El capitán se agachó y me susurró esto al oído antes de quedarme inconsciente:
La venganza no es buena, Lion.
Cerré los ojos y me desmayé.
—¿Pero qué crees que estás haciendo, Ulises? —grita Tiara, que miraba el duelo a escondidas. —Tiara, estabas ahí —dijo Ulises, el capitán.
Tiara se acercó a Ulises. Levantó la mano, dándole una cachetada. Ulises se toca la mejilla, tratando de procesar lo que está pasando.
—¿Sabes que podrías haberlo matado? —dijo Tiara. —Por favor, Tiara, sabes que esa no era mi intención —dijo el capitán mientras se acercaba a Lion. —Este chico parece que ha pasado por algo bastante difícil —dijo el capitán con cara de tristeza. —Cogió a Lion en sus brazos. —Además, si tanto te preocupaba, ¿por qué no me detuviste? —Bueno, yo... —dijo ella, mientras miraba el césped con el ceño fruncido. —*Suspiro* deberías encargarte tú de él . —Le dio a Lion en sus brazos. —Cuando despierte, me dices. Quisiera hablar a solas con él —dijo el capitán mientras entraba a la mansión.
Tiara me llevó a mi habitación, donde me pudieron tratar las heridas.
Miro hacia la puerta de mi habitación.
—Rosa, puedes entrar. —Rosa entra a la habitación. —¿ Está bien? —preguntó Rosa. —No te preocupes, como solo eran espadas de madera, no tiene heridas graves.
Aunque con esos golpes podría haberlo matado fácilmente. Todavía es un niño.
Rosa se quedó mirando a Lion.
—Tiara sonrió. —Puedes quedarte a cuidarlo si quieres. —¿Eh? No hace falta. -Vamos , no seas así. Te lo encargo. —dijo Tiara mientras se iba. -Oye, mamá, ¿a dónde vas ? - dijo Rosa.
Tiara cerró la puerta , dejándolos solos en la habitación.
Rosa se sentó en la silla que está al lado de Lion.
—Bueno , está bien, lo cuidaré, pero solo por esta vez. —Rosa volvió a mirar a Lion. —Acercó su rostro poco a poco.
Ahora que me fijo , ¿no tiene las pestañas muy largas?
Se alejó repentinamente al percatarse de que estaba muy cerca.
—¿Pero qué estoy haciendo? ¿Por qué me importaría algo como eso? - Entrelacé los
brazos.
La respiración de Lion , de un momento a otro, fue siendo corrompida ; tenía el ceño fruncido y parecía estar sufriendo.
Rosa miró de reojo. Sin decir una sola palabra, agarró su mano.
Su respiración y su ceño volvían a la normalidad. Incluso se le podía ver una pequeña sonrisa en su rostro.
Ella observó la palma de su mano.
—Wow , está llena de ampollas. —Es algo que no se puede evitar.
Alguien le había respondido a Rosa. Al mirar a la cama, Lion ya había despertado.
Ella se echó para atrás del susto, pero se tropezó con la silla ; estaba a punto de caerse.
Lion alza el brazo y la sostiene de la mano.
—Por poco. —dijo Lion. —Ella miró a otro lado. —¿Por cierto, eras tú la de aquella vez? —¿De qué hablas? —dijo ella. —Ayer, mientras tenía una pesadilla, sentía a alguien tomarme de la mano. ¿Eras tú, verdad? - pregunté con una sonrisa.
—El rostro de Rosa se volvió un poco rojo. —Sí ... -vaya , gracias. —¿Podrías soltar mi mano? —dijo, avergonzada. —Ah, sí, perdón.
Todavía me sigue doliendo después de despertar. El capitán es muy fuerte. Si hubiera sido un entrenamiento con espadas reales, hubiera sido mucho peor.
—Oye. —¿Hmm? -¿Todavía te sigue doliendo? —preguntó Rosa. —Mentiría si te dijera que no. Pero no creo que sea algo grave, ja, ja. —dije con una risa incómoda.
La puerta suena, anunciando la llegada de alguien.
—¿Capitán? —Dije. —Rosa volteó a ver. —Buenas, Lion, despertaste bastante rápido. —¿Qué haces aquí?
—Sólo quería pasar a ver cómo estabas... pero parece que no debí haber venido. —¿Por qué lo dices, Papá? —preguntó Rosa con el ceño fruncido. —No lo sé , tú dime. —dijo el Capitán con una sonrisa burlona.
Rosa le dio pequeños golpes al Capitán en el pecho.
—Oye , no me estés molestando. —Ni siquiera he dicho nada, ja, ja. —Sí, serás. —dijo ella.
El Capitán enfocó su mirada en Lion.
—Lion, cuando te sientas mejor, quisiera hablar de un asunto contigo. —¿Conmigo? —Sí , es algo importante. —dijo el Capitán mientras fruncia el ceño.
Dos días donde Rosa y Tiara me cuidaron. No era nada grave, pero aún así se lo tomaban muy en serio. Después de ello, pude volver a salir de la habitación.
Caminaba dirigiéndome a la parte de atrás de la mansión. Rosa y Tiara no las vi en ninguna parte. No sé adónde se habrán ido. Al salir de la mansión, sentí una ligera brisa, la cual me hacía sentir lo mejor posible.
Seguía caminando, sentí algo en mis pies.
—¿Una espada? —la agarré.
Algo tapaba la luz solar que se suponía debía recibir.
—Miré hacia arriba y, sin pensar, lo esquivé . -Levanté la cabeza. —Vaya, no pensaba que lo fueras a esquivar. —Capitán, ¿qué se supone que está haciendo? -pregunté sorprendido.
—Corrió hacia mí , saltó y chocamos espadas. —Dime algo, Lion. Aquel día, ¿por qué estabas tan agresivo?
Ese día estaba alucinando. Lo único que podía ver era aquel guardia tan arrogante. Al fin y al cabo, fue quien ejecutó a Tomás.
—Solo recordé algo, nada más . —dijo Lion desviando la espada del capitán. Di un espadazo. —El capitán bloqueó el golpe con su brazo. —¿Y por qué no me lo cuentas?
El capitán devolvió el golpe. Chocamos espadas otra vez.