Espada de Naciones

Capitulo 8

Una espada empuñada, estocada tras estocada. Gotas de sudor disparadas en el aire. Sol que raja dientes. Dolor insoportable en el cuerpo.

Demostraba la voluntad de volverme más fuerte.

—¿Ya no puedes más? —preguntó el capitán con su espada apoyada en el hombro.

Di un pisotón, cambiando mi postura.

Espada en mano por encima del hombro. La emoción me hizo sonreír. El viento me daba un último aliento.

—Apenas estamos empezando, ¿verdad? —dije, dando un espadazo al aire.

Ulises pasaba la espada por ambas manos una y otra vez, hasta decidir usar su izquierda. La lanzó al cielo; observé atento la trayectoria de la espada.

No sabía que eso iba a ser mi mayor error. Al mirar adelante, el capitán se encontraba a punto de golpearme.

Sujeté el mango de la espada, logrando golpear su mentón. Impactó al punto de casi caer. Apoyó su pierna derecha , dando un paso atrás y logrando equilibrio.

—Qué sorpresa. —Susurró el capitán, observando el cielo.

En una galopada y un salto, acabó empuñándola otra vez. Choques de espadas donde hasta el mismo viento es cortado. La sangre de este guerrero, fluyendo a velocidades extremas. La dicha se sentía en el aire.

Cuánto has mejorado, Lion.

El capitán se echo para atrás, alejándose lo mejor posible.

Exploté mis piernas, logrando llegar hasta él . Pensamientos vacíos; la adrenalina lograba entumecer mi cuerpo, el dolor se fue.

—Dame un respiro. —dijo el capitán, impresionado.

Una fuerza descomunal partió mi espada, dirigida por el capitán. La suya seguía intacta; era algo que siempre me preguntaba. Ya que lo normal es que las dos se destruyan al mismo tiempo.

Ya lo acabé , supongo... pensó el capitán.

Distracción aprovechada por mi salto al capitán. Algo que no esperaba. Patada que golpearía su rostro. Pero la bloqueó usando su brazo.

—¿Eh?

Sostuvo mi pierna, giró tres vueltas, lanzándome al césped. Golpes en el brazo, cara y otras partes. Todo esto logró hacer que la adrenalina desapareciera. Ponerme en pie por mí mismo era algo imposible.

—*Suspiro* acabaste peor de lo esperado. —dijo el capitán, acercándose a mí .

Tantos intentos de levantarme me hicieron quedarme sentado. La fuerza es algo que todavía me falta. Todos estos duelos me han hecho pensar lo mismo.

—Me falta mucho; vencerlo es todavía un sueño. —respondí al capitán. —Llevo toda mi vida empuñando una espada. No te compares conmigo. —Agarró mi mano, me cargó en sus hombros.

Claro, si lo vemos así , el ganador ya estaba previsto.

—Aunque una cosa sí es segura. Has mejorado mucho. —dijo con una sonrisa. —¿De verdad? -Sí, me metiste en serios problemas. Fue interesante.

Un pequeño paso tras otro. Crecimiento lento, pero eficiente y constante. La clave de un buen aprendizaje; ese es el pensamiento del capitán. El cual fácilmente podría vencer a más de mil soldados si se lo propusiera. Un rumor desconocido para Lion.

Aquel acontecimiento importante, lugar donde la más alta nobleza asiste. Y al que yo tengo obligación de estar. El banquete de primavera; llevar a tus hijos ahí es una invitación a encontrar a su alma gemela. La verdadera protagonista de esto será Rosa, teniendo edad suficiente para contraer matrimonio. Según he oído, tiene 13 años; la verdad no entiendo mucho de esto. Iremos a Eredia, donde la realeza de esta nación vive.

Bueno, mi papel será presentarme como el hijo del capitán. O cierto, durante el evento debo llamarlo "Padre". No estoy muy acostumbrado a ello. Las clases sobre modales ya empiezan a tener sentido.

Una mirada desanimada observando el exterior. El camino repleto de baches, haciéndonos dar pequeños rebotes. Nos hizo tener un momento agitado, literalmente hablando.

Quiero vomitar.

—¿Por qué carajo el chófer elige el peor camino? —queja del capitán.

Dos pisadas fuertes del capitán. El chófer se percató.

—¿Pasa algo, señor? —preguntó el chófer . —¿ Cómo se te ocurre tomar este camino? ¿No había otro con menos baches? —preguntó el capitán, con el ceño fruncido. —Perdóneme las molestias, pero este es el único camino. Los otros carruajes van en la misma dirección. —respondió el chófer.

Un rechistar y volvió a su asiento; suspiró, tocándose el entrecejo. Sufría mareos leves al igual que yo .

Aunque Rosa parecía estar bien por ese lado, a pesar de tener ese rostro melancólico. Un suspiro tras otro parecía algo normal para el capitán. Saber esto me quitó valor para preguntarle. Qué tanto le inquietaba.

—¿Estás nervioso, Lion? —Lo estoy. —respondí de forma automática. —Ja, ja, claro, cualquiera estaría nervioso.

Es uno de los eventos más importantes; solo se hace una vez cada año. Con eso en cuenta, la pregunta pareció muy estúpida al llegar a mis oídos.

Una gran mansión, donde se haría esta fiesta; reconocida por ser el hogar del mismísimo rey. Este lugar tiene grandes aires de nobleza. Solo ver esas puertas de oro me da escalofríos.

—Lion, recuerda comportarte. —dijo el capitán. —Como ordene, Capitán Ulises. —respondí, haciendo una reverencia. —Saliste bien bromista. Rosa, lo mismo va para ti. —Tranquilo padre, eso ya lo sé .

Uno a uno fuimos bajando del carruaje, siendo yo el último.

A pesar de ver tanto lujo , esto es otro nivel.

—OYE , LION, NO TE QUEDES AHÍ. —Sí, ya voy. —respondí .

A mí nunca me ha importado la nobleza. ¿Cuál es el sentido? Son gente que se aprovecha de los demás. Hacen lo necesario para obtener lo que tienen. Su ambición no tiene límites; aunque de algo estoy muy seguro, es que la mía tampoco. Entonces, ¿se puede decir que siempre he sido un noble? No lo sé. Tal vez solo me esté inventando un dilema sin sentido.

¿Quién sabe?

Un señor mayor, con una postura muy recta. Un bigote y un pañuelo en el brazo. Caminando con una gracia y elegancia de alguien respetable.

—Buenos días, señor Ulises. —saludó el señor con una reverencia.



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En el texto hay: pobreza y dolor, guerra y muerte, naciones

Editado: 29.07.2026

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