Especial De Navidad Con Bts (2025)

CAPITULO 1 EL EDICTO DEL CHEF DE FIDEOS INSTANTANEOS

La declaración de Jin quedó flotando en el aire cargado de perfume a pino artificial. Seis pares de ojos lo observaron con una mezcla de escepticismo y un tenue destello de esperanza.

— ¿Cocinar? — repitió Suga, alzándo lentamente una ceja desde su rincón.

— Jin-hyung, la última vez que ‘cocinaste’ intentaste hacer unas tostadas y activaste la alarma contra incendios del dormitorio de entrenamiento.

— ¡Eso fue hace diez años! — protestó Jin, llevándose una mano al pecho con dramática ofensa.

— He evolucionado. He madurado. He… visto todos los episodios de ‘Chef en su Salsa’.

— Ver no es hacer — murmuró RM, recordando con pesar una experiencia pasada con un wok y un intento de jjajangmyeon que terminó pareciendo cemento fresco.

Pero la determinación en el rostro de Jin era de granito. Recorrió la cocina reluciente, abriendo alacenas que solo contenían vajilla intacta y electrodomésticos de última generación con manuales en alemán.

— ¡Ajá! — exclamó, sacando triunfalmente un paquete solitario de fideos instantáneos ramyeon de lo más profundo de un armario. Era el único vestigio de comida real en todo el departamento.

— ¡La base de cualquier festín! Pero esto es solo el espíritu. Necesitamos… el cuerpo —

Fue entonces cuando se giró y clavó su mirada en ellos. Esa mirada que habían visto en incontables reuniones de planeación estratégica, pero nunca dirigida a una misión culinaria.

— Escuchen bien. Esta no será una cena cualquiera. Será nuestra cena. Y para ello, necesitamos ingredientes. De los de verdad — Hizo una pausa, dejando que la tensión se acumulara.

— Vamos a ir al supermercado —

Un coro de gemidos y protestas ahogadas llenó la sala.

— ¿Ahora? ¡Es Nochebuena! ¡Estará hasta la bandera! — gimió Jungkook, imaginándose las multitudes y los selfies no solicitados.

— Además, hyung, si nos ven juntos… será un caos — añadió J-Hope, cuya sonrisa había sido reemplazada por una mueca de pánico.

— Precisamente — dijo Jin, con la chispa de un genio maligno en los ojos.

— Por eso no iremos juntos. Iremos… de incógnito —

La palabra “incógnito” resonó con un peligroso atractivo. Era un concepto tan familiar como arriesgado para ellos. Jimin se irguió un poco en el sofá, la manta cayéndole de los hombros.

— ¿Incógnito cómo? ¿Gorras y mascarillas? Eso nunca funciona —

— No —dijo V, de repente animándose, una sonrisa lenta y traviesa apareciendo en su rostro.

— Incógnito de verdad. ¿Tenemos… disfraces? —

RM sintió un dolor de cabeza premonitorio. Pero antes de que pudiera razonar sobre los cientos de formas en que esto podía salir mal, Jin ya había tomado el mando.

— ¡Exacto! ¡Disfraces! Este departamento es de la empresa. Tienen de todo para… eventos promocionales. ¡Siganme! —

Lo que siguió fue una escena de caos contenido. Jin los guió a un cuarto de almacén que parecía el guardarropa de una compañía de teatro excéntrica. Había ropa de todas las épocas y estilos. En cuestión de minutos, el grupo más reconocido del planeta se transformó en una colección de personajes dudosos.

Jungkook terminó con una peluca rubia rizada enorme y un overol de fontanero que le quedaba corto. V se enfundó en un traje de tweed demasiado grande y se puso unos anteojos de sol con forma de estrella, pareciendo un profesor de arte excéntrico y ciego. Jimin encontró un abrigo largo y un sombrero de fieltro, adoptando un aire de detective de los años 50. J-Hope, con un jersey navideño de renos brillante y un gorro con pompón, era el menos disfrazado y el más visible, pero argumentó que “nadie esperaría a J-Hope vestido así a propósito”. Suga, resignado, se envolvió en una bufanda gigante que le cubría media cara y se puso una gorra de béisbol del equipo de los LG Twins, bajando la visera hasta la nariz. RM, con un suéter de cuello alto beige y una gabardina, intentaba parecer un joven ejecutivo, pero su altura y su postura lo delataban.

Jin, el arquitecto de este desastre, se coronó con una peluca negra lisa y un bigote postizo que se despegaba de un lado. Parecía un mago de fiestas infantiles en horas bajas.

— Perfecto — dijo, admirando su obra en el espejo del recibidor.

— Indetectables. Ahora, escuchen la misión. Objetivo: el supermercado Mega Mart de Itaewon. Es grande, caótico y a esta hora, lleno de extranjeros despistados y locales con prisa. Nos dividimos. Cada uno tiene una lista —

Repartió trozos de papel que había garabateado frenéticamente.

— Yo me encargo del pollo y los fideos. RM, tú de los vegetales. No te distraigas con libros de filosofía de cocina. J-Hope, especias y cosas dulces. Jimin, lácteos. V, frutas. Jungkook, carne. Y Suga… — lo miró — Tú ve a la caja y compra bolsas grandes. Y mantén la calma.

— ¿Por qué yo tengo que comprar solo bolsas? — refunfuñó Suga desde detrás de su bufanda.

— Porque tu energía de “por favor, no me hablen” es tan potente que harás que la fila se acelere por pura incomodidad. Es un don.



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En el texto hay: navidad, bts, humor bts

Editado: 30.12.2025

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