Las luces del estudio se encendieron con esa intensidad que obliga a sonreír aunque el corazón esté distraído. Isabella, impecable frente a cámara, esperó la señal del productor y comenzó.
—Esta noche tenemos a dos artistas que el año pasado hicieron hablar a todos. Algunos los llamaron “la pareja que pudo haber sido”… otros todavía se preguntan qué habría pasado si el destino se hubiera atrevido un poco más.
Naomi sintió cómo la palabra pareja le tensaba los hombros. Su sonrisa se sostuvo, pero sus dedos se entrelazaron con más fuerza sobre las piernas. Gianluca, en cambio, soltó una risa suave.
Isabella continuó, divertida.
—Pero el corazón de Naomi ya tenía su historia escrita… y aunque el amor romántico no los unió, hoy celebramos algo igual de valioso: una amistad sincera. Porque el amor no es solo una pareja. Es amistad, es familia, es lealtad.
Naomi respiró. El aire volvió a entrarle al cuerpo.
—Totalmente —asintió, ya más relajada—. San Valentín también es agradecer a quienes nos acompañan, a quienes nos sostienen sin pedir nada a cambio. El amor tiene muchas formas… y todas merecen celebrarse.
—Bueno —intervino Isabella mirando a Gianluca—, creo que oficialmente te acaban de mandar a la friend zona.
El estudio estalló en risas.
Gianluca llevó una mano al pecho, fingiendo dramatismo.
—Confirmado en vivo y en horario central —bromeó—. Ya no hay dudas.
Naomi lo miró con complicidad.
—Te lo dije con cariño.
La tensión inicial se había transformado en una dinámica cómoda, casi luminosa así que sabella aprovechó el momento.
—Quiero que cada uno cante una canción que lo represente hoy. Naomi, ¿empezás vos?
Naomi asintió.
Se puso de pie con una serenidad que no era timidez, sino decisión. Las luces descendieron suavemente hasta dejarla envuelta en un halo cálido. El estudio quedó en silencio hasta que la música comenzó.
Su voz salió limpia, y cada palabra estaba sostenida por una verdad que necesitaba demostrarse. Y en cada frase se notaba que hablaba de un amor elegido, consciente y profundo.
Y mientras lo hacía, pensó en Elian. En cómo había empezado todo entre ellos.
Cuando terminó, Isabella se acercó.
—Siempre que cantás, parece que estás hablando de algo muy personal. ¿Hoy también fue así?
Naomi dudó apenas. Luego miró a cámara.
—Sí. Fue así. El amor para mí empezó sin grandes declaraciones. Empezó con pequeños gestos… con alguien que eligió quedarse cuando era más fácil irse. Y eso lo cambió todo.
Tragó saliva con suavidad.
—Elian es esa persona que me recuerda quién soy cuando dudo. Es calma cuando todo se mueve. Y si me está mirando… quiero que sepa que lo elijo siempre.
—Eso —dijo con una sonrisa sincera— sí que es una declaración de San Valentín.
Naomi respiró hondo. Sus ojos buscaron instintivamente un punto más allá de las cámaras. Pero Elian parecía no estar.
Isabella miró a Gianluca con complicidad.
—Y ahora… —dijo inclinando apenas la cabeza— me parece justo escuchar la otra cara de esta historia. Gianluca, el escenario es tuyo.
Él se levantó con una media sonrisa, ajustándose el saco con un gesto casi automático.
—Voy a intentar estar a la altura —bromeó con suavidad, aunque en sus ojos había algo más reflexivo.
Tomó el micrófono. Se acomodó frente al centro del escenario. La iluminación cambió, esta vez un poco más tenue, más íntima.
—Yo traje una canción muy especial —dijo—. Se llama “Música”. Con esta gané El Show de las Estrellas. La escribí en un momento en el que entendí que algunas personas llegan a tu vida y te enseñan cosas que no sabías que necesitabas aprender.
Sus ojos buscaron a Naomi apenas un segundo.
—Está inspirada en alguien que me enseñó que amar también es dejar libre.