Especial de San Valentin: La voz de tu corazón

Capitulo 13

Cuando Naomi entró en la habitación para comenzar el día, la claridad ya ocupaba cada rincón con naturalidad, y alumbraba el otro regalo que había quedado apartado como si fuera peligroso.

La pequeña bolsa de cartón permanecía sobre la cómoda, silenciosa, esperando el momento adecuado para abrirlo sin lastimar a nadie.

Sin embargo, ahora Naomi la miraba con una calma distinta, porque la conversación con Elian había ordenado aquello que antes vibraba confuso.

Se acercó despacio y la tomó entre las manos, sintiendo el leve crujido del cartón al abrirla.

Habia una caja decorada que contenía un par de hojas cuidadosamente dobladas, y al desplegarlas reconoció de inmediato las partituras.

La canción llevaba el título Música, escrito con tinta azul en la parte superior, y al verlo una imagen regresó con nitidez: aquella noche en la casa de Gianluca, el papel apoyado entre vasos vacíos y una frase escrita casi en secreto, mi amor imposible...

Entre los borradores descansaba una carta, doblada con precisión, como si hubiera sido pensada durante mucho tiempo antes de cerrarse.

Naomi pasó los dedos por el borde del papel y permitió que el recuerdo atravesara su pecho con suavidad, sin sacudirla.

Se sentó en el borde de la cama, con la luz del mediodía acariciándole los hombros, y comenzó a leer mientras el silencio de la casa acompañaba ese instante en el que pasado y presente parecían tocarse sin herirse.

Naomi,

Hubo una vez una pregunta que me persiguió durante semanas, y todavía hoy sonrío al recordarla, porque la escribí casi como un juego y terminó siendo la confesión más sincera que hice en mi vida: “Dedicado a Naomi, mi encantadora musa y ¿mi amor imposible?”

Lisa me lo había advertido. Las musas son peligrosas. Me dijo que quien inspira también puede herir sin proponérselo, y que enamorarse de alguien que vuela tan alto requiere valentía. Yo no quise escucharla. Elegí escucharte a vos, tu risa, tu manera de mirar el mundo, tu forma de convertir el dolor en algo luminoso.

Creí que si insistía lo suficiente, si me quedaba cerca, si te demostraba cada día lo que sentía, el amor podría cambiar de dirección y encontrarme. Tardé en comprender que tu respuesta ya estaba dada desde el principio y que no había nada que conquistar, porque el corazón no se convence, simplemente elige.

Sin embargo, lo que sentía por vos no se apagó. Se transformó. Y en esa transformación descubrí algo más grande que el deseo de que fueras mi pareja: descubrí que quería ser alguien en quien pudieras confiar, alguien que celebrara tus logros y sostuviera tus silencios, aunque mi lugar fuera distinto al que alguna vez imaginé.

La canción que empezó siendo una declaración terminó siendo una poesía, porque comprendí que el amor también puede honrar sin poseer. Sin vos, mi música perdía sentido, y con vos cerca recuperé la fuerza, la valentía y la confianza que había perdido mucho antes de conocerte. No me devolviste sólo la inspiración, me devolviste la fe en mí mismo.

Si alguna vez te incomoda que el mundo escuche lo que significás para mí, perdoname, porque escribir fue mi manera de agradecerte. No sólo me enamoré de vos; aprendí a vivir mejor gracias a tu presencia.

Fuiste mi ángel cuando no sabía cómo sostenerme, mi musa cuando la creatividad se apagaba, y sí, mi amor imposible, pero también el amor que me enseñó que el destino no siempre nos une como pareja, aunque nos cruce para siempre.

Gracias por aparecer en mi vida y por permitirme quedarme en ella.

Gianluca.

Las palabras se asentaron en el pecho de Naomi con una suavidad inesperada, y al terminar de leer apoyó la carta sobre su regazo mientras la emoción le nublaba la vista; con una ternura madura que reconocía lo que habían sido sin desear cambiarlo.

Tomó una de las hojas de la canción y sus labios comenzaron a moverse apenas al leer la estrofa.

"Si no escucho tu voz, el silencio me consume.
Voy muriendo con cada paso que doy.
Pero ahora creo en ti y creo en mí.
Junto a ti, yo no caeré.
Eres mi musa y es por ti que no me canso de vivir.
Eres música para mi alma, y por siempre te amaré."

Sintió un nudo en la garganta, porque entendía que ese amor había sido un puente que ayudó a ambos a crecer. Por primera vez pudo mirar esa historia con serenidad plena, agradecida de haber sido inspiración sin dejar de ser libre.

Y entonces comprendió algo que la tocó todavía más hondo.

Durante años había llevado la sensación de que quizás no sabía amar correctamente. De niña había aprendido que el cariño podía irse, que el afecto no siempre permanecía, que las personas importantes podían marcharse incluso cuando uno hacía todo lo posible por quedarse.

Había crecido con esa pregunta clavada en el pecho: ¿será que no soy suficiente para que alguien se quede?

Pero allí, con aquella canción en sus manos, la respuesta era distinta.

Si alguien había elegido quedarse a su lado aun cuando no podía tenerlo todo, si había encontrado en ella inspiración, consuelo y fuerza, entonces algo estaba haciendo bien. Su forma de amar no era débil ni equivocada. Era honesta, y su corazón no era un error heredado de historias rotas, sino un espacio noble que sabía dar sin imponerse.

Y esa certeza la hizo sentirse orgullosa porque significaba que no estaba repitiendo lo que había aprendido en la infancia. Estaba construyendo algo diferente.

Cerró la caja con cuidado, apoyó la palma sobre la tapa y respiró hondo. El pasado ocupaba su lugar con dignidad, sin sombras que la arrastraran. Y el presente la esperaba con otra forma de amor, distinta y correspondida, que también la hacía sentirse viva.




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