Espera, ¡esto es Guerra!

Me diste un buen consejo

Aaron me sostenía la mirada, y solo podía pensar ¿por qué dolía?... porque me dolía verlo y solo podía ver a Allison.

No dejo que hable, mi ira habla por mí.

─ ¿Por qué no me contestaste?, ¿por qué no me llamaste? ─ hable molesta. Me suelto de su agarre y salgo hacia las afueras de la escuela, siento los pasos de él atrás de mí, giro bruscamente hacia él que mantiene una cara de confusión.

─ ¿De qué rayos estabas hablando ahora Jules? ─

Río sarcásticamente.

─ Ahora no sabes, te escribe, te llame y aun así no contestaste, ─ respondo molesta ─ ¿Estabas con ella no? Desde el día que la llevaste a su casa.

─ Puedo explicarlo.

─ Ay.. el niño Aaron quiere explicarlo. Adelante te escucho.

Aaron se acercó un poco a mí.

─ Primero que todo, mi celular no lo tenía yo, el día que lleve a Allison a su casa enferme - dice tranquilo.

Mis brazos estaban cruzados quería creerle, Aaron me miró por un momento y siguió hablando.

─ Allison se quedó con mi teléfono ese día, no pude ir a recogerlo porque no me permitían salir de casa, ayer fue que lo pude recuperar, así que no sé de qué mensajes me hablas ni las llamadas.

Aaron sostuvo su celular y me lo dio.

─ Mira. - dice mostrándomelo ─ No tengo mensajes ni llamadas tuyas.

Allison me las pagaras borro todo, ella lo tenía y yo de estúpida le creí todo.

─ ¿Por qué tenía tu teléfono?

Aaron se rasca su cabeza.

─ Necesitaba hacer una llamada, me lo pidió prestado y no me lo regreso ─ dice con una sonrisa para matar la situación incómoda.

Lo miró un momento y lo odio tanto, el silencio se apoderó de él, joder quería decirle todo, pero tenía tanta rabia, celos, amor, sentimientos encontrados que no sabía cómo decírselo.

─ ¿Aaron por qué me haces sentir esto? - dije desesperada, el silencio era tan desesperante de parte de él, que me irritaba tanto. Lo odiaba, lo odiaba tanto que ese odio se convirtió en amor que simplemente nunca lo odie.

Sus manos en sus bolsillos, su mirada fría era tan aww por dios.

─ Mierda Aaron te amo, de verdad te amo. Carajo te amo.

Las palabras brotaban sin importar nada, el corazón latía fuertemente las manos me sudan y el solo me miraba.

─ Mírate - dije señalándolo ─ te estoy diciendo que te amo y no mueves ni un musculo de cuerpo.

─ Nunca admito mis sentimientos y tú estás solo ahí, no puedo creer que haya hecho esto mirarte, aww me sacas de quicio Aaron.

Camino de un lado hacia el otro.

─ Se que estoy hablando mucho y no paró de hablar, pero de verdad estoy nerviosa en estos momentos, solo quería que después de confesarte vendrías y me besarías apasionadamente y te darías cuenta de que siempre fui yo, a quien amabas.

Quería que me dijera algo, pero mi boca no paraba de hablar.

─ Mierda Aaron te dije que te amo y no dices nada - mi respiración era agitada de frustración.

─ Sabes algo Aaron ... - Las palabras de mi boca no salieron más, su boca se fundió con la mía bruscamente y los movimientos fueron rápidos como si siempre hubiera deseado esto, ambos deseamos esto. Mi corazón se paró y el sentimiento de calor que se producida de su cuerpo estaba calentando el mío y me encantaba esa sensación, su mano se posiciono en mi cintura demoró mis labios como nunca, nuestras respiraciones bajan y suben al mismo tiempo. Su otra mano llego a mi rostro separando nuestros labios lentamente. Mi sonrisa se formó en mis labios al igual que la de él.

─ Esto es...

─ Por favor Cállate - dijo haciéndome callar ─ si hablas otra vez te besare y créeme que no pararé.

" Es lo que quiero " pensé

─ Es mi turno de hablar Jules Larson.

Su voz era sexy, todo de él lo era. Su cuerpo se separa de mí  y solo esperaba que él volviera a estar así junto a mí.

─ Primero que todo estamos en la calle.

Sonrió con un toque de picardía en ella.

─ Eso lo podemos arreglar.

Sus labios se humedecieron y sus dientes se asomaron.

─ Jules cállate por favor... no aguantaré ─ dice viéndome, mi corazón estalla de felicidad por fin lo tenía. Tenía lo que siempre quise a Aaron Jones.

Sonrío al pensarlo, no puedo aguantar la sonrisa en mi rostro, aún estamos cerca del uno al otro, pero tan lejos al mismo tiempo. Quería que me besara, quería sentir su aliento mentolado en mi garganta, quería su mano en mi cintura, Aaron me miraba detenidamente estaba feliz y yo era la razón.

─ Lo siento ─ dijo delicadamente. La sonrisa de mi rostro se quitó, no quería escuchar esas palabras, Aaron suspira y sabe que no quería escuchar eso, su cuerpo se acercó a mí, sus manos me acercaron a él, me sorprendí de inmediato cuando su nariz empieza a olerme con brusquedad mi cuello, mi cabello. Mi corazón latía al igual que el de él, no podía decir nada sus labios llegan a mi oído mordiéndolo, tres mil voltios recorren mi cuerpo, su mano me sostuvo de no caerme por el placer producido por su tacto, no me imagino lo que pueda hacer después.

─ Lo siento - vuelve a repetir ─ por no darme cuenta antes.

Mi rostro se separó de su cuerpo, pero aun manteniendo nuestros cuerpos pegados.

─ Te demoraste - hable nerviosa, su mano derecha toco mi rostro.

Bésame es lo único que pienso, bésame despacio, demorarme como antes, te deseo ahora y siempre.

Aaron ríe.

─ Lose, ¿me perdonas?

Asiento con la cabeza y no espero a que el me bese lo hago yo misma demorando sus labios suaves y carnosos, Aaron no dudo y siguió con mi ritmo rápido.

─ Jules - dice entre respiraciones sin despegar muchos nuestros labios ─ por favor, no.

Aaron separa por completo nuestros labios y queda mirándome.

─ Estamos a fuera de la escuela - dice entre risas.

 Lo miró incrédula ─ Te dije que eso lo podemos arreglar - respondo sin vergüenza a alguna, Aaron aún sostiene su sonrisa bella y perfecta ─ mi casa no está muy lejos, vamos tu está caliente yo estoy caliente. Somo calientes. Qué esperamos.




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