Esposa de un vampiro (eduv)

-A4- Capítulo 52 Kendran

Frente a los ojos de todos, mujeres y unos cuantos hombres sobrevolaban un lugar construido con la ayuda de la naturaleza. Místico y poderoso a simple vista. 
Las alas negras que poseían los seres de ese lugar, fue la primera distinción que pudieron reconocer.

Louise estaba sorprendida al igual que Steven. Era un ambiente similar, pero tan diferente a la vez.

—Esto es el clan del viento. 
Sin embargo, hay algo diferente.

—Definitivamente lo es.–Afirmó Steven con una mirada seria.

La boca de Lena se abrió con sorpresa. Era la primera vez que presenciaba el lugar de origen de Louise. Así que solo pudo observar maravillada tal escenario, incluso olvidando por una fracción de segundos su rencor.

Louise miró hacia la dirección de Kendran, notando como si hubiera puesto una barrera de una energía extraña que los separaba. Era como si se hubiera asegurado de no tener un ataque sorpresa. Una sensación parecida a la espada negra que poseía.
Esto generó una leve sospecha en Louise.

—Steven.

La voz de Louise pronunció su nombre en un tono preocupado. Incluso si Steven no nació en el clan de las grinaidas. Quien siente más su pérdida, es él. Fue su segundo hogar y también su segunda gran desolación.

Modulando una voz calmada, Steven bordeó una pequeña sonrisa al voltear hacia ella.

—Estoy realmente bien, sé que lo puedes sentir. No voy a doblegarme al pasado otra vez. No voy a cometer el mismo error.

Louise solo asintió con su rostro.
Aún cuando sabía cuánto estaba soportando por dentro, para no preocuparla.

En un tono fuerte y frío. Louise dirigió su voz hacia su costado.

—Kendran, ¿cómo podemos saber que lo que nos muestras no es solo una ilusión tuya?

Kendran le mostró una sonrisa sarcástica.

—Porque esto no es una ilusión, es el reflejo de mis recuerdos.
La mayor prueba de esto, es que nada de lo que está presente se puede tocar.

Louise también sonrió cortante.

—¿Y por qué debemos perder el tiempo en ver tus recuerdos?

Lena lo miró despectivo al igual que Steven.

—Porque quiero mostrarles quién es el verdadero pecador aquí. –Estiró ambos brazos.—Nadie en este mundo es inocente, no importa que tan bueno pretendas ser.
Steven, tú lo sabes muy bien.
Incluso si después reencarnan, sé que recordarán este momento.—Su mirada se dirigió de nuevo hacia Steven.—Oh, es cierto. Steven nunca podrá reencarnar. Si quieres puedes taparte los ojos.

Steven solo le respondió con una mirada de desprecio. Y añadió segundos después.

—Estás en el mismo barco que yo. Deja de hablar demasiado.

—Creer eso también te hace patético.

Lena le gruñó al oír esto, mostrando sus afiliados caninos.
Kendran no tardó en burlarse.

—Y por favor, calma a tu pequeña mascota.

Louise le respondió de inmediato.

—Creo que la única mascota aquí, eres tú.

—Ni siquiera califica como una mascota, es una simple escoria.–Añadió Steven.

La mirada de superioridad y sonrisa sarcástica, solo les mostró a ambos que Kendran, se estaba burlando de sus palabras.

Louise le susurró a Lena al verla aún alterada.

—No te apresures.

La licántropo apretó sus labios y asintió obediente.

Viendo la condición de ambos, una pausa momentánea le iría bien a todos. Era una oportunidad para restablecer su energía y que Lena cure sus heridas completamente. 
Kendran sabía de eso, pero su actitud mostraba una tremenda confianza y ego, por su capacidad y poder.
Louise tampoco podía bajar la guardia, aún si ese era la situación.

—Bien. Continua con lo que ibas hacer.–Mencionó Louise.

—Eres más comprensiva que tu madre, me gusta.

La joven grinaida ignoró su comentario con una mirada de asco. Y habló en un tono frío.

—¿Acaso este es el antepasado de mi clan?

—Lo es, esto es tu clan hace más de 400 años.–Su rostro mostró un poco de seriedad.—Ni siquiera Steven existía en ese momento.
Porque el puesto que ocupa, me pertenecía a mi.

Alrededor de las llamadas grinaidas, en un aspecto más primitivo. Los bullicios y miradas de recelo eran dirigidos a tres vampiros, quienes se dirigían hacia la líder del clan sin intenciones maliciosas en sus rostros a simple vista. La antigua primera familia de vampiros. La familia Sliver.

En medio de dos adultos vampiros, un niño caminaba temeroso por aquellas tierras prohibidas. Un niño que fue mimado en su infancia, rodeado de riqueza y poder, y el cual no le faltaba nada para ya ser un adulto. Aquel niño era Kendran.
Incluso él alguna vez tuvo un rostro inocente y unos padres amorosos.

Decir que no fue una sorpresa, sería una mentira para los que veían la escena.

Pero, ¿qué hacia una familia tan poderosa y enemiga en tierras prohibidas?

Era simple, querían una alianza a cambio de dar libertad.

Las grinaidas vivieron aisladas por miles de años del mundo humano, pero muchas veces también quisieron extender su territorio. Sin embargo había un problema, ellos habían visto cómo eran los humanos y era imposible ocultar su identidad de ellos. Las grinaidas no podrían vivir en paz y desistieron de esa idea.
Pero la familia Sliver tenía el poder suficiente para volverlos a su semejanza y ocultar su identidad, creando una ilusión para los ojos de los demás humanos. Lo único que deseaban, era que los sirvieran como recompensa. 
Ya que si era así, muchos enemigos de otras familias de vampiros no se atreverían a desafiarlos. Asegurando su prosperidad como primera familia

Era una idea idealizada. Algunos lo apoyaron. Otros dudaron. Y algunos simplemente lo rechazaron. Pero la última palabra, solo lo tenía la líder del clan. Y era ella quien aún dudaba. Un antepasado lejano de la familia de Louise.

Es así que la familia Sliver pasó la noche en aquel lugar con la promesa de ser escuchados y darles una respuesta al día siguiente. Habían llegado a un acuerdo, no había razón para provocar algún daño entre ellos. El lugar que les dieron para dormir, era una simple habitación hecha de madera, pero lo suficiente cómodo para una noche.




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