Esposa por obligación

Capítulo 32

Dante: entonces te llevare a nuestra recámara para que puedas dormir. Estaré encantado de tenerte nuevamente entre mis brazos.

Ariadna: como siempre no puedes evitar hablar de más y menos mal que no hablaste de esa manera cuando tuvimos visita en nuestra casa.

Dante: se perfectamente cual sería el momento ideal para expresarme como quiero como mi esposa. Sera mejor que te lleves entre mis brazos para que no te canses.

Ariadna: siento que buscaras cualquier ocasión para hacerlo. Esta faceta tuya me mucha demasiado y si quieres hacerlo lo harás.

Él carga a su esposa entre sus brazos. Dante se sentía enamorado de su mujer y este sentimiento era el único que le gustaba sentir por Ariadna, ellos llegan cuando llegan a su recámara la acuesta en su cama para después hacerlo el también. Ella se queda dormida entre sus brazos y Dante la observa dormida.

En la casa de Maximiliano Silverman Evans

Maximiliano: espero que hayas tenido una conversación interesante con tu sobrina, mi Verónica. Porque yo también la tuve con su esposo y también me imaginé que ellos repetirían nuestra historia.

Verónica: eso solo existió en tu imaginación. Ella merecía tener una bonita historia de amor y precisamente la tendrá gracias al amor que sienten.

Maximiliano: nuestra historia es más bonita que la de ellos. Parece que olvidaste que me hiciste esperar mucho tiempo por ti.

Verónica: no me iba a casar contigo después de lo que me hiciste y lo único malo es que siempre me encontrabas. Pero nunca me dejaste en paz durante todos estos años.

Maximiliano: lo hiciste para castigarme. Aunque fue demasiado tiempo que no estuvimos juntos y sobre todo siempre me hice presente en tu vida.

Verónica: deberías de evitar que recuerde eso. Porque jamás permitiste que nadie más me propusiera matrimonio y esto era por tu culpa.

Maximiliano: me asegure de que siguieras soltera, ya que sería tu esposo. No deberíamos seguir hablando de esto y solo quiero que pienses en amarme.

Verónica: en verdad entiendo lo que me estas tratando de decir y no puedo creer que sea demasiado importante para ti la consumación de nuestro matrimonio.

Maximiliano: por supuesto que lo es. Necesito que seas mi mujer y sé que debo de esperar más tiempo para que eso pueda pasar entre nosotros.

Verónica: te recuerdo que hay diferentes maneras de expresar el amor. Aunque ahora que lo entiendes me gustaría saber qué es lo que harás.

Maximiliano: sabes que lo único que tengo que hacer es amarte. Debes de permitírmelo hacerlo y te dije que nunca iba a descansar hasta que regresaras a mi lado.

Verónica: cumpliste con tu promesa. Pero la sociedad nunca vera con buenos ojos nuestro matrimonio, ya que ellos están acostumbrados a la perfección.

Maximiliano: no me importa nada de eso y la sociedad tendrá que respetarte porque eres mi esposa. En la mañana no tuve la oportunidad de decirte que te veías bonita.

Verónica: muchas gracias, duque. Hiciste que nos casáramos de una manera apresurada y sobre todo todavía no m e has dado mi regalo de bodas.

Maximiliano: jamás olvidaría tu regalo y tenía pensado dártelo este día. Seguramente te sorprenderás cuando te lo de, así que ya estas advertida.

Él saca de su bolsillo una pequeña cajita para después dársela. Ella se sorprende al ver que era un hermoso relicario y cuando lo tiene en sus manos el ayuda a ponérselo, Maximiliano besa a su esposa al tenerla cerca de él y todos estos años había extrañado besarla y él se separa de ella cuando termina de hacerlo y de nuevo la besa y Maximiliano sabía que nunca se iba a cansar de esto.



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En el texto hay: posesivo, romance, amor

Editado: 05.08.2025

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