Esposa y Madre por Error

CAPÍTULO 13.

Capítulo 13

El silencio que siguió a la respuesta de Jossie fue ensordecedor. Todos se miraron entre sí, Laura se quedó totalmente paralizada, con la boca entreabierta y el rostro pálido por la humillación, incapaz de articular una sola palabra.

Mientras los meseros recogían la mesa, Candy, la hermana menor de Jorge, se acercó a Jossie con los ojos desorbitados por la emoción.

—Eres una maldita leyenda —le susurró Candy, con una sonrisa en sus labios—. Nadie en esta casa, ni en toda la ciudad, se había atrevido a poner a mi madre en su sitio de esa manera. ¡Eres una puta dura!

—Su término es bastante erróneo, no soy una... bueno, pero asumo que usted lo dice en sentido figurado. Pero yo solo expuse los hechos sobre la ignorancia de su madre —respondió Jossie con tono plano—. La falta de modales y los prejuicios no deben ser tolerados bajo la excusa del estatus social.

Candy soltó una risita divertida, encantada con la personalidad de Jossie.

Mientras tanto, en el despacho principal, Armando observaba a su hijo servirse un trago de whisky.

—Esa mujer es única, Jorge —comentó Armando, mirándolo con atención—. Es un diamante en bruto. Donde la neurótica de tu madre pretende ver un defecto, yo solo veo que mi nieto tendrá un carácter indomable y una inteligencia brillante.

Jorge le dio un trago largo a su whisky, soltando un bufido cargado de frustración y apretando la mandíbula con fuerza.

—Ninguna de mis ex se había atrevido a hablarle así a Laura. Todas se quedaban calladas, o simplemente obedecían sus órdenes —admitió Jorge, con el ceño fruncido.

—¡Por supuesto que no se atrevían, pedazo de imbécil! —espetó Armando con voz firme—. Esas mujeres superficiales con las que salías solo querían agradarle a tu madre para asegurar una posición más relajada en esta familia. Le lamían los pies a Laura por pura conveniencia para vivir de tu dinero sin hacer ningún esfuerzo. Pero esta chica es diferente. No le importa el dinero, no busca complacer a nadie ni le asusta el apellido de esta casa. Es una mujer real. Y te advierto una cosa, Jorge, si por tus estupideces o tu arrogancia la dejas ir, te desheredo.

Más tarde, trayecto de regreso a casa fue silencioso. El ambiente en el asiento trasero estaba cargado de una tensión vibrante y pesada. Jorge miraba de reojo a Jossie, sintiendo una mezcla extraña de orgullo y desconcierto que intentaba disimular a toda costa.

—Tengo que admitir que me sorprendió ver cómo dominaste a mi madre —soltó Jorge con una sonrisa arrogante, rompiendo el silencio del vehículo—. Le cerraste la boca en dos segundos.

Jossie ni siquiera se giró a mirarlo. Mantenía la vista fija en la ventanilla.

—No lo hice para agradarle a usted, señor Reverón —replicó ella con una frialdad cortante—. Solo defendí mi integridad ante un ataque mal infundado. Le recuerdo que nuestra relación no es más que un negocio. Cumplo con mi parte del contrato ante su familia para garantizar la salud de mi abuela y el pago de mis deudas. Nada más.

Las palabras de Jossie cayeron como un cubo de agua fría sobre el ego del magnate. Una punzada de amarga frustración le atravesó el pecho.

Le irritaba profundamente que ella lo tratara como a una simple cláusula de papel.

Por primera vez en su vida, Jorge no quería ser visto como un cheque en blanco o un acuerdo legal; quería que esa mujer indomable lo mirara como a un hombre, no como a un contrato y nada más.

—Eres una maldita piedra insensible, ¿sabes? —masculló Jorge entre dientes, apretando los puños con rabia al ver su indiferencia.

—Y usted un arrogante digno hijo de su madre. Ya veo de donde sacó toda esa patanería.

En ese momento, el celular de Jorge comenzó a sonar con insistencia, interrumpiendo la acalorada discusión que apenas iniciaba. Jorge contestó de mala gana y puso el altavoz.

—¡Señor Reverón! —la voz de su asistente sonaba alterada al otro lado de la línea—. Tenemos un problema. La noticia de su compromiso se filtró a los medios internacionales. Y eso no es todo... la señorita Sandra acaba de publicar en sus redes sociales sobre eso.

Jorge se puso rígido en el asiento.

Sandra, su exasperante, calculadora y ambiciosa exnovia, la mujer con la que había mantenido una relación durante dos largos e insoportables años planeaba regresar a su vida.

—¿Qué carajo quiere esa mujer? Ya me jodió la vida una vez y no voy a permitir que lo haga de nuevo —gruñó Jorge con voz ronca.

—Parece que tomó un vuelo de regreso al país. Dijo que vendría a retomar su vida... y a recuperar lo que le pertenece.

—Es un maldito tormento —gruñó Jorge y finalizó la llamada.

Se giró hacia Jossie y la miró con evidente preocupación.

—Mañana es la cena donde se anunciará nuestro compromiso ante la sociedad y la élite, allí tienes que fingir que me amas como a nadie en este mundo sin importar lo que pase. La prensa estará en primera plana y es posible que mi ex también esté allí intentando sabotear nuestro momento. Y tú debes hacer tu parte así el mundo se nos venga encima. ¿Te quedó claro?




Reportar suscripción




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.