Capítulo 15
Jorge dio un paso al frente interponiéndose entre su madre y Sandra con los ojos echando chispas.
—¡Cierren la puta boca ustedes dos! —dijo Jorge, con su voz dura—. Respetan a mi futura esposa o se van por donde vinieron.
Sandra soltó una risita falsa, llena de burla, ajustándose el vestido de diseñador mientras miraba a Jossie con profundo desprecio.
—¡Por favor, Jorge! —exclamó Sandra, cruzándose de brazos—. Esta pueblerina no va a durar ni dos días en tu mundo. Mira nada más cómo viste... Es una ordinaria.
Jossie no dio un paso atrás. Su postura se volvió altiva y más firme. Clavó la mirada en la exnovia de Jorge sin mostrar la menor señal de intimidación.
—Le sugiero que mida sus palabras —soltó Jossie con tono seco y sin filtro—. No voy a tolerar ni un solo insulto más.
—¿Ah, sí? ¿Y qué vas a hacer, muerta de hambre? —se burló Sandra, dando un paso hacia ella—. Eres solo una defectuosa incapaz de entender el mundo empresarial de Jorge. No sirves para esta clase de vida, solo eres un estorbo que tuvo suerte.
Las palabras retumbaron en los oídos de Jossie. La rabia y la saturación sensorial del día explotaron dentro de ella.
—¡Cállate! —gritó Jossie con fuerza.
Sandra, furiosa por el grito, levantó la mano hacia ella, dispuesta a cruzarle la cara de una bofetada. Pero Jossie fue más rápida.
En un movimiento preciso, levantó el brazo y le frenó la muñeca en el aire. Sandra se congeló por la sorpresa, pero antes de que pudiera procesarlo, la otra mano de Jossie salió disparada y le asestó una cachetada brutal.
El impacto seco resonó en todo el jardín.
Sandra quedó inmóvil, sobándose la mejilla enrojecida con la mirada desorbitada.
Jossie dio un paso al frente, inclinándose apenas hacia ella.
—Vuelve a intentar tocarme y te juro por mi hijo que haré que te arrepientas —sentenció Jossie en un susurro.
Jorge se quedó frío en su sitio. Con la mandíbula apretada y los ojos abiertos de par en par. La sorpresa lo invadió, dando paso a una mezcla insoportable de asombro, fascinación y un orgullo que le recorrió las venas.
Ninguna mujer en su vida había demostrado semejante carácter.
Jossie avanzó a pasos firmes hacia la entrada de la casa. Pero antes de cruzar la puerta, se giró hacia los empleados que presenciaban el espectáculo.
—Ya no habrá cenas diplomáticas ni anuncios formales en esta casa —anunció con voz potente y clara—. Que los de la élite se enteren del compromiso por la prensa y la revista, como todos los demás. ¡Recojan y limpien todo, no quiero oler esas horribles flores un segundo más!
Jorge observó cómo Jossie tomaba el control absoluto de la situación y daba órdenes a su propio personal dentro de su propiedad. Quedó boquiabierto, sintiendo un cosquilleo inexplicable en el pecho.
Una ligera sonrisa de satisfacción se dibujó en la comisura de sus labios. La pueblerina se hacía respetar sin pedirle permiso a nadie.
Sandra quebró en llanto. Con la mano pegada a su cara ardiente y las lágrimas arruinándole el maquillaje caminó hacia Jorge y lo tomó con fuerza por su chaqueta.
—¡Jorge, por favor! —le rogó Sandra con voz quebrada—. Haz algo. ¿Vas a permitir que esta salvaje me humille así? Detén esto, ahora mismo...
Pero Jossie ya venía de regreso a pasos furiosos.
Sin darle tiempo a Jorge de reaccionar, Jossie levantó el brazo y le dio un manotazo a Sandra sobre las manos, quitándoselas de encima a Jorge de un tirón.
—Si a usted no la enseñaron a respetar no es mi problema —espetó Jossie, poniéndose entre los dos—, pero una cosa sí le digo, vuelve a tocar o a acercarse a mi prometido y comprobará que lo que digo no son simples advertencias.
Sandra dio dos pasos hacia atrás, sobándose los nudillos, pero la rabia la hizo gritar desde lejos.
—¡Jorge primero fue mío! ¡Él me pertenece y lo tendré de vuelta! No voy a soltarlo solo porque una recién llegada se haya embarazado de él para sacar provecho de su apellido y asegurar su vida.
—El apellido Reverón y su dinero me tiene sin cuidado —respondió Jossie sin dar un paso atrás—. Yo no me embaracé para retenerlo. Yo sí estoy enamorada de él, y no lo voy a dejar ir solo para que una arpía como usted vuelva a romperle el corazón como ya lo hizo en el pasado.
Las palabras de Jossie cayeron como una bomba entre los presentes. Jorge sintió que el corazón se le detuvo un segundo. La miró fijo, desarmado por completo por la declaración.
Al verla tan alterada, con el pecho agitado y los puños apretados, Jorge estiró la mano y la tomó con firmeza del antebrazo para intentar calmarla.
—Jossie, tranquilízate, carajo... —empezó a decir él con voz más suave.
Pero Jossie se giró bruscamente hacia él, lo tomó por el cuello y, sin pensarlo dos veces, le estampó un beso torpe, desordenado e impulsivo frente a su madre, su exnovia y todos los fotógrafos.
Al separarse, Jossie se quedó a milímetros de su rostro. Lo miró directo a los ojos, con la respiración entrecortada.
—¿Va a seguir negando que yo también le gusto, señor Reverón?
#52 en Detective
#51 en Novela negra
matrimonio por contrato, enemigos a amantes, hijos adorables
Editado: 21.08.2026