Esta novela cambiará

Capítulo 4

Lisha estaba sentada en su cama, no pudo dormir muy bien por las luces encendidas y porque estuvo hasta altas horas de la noche escribiendo en unas hojas, las cuales se las había pedido a Javiera, junto a un lápiz grafito, un sacapuntas y una goma de borrar. Sus escritos quedaron guardados debajo de la cama por mientras, y el resto de las hojas —aunque fue lo primero que hizo— las uso para algunos dibujos desordenados.

Cerró por un momento los ojos antes de abrirlos, como ya no puede conciliar el sueño y esta más calmada respecto a todo lo ocurrido hace apenas dos días atrás, se quiere dedicar a ver las cosas de esa habitación antes de que la sirvienta llegue y la ayude a alistarse para ir a desayunar.

Primero miro la cama, la cual era de dos plazas; pensó enseguida que era demasiado grande para el cuerpo de una niña. Tenía un dosel morado amarrado en unos postes de madera, los cuales estaban en cada esquina de la cama.

Baja con cuidado de la cama para acercarse al ventanal y ver por éste, pudiendo observar en esta ocasión por los recientes rayos del sol, el pequeño balcón qué había en el exterior, cubierto con pequeñas macetas que tenían distintos tipos de flores.

Empezó a recorrer la habitación, viendo un gran closet de madera, el cual se veía antiguo y de color café, además de un zapatero del mismo color. Después se dirigió al pequeño aparador, el cual tenía encima un espejo rectangular y una silla a juego; aquel lugar lo había utilizado para poder escribir y dibujar, dejando por consecuencia encima de este los dibujos —apiladas hacia un lado— y los demás objetos que le pidió a Javiera. Aprovechando que en esa ocasión ya está más calmada, quiere observar de mejor manera su aspecto. Desde esa vez hace dos días atrás que se miró en el espejo del baño, no se ha observado nuevamente.

Al sentarse en la silla, quedó su cara, cuello y hombros a la altura de la parte baja del espejo, pero eso no le importó mucho. Se empezó a tocar la cara, observando por consecuencia las pecas que tiene en las mejillas —las cuales se empieza a tirar—, en la nariz y las pocas están situadas en la parte externa de sus manos; después subió sus manos a su cabeza para empezar a tocar su cabello, pero esto quedó en el olvido cuando se le bajó un poco la manga del camisón, ocasionado que pudiera observar algo en su muñeca izquierda. Bajo todo lo que podía la manga para ver el interior de su muñeca, justo en donde aparece el palmar largo —aquel músculo que sobresale en el centro de la muñeca cuando se hace algún tipo de flexión—, mirando como en ese lugar había una marca de mariposa, de un color marrón oscuro.

¿Lisha tenía ese tipo de marca? Si ese era el caso, nunca se llegó a mencionar. Claro, por lo que ella se acuerda.

Quisiera pensar que era una marca de nacimiento curiosa, ya que si hubiera sido algo ocurrido recientemente, Javiera hubiera dicho algo al respecto aquel primer día en el cual despertaron en ese mundo, aunque viendo lo despistada que esta podía ser...

Empieza a mover las piernas, primero eleva la pierna derecha antes de regresarla a su posición original, y hace exactamente lo mismo con la izquierda. Así pasó un rato antes de que su puerta fuera abierta de par en par; Lucy fue la responsable de ese altercado, la cual aún se encontraba en camisón, y entre sus manos se encontraban unas cuantas hojas sueltas, teniendo algunas palabras escritas junto a algunas grandes manchas de tinta y borrones.

Lucinda se acerca enseguida al aparador para dejar sus hojas en este, las cuales estaban manchadas de tinta al igual que sus manos. Su mirada mostraba la duda y curiosidad que siente, moviendo por consecuencia sus manos con nerviosismo.

—Esas no son maneras de entrar —dijo mientras se reía.

—Lo que digas... —murmuró antes de mostrarle que en su muñeca izquierda hay una marca de mariposa, del mismo color y en la misma posición que la marca de Lisha—. ¿Recuerdas si en la novela se mencionaba esta marca?

—No..., pero mira. —Mostró su muñeca, haciendo que Lucinda diera un sonido de sorpresa—. ¿Será algo importante?

—A lo mejor... Bien, ¿tienes escrito lo que te acuerdas de esta novela?

—Si, lo deje escondido debajo del colchón, aunque después tendré que cambiar el escondite. —Suspiró con desgano, viendo como Lucy eleva una ceja—. Si hacen la cama, las van a encontrar.

—Buen punto. —Fue a buscar las hojas en el escondite mencionado, y al regresar al lado de Lisha, deja estas junto a las suyas—. Bien, leeré lo que escribimos.

Lucinda tomó una de las hojas de Lisha, la cual tenía el número uno escrito en una de las esquinas; después buscó su propia hoja con el mismo número, ya que ambas se pusieron de acuerdo en colocar esos dígitos para tener establecida de mejor manera la línea de tiempo.

Estuvo hasta altas horas de la noche escribiendo ansiosa, y por consecuencia, despertando cada tanto en su cama hasta que ya no pudo dormir más, ocasionado a su vez que fuera a esas horas de la mañana a la habitación de Lisha. Por esa simple razón quería ser la primera en ver si alguna de ellas había escrito algo diferente a la otra y cerciorarse de quien recordaba mejor algunos de los sucesos más importantes, y de esa manera, complementar bastante bien todo lo que sucederá a futuro para poder cambiarlo. Primero empezó por el escrito de Lisha.

"Lo primero que se mostró en la novela, fue el como Lucinda obtuvo la magia de la luz cuando estaba atardeciendo. Ella estaba muy feliz al respecto, pero tuvo que guardar esto mismo por los invitados. Cuando la fiesta terminó y se fueron los invitados, Lucinda se fue corriendo a los brazos de sus padres, mostrándose radiante como su magia, y después de ser felicitada, fue con Lisha para pasar el rato antes de irse a sus respectivas habitaciones.

Cuando estuvo en su habitación completamente sola y al no poder conciliar el sueño, no pudo evitar empezar a saltar en su cama, feliz de tener aquella magia que siempre le llamó la atención. Sin darse cuenta, una sirvienta entró a la habitación al escuchar el ruido, y al ver la situación, lanzó una pequeña risa. Lucinda al escuchar aquel sonido, se asustó, ocasionando que se cayera de la cama, y al ver de quien se trataba, la vergüenza se hizo presente en ella. El resto de esa semana estuvo avergonzada por ser descubierta en aquel momento de júbilo".



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En el texto hay: magia, reencarnación

Editado: 25.07.2026

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