Estar contigo

CAPITULO 7

— Vamos Millas, sabes que ese muerto de hambre no podrá cuidar solo de su hija. Lo mejor es darle la custodia a esos abuelos que tienen los recursos necesarios. La pequeña Gisel vivirá mucho mejor.

— La custodia de un nieto solo se puede obtener en casos excepcionales, como puede ser cuando ambos padres tienen retirada la patria potestad, cuando ambos han fallecido o bien, cuando existen otras causas importantes y graves que lo justifiquen. —No voy a llegar a ningún acuerdo Tom, si realmente estás tan seguro de que llevas razón, perfecto, lo veremos en el juzgado. ¿Porque te preocupas?

—Noelia… —El sonido de mi teléfono interrumpe nuestra conversación.

Mira la pantalla intentando esconder una mueca al ver de quién se trata.

—Dame un segundo Biker, debo contestar. —Le digo.

Me levanto de la mesa y me encamino hacía la calle, el que me llama es mi asistente, Alex. Debe ser urgente son casi las nueve de la noche y su jornada acaba a las siete y media de la tarde.

—Hola Alex, ¿Pasa algo? —Pregunto.

—Perdón por molestarte a estas horas, pero  dijiste que si pasaba algo te llamase. —Me explica preocupado.

—Claro dime, ¿qué es lo que ocurre?

—Bueno, salí tarde de trabajar a las ocho porque tenía que acabar unos informes sobre el divorcio de los Fletcher. Al salir de mi despacho cuando llamé al ascensor había alguien intentando abrir la puerta de tu despacho, le he preguntado si necesitaba algo, y solo me ha pedido perdón excusándose en que se había equivocado. —Suspira —No me ha gustado nada Noelia.

—¿ Lo    has    visto  antes   por   el   bufete ? —Interrogo.

—No, nunca. Por eso te he llamado.

—Está bien, Alex no le des importancia, a partir de ahora tendremos los ojos bien abiertos por si acaso. Has hecho bien en llamarme.

Cuelgo la llamada, por el contrario que le he dicho a Álex sí me preocupa. No tengo cosas importantes en el despacho, pero la persona que quiso entrar no lo sabe. Si sucede otra cosa igual pediré una revisión de las cámaras de seguridad.

—Perdón por la espera Tom, cosas de trabajo ya sabes… —Sonrío sentándome de nuevo en la silla.

La cena acaba tranquila, con Tom recordamos viejos tiempos, reímos de los fallos que cometimos en nuestros inicios.

Cuando acabamos me lleva a casa, dejándome en la puerta.

—Me alegro de estar aquí —dice cerca de mi oído. —Hacía mucho que no me reía tanto.

—Yo también lo he pasado bien. —Respondo muy cerca.

—¿Cuándo  podremos  cenar   otra   vez ? —Pregunta mirando mis labios.

Tom se acerca más a mi y suena mi teléfono, es Mike.

No me lo puedo creer, saco el teléfono y miró hacía la ventana descolgando.

—¿Qué? —Gruño molesta.

—¿Subes o no? Me aburro. —Dice y cuelga.

A este hombre lo mato. ¿Me está espiando?

Mike.

En la televisión no hacen nada interesante. Un programa de prensa amarilla y películas viejas.

Me siento solo en está casa vacía, miro una estantería de libros, donde reposa una foto de mi amigo Víctor con un hombre canoso con los rasgos de Noelia, imagino que es Niccolo Milla, amigo de Víctor de profesión Sargento de Policía retirado. Lo conozco porque en su día él era amigo de mi padre.

Víctor fue por muchos años el abogado de la empresa de construcción que creó mi padre con tanto esfuerzo, un poco más joven que ellos Víctor entró siendo un crío y trabajó duro hasta poder hacerse con su propio bufete.

Ayudaba en labores de la empresa, por eso nos hicimos tan amigos, hubo una época dorada que no existiamos uno sin los otros, “los tres mosqueteros” hasta que entraron un par de socios nuevos, con hijos abogados que querían invertir y sus hijos consiguieron puestos de trabajo.

Un año después, el accidente de Samuel cambió nuestras vidas, a los tres meses del accidente de Samuel, papá sufrió un infarto y mi madre a la que adoro con el dolor que sentía cada vez que entraba en casa por los recuerdos que está nos albergaba, no pudo soportarlo y se fue lejos, a California a vivir con sus hermanas.

Ahora estoy solo, no tengo a nadie. Dinero me sobra, dinero que no me hace falta. Entiendo cuando Samuel me reñía por disfrutar de mi soltería saltando de cama en cama sin preocuparme de absolutamente nada. Me explicaba que lo más bonito en la vida era poder compartir con alguien tus secretos mas intimos sin miedo a ser juzgado, como él hacía con Allison.

Flashback

—Estamos aquí reunidos para dar una gran noticia… Mi querida Allison y yo, ¡seremos padres!

¡Enhorabuena hermano! —Felicité abrazándolo fuertemente —¡Parece que por fin lo has cazado Allison! —Está solo me dedico una mala mirada.

Mike, por favor… —suplicó mi hermano, y yo solo sonreí palmeando su espalda. —¡Felicidades pareja!

Fin del flashback.

Allison nunca me cayó bien pero Samuel la amaba, siempre la respete y nunca quise ese trágico final para ella.

La rubia ha salido a cenar, yo tengo hambre pero no me gusta cenar sólo.

Me he acostumbrado a su compañía y a esas púas que dispara cuando la provoco en la cena, que es el momento del día más relajado. Hacía tiempo que ninguna mujer me retaba de esa forma.

El tipo que viene a por ella el tal “Biker” tiene pinta de ser un reverendo imbécil, no entiendo qué le ve, no es ni guapo.

El seguro quiere llevarse a Noelia a la cama, es una mujer interesante e inteligente, una combinación explosiva si le añades a qué es guapa.

Pensar en ese imbécil me molesta. Claro está que ella no es nada mío, pero ella me ayuda y yo tengo buen ojo para los imbéciles.

Me levanto a la cocina, con un par de sándwich de pavo con queso tendré suficiente, un refresco de naranja y de nuevo de vuelta al sofá.

Muevo el sofá estratégicamente para poder ver desde el ventanal de su piso, la gente que entra y que sale me entretiene.

Cuando estoy por empezar el segundo sándwich veo llegar un Mustang GT 500, me gusta ese coche.




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