Estar contigo

CAPITULO 8

NOELIA.

 

Al llegar a casa veo a Mike en el sofá al lado de la ventana, parece que ha estado cenando ahí por eso me vió llegar con Tom, pero no explica lo de la llamada.

—¿Se puede saber para qué me llamas si has visto que estaba llegando? —cuestiono molesta.

—Por si ese amigo tuyo te entretenía de más. —Sonríe—. Deberías agradecerme. —Achico los ojos, esto me huele a mentira, soy abogada con esto quiero decir que leo bien a la gente.

—Tal   vez  a  mi  me apetecía   entretenerme "de más". —Escupo sonriente.

—¡Oh, vamos! ¡No te puede gustar ese idiota finolis! —Se levanta molesto.

—¿Cómo?¿Quién ha dicho que me gusta? Pero si así fuese, qué más te da. No puedes juzgarlo si no lo conoces.

—Conozco a los de su tipo, son unos embaucadores, mentirosos, hacen cualquier cosa por conseguir lo que quieren.

Realmente Mike tiene razón, Tom es un hombre que te envuelve con sus palabras y te lleva a su terreno lo conozco perfectamente, pero no sé lo diré.

—No te entiendo. —Me acerco—. Venga, explícate.

—Vamos, eres una mujer inteligente, no tengo que explicarte nada —bufa.

—De verdad que no te entiendo, explícame. —Insisto.

—Que ese imbécil ¡Quiere llevarte a la cama! —Alza la voz.

—¿Yyyy?¿Por eso tanto drama? Eso lo sé, has pensado que tal vez no sea él quién busque sexo, ¿que quizás sea yo? —Río.

La cara de Mike parece un poema, está molesto. Lo sé, cuando algo le molesta se le tensa la mandíbula. Si supiera que a este cuerpo serrano todavía no conoce hombre.

He tenido alguna relación esporádicamente pero jamás he llegado a tener sexo con nadie. No quiero que se entere, no tengo que dar explicaciones.

—No digas tonterías, como te he dicho antes eres inteligente no te acercarás a un hombre así. —Contesta.

—Y porque sea inteligente ¿no puedo pasar un buen rato, dices? —Lo provoco. No sé qué le pasa a este hombre, todos los días me ignora olímpicamente y hoy me interroga.

—No, con ese idiota. —Insiste.

—!¿Tu no me dices con quién debo tener sexo, entiendes?! —Espeto cabreada.

—Sí, lo digo. Eres mi tutora y no puedes dejarme solo, piensa que está en juego tu carrera. ¿La tirarás por la borda?

Ay no, ¿de verdad ha dicho eso? Me está diciendo que no puedo salir con Tom porque tengo que cuidarlo. Esto es lo más que aguanto, pero no me va a sacar de quicio, por suerte quedan dos días para el juicio. Me quito los zapatos y me calmo.

—Tienes razón no dejaré que arruines mi carrera, pensaba que empezaba a ver tu lado humano, pero eres tan egoísta que te importa una mierda que sin conocerte me haya sacrificado. Esperas cualquier oportunidad para joderme, todavía no sé el por qué, pero ¿Sabes? Quedan dos días para el maldito juicio y esto habrá acabado. Buenas noches Levis.

—Noelia…

 

Mike.

 

Lo último que escucho es un portazo que proviene de su cuarto. Todavía no sé cómo he llegado a esto, le he dicho lo que pienso.

Solo quería que subiera y no estar solo, pero parece que la niñera se ha molestado.

Sigo pensando que llevo razón Biker, es un mujeriego, muchos pensarán que es «como yo», pero de eso nada.

Un par de veces lo he cruzado en algunos garitos acompañado de chicas, nunca repiten, no sé qué les hace pero no vuelven a buscarlo.

Sé que eso no es problema mío, últimamente estoy nervioso o tal vez me he apegado mucho a la niñera y por eso me molesta verla cerca de ese tipo, eso nunca me ha pasado, como he dicho los nervios.

Pedro el padre de Allison mi difunta cuñada me presiona cada día para que admita como inversor a Carter Soluciones Sociedad Anónima.

No quiero más inversores, no los quería antes y no los quiero ahora.

Pedro es el Director Ejecutivo de la empresa, le di ese puesto tras la muerte de mi hermano, su hija Allison era la que con su trabajo de asistente personal de mi hermano, llevaba el sustento a casa, Pedro perdió su empresa dos años antes y no pudo recuperarla.

No es mal tipo, pero ha cambiado tras la muerte de su hija y su nieto, me apoya, pero tanto él como yo pensamos que yo debí ir en ese coche.

Cada día me arrepiento de no haber ido yo a esa reunión, no debí quedarme en casa, debí ir a la empresa.

Me doy cuenta que una lágrima traicionera se desliza por mi mejilla. Son tiempos duros.

Mi psicóloga decía que debo superarlo y pasar página, así que pasé, pero de ella. Está despedida.

Me ha quedado un vacío que no puedo explicar, por la bronca con la rubia, se podría decir que me siento mal, pero por lo poco que la conozco si voy a buscarla en este momento, o no me hablará que es lo más probable o directamente me tirará otra patada que dejará sin descendencia.

No me importa, nunca tendré hijos pero me dejará dolidas las bolas.




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