Estar contigo

CAPITULO 31

 

MIKE.

 


 

—No entiendo nada Levis, cuéntame qué es lo que pasa. —cuestiona Pedro.

—No lo sé, me han llamado para que viniese a la empresa con mis abogados, y aquí estoy. —miento.


 

Uno de los viejos socios de mi padre, el señor Benedicto, se acerca a mí, disimuladamente cuando Pedro se aleja.

Sé bien que con Pedro son como aceite y agua, no se soportan.


 

—¿Qué pasa chaval? —sonríe disimulando. 


 

—No lo sé. —repito y le sonrío.


 

—Haces muy bien si es que te cubres las espaldas. —Bebe café. —No sé qué has hecho chico, pero sea lo que sea, va a salir bien. —dice alejándose y volviendo a su silla.


 

Pedro se va a un rincón de la sala cuando recibe una llamada.

Víctor me mira y sé lo que piensa, está llamando a su abogado.


 

Noelia está todo el tiempo a mi lado trabajando con su teléfono, a cada momento me mira y acaricia mi mano o mi brazo.

Es como un calmante en persona, muy bueno.


 

Cuando llevamos casi una hora sin poder salir de esta sala, Noelia se levanta y me dice que irá a buscar unos tés.

Pedimos permiso a Eric que está trabajando desde su ordenador sentado en una silla.


 

—Vayan, pero regresen enseguida. —El tono neutro que utiliza intimida.


 

Noelia toma mi mano y me dirige hacia la cafetería que está en la planta baja.


 


 

NOELIA.


 


 

—Gracias por sacarme de ahí, nena. —Dice Mike apretando mi mano.


 

—Yo también lo necesitaba, tanto silencio me está volviendo loca.


 

Unos tacones resuenan a mis espaldas.


 

—Hola. —dice Marga un poco pálida, lo que indica que no nos esperaba aquí.


 

—¿Necesitas algo? —pregunta Mike. —Creí que habían dicho que nadie dejase su puesto.


 

—Se han llevado mi ordenador, y pensé que podía tomar un café. —Explica.


 

La chica de la cafetería se acerca y nos sirve lo que le pedimos, incluido el café de Marga.


 

—Puedes volver a tu puesto. —Indica un Mike autoritario.


 

Esta no réplica volviendo por donde vino a su sitio.


 

Mi teléfono suena, mostrando a Víctor en la pantalla.


 

—Noelia, venid a la sala de juntas, hay noticias.


 

—Vamos para allá. —Cuelgo la llamada.


 

Mike me mira dudoso, temo que es lo que se haya podido encontrar, tengo miedo realmente a que acusen a Mike, no por culpable, sino por ser tan imprudente.


 

—Debemos volver cariño. —acaricio su mejilla. —Vamos a ver qué sucede, hay noticias.


 

Veo como mi ogro suspira, está tenso. Tiene miedo, lo veo un sus ojos.


 

—Claro, seguramente serán buenas, ¿no? 


 

Mike me mira dudoso, algo que me enternece muchísimo, no veo a un hombre emprendedor ahora mismo, veo a un hombre valiente con miedo, que necesita apoyo en este momento.


 

Me alzo de puntillas rodeando con mis brazos si cuello.


 

—Todo va a salir bien, ¿de acuerdo?


 

Mike cierra los ojos y asiente con la cabeza. Suspira sonoramente.


 

—Pero, ¿y si no?


 

Lo beso tiernamente y sobre sus labios le contesto.


 

—Tienes a los mejores abogados de la ciudad defendiéndote. —Río y consigo que él también sonría.


 


 

MIKE.


 


 

Tener a Noelia al lado, es un calmante para mi alma, todo parece más liviano cuando ella está.


 

En estos momentos, llegamos a la sala de juntas donde Eric junto a Víctor nos esperan. 

La cara de ambos es indescifrable, lo que todavía me pone más nervioso.

La rubia aprieta mi mano fuerte en señal de apoyo para que me relaje, la imito andando seguro con la barbilla en alto, voy a mostrar seguridad como la muestra ella.


 

—¿Novedades? —Pregunto intentando mostrarme seguro.


 

—Sí, nuestros informáticos han encontrado algo, estamos esperando a la policía para empezar hacer detenciones.


 

Llegarán rápido, no puedo dejar que nadie salga a partir de este momento.


 

Mi corazón se me va a salir del pecho. 

Eric se acerca a Víctor, este niega con la cabeza. 


 

No que es lo que pasa, pero algo no va bien, parece que mi amigo, discute con Codman.


 

La rubia que no se ha separado de mi lado en ningún momento, suelta mi mano, la cual sostenía desde hace unos momentos y se aparta de mi lado dirigiéndose hacia ellos, no es tonta, aprecia como yo a lo lejos que algo sucede.

—Noelia… —digo cuando se aleja unos metros.


 

—Vuelvo en un momento Mike. —Sonríe a medias.


 

Desde lejos Pedro López me mira con una media sonrisa que me provoca escalofríos.


 

Deberé afrontar lo que venga, tengo claro que de esta no podré escapar sin consecuencias, pero no dejaré que la empresa se hunda conmigo, por Samuel, por papá y por mi madre, que moriría del disgusto.

Noelia me mira, ahora sé que algo no está bien. Niega con la cabeza.


 


 


 

NOELIA.


 


 


 

—¡No! ¡Ni unas horas ni nada! Mike no se va a ir detenido. —gruño silenciosamente.


 

—Entiende Millas, ¿qué es lo mejor para esto?

Debemos llevarlo con nosotros, su padre ha cogido un avión hace un par de horas, cuando él llegue lo liberaremos con su testimonio.


 

—No lo entiendo, firmó el registro, ha hecho todo lo que se le ha pedido. —digo apretando fuerte los dientes.


 

—Por eso digo, que lo soltarán en unas horas, pero es el procedimiento.




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