Estar contigo

CAPITULO 38

MIKE.


 

—Al habla el detective Steve, ¿quién es? Y ¿qué desea?

 

—Mi suegro, el sargento Millas, me ha dicho que se ponga en contacto con él cuanto antes.

 

—¿Millas? ¿Niccolo Millas es su suegro?

 

—Sí, es una situación delicada por favor, llame.

 

—Perfecto, ¿algún mensaje más que desee darme?

 

—No, eso es todo, gracias.

 

No puedo creer que esto esté pasando, que mal he podido hacer yo en esta vida para que todo esto suceda.

 

Víctor se acerca a mí con un café en la mano.

 

—Vamos a casa, amigo, —Me abraza —ahora solo podemos esperar a que su padre la encuentre.

 

—No lo entiendes Víctor, ella… ella… —Un nudo en mi garganta no me deja hablar, ahoga mis palabras. —Lo es todo para mí ahora. —dicho esto me derrumbo.

 

Víctor me abraza y me acompaña hacia casa, como era de esperar quiere quedarse, pero me niego Nerea lo espera y yo necesito estar solo.


 

NOELIA.


 

Tengo mucho frío, debe ser tarde, miro mi reloj de muñeca, todavía no es mediodía. Estoy nerviosa, pero sé que papá va a aparecer en cualquier momento y eso me mantiene positiva.

 

El tipo que me vigila, me mira como si me desnudara todo el tiempo, todavía en esta situación le debo agradecer a Morrison que no dejara que me toque.

 

Al poco rato de estar solos, el chico se levanta de la silla donde se encuentra y se acerca a mí, colocándose a mí, lado.

 

—Tienes suerte de que Morrison te proteja, pero tal vez más tarde tenga más suerte. —Ríe en mi cara. —Veremos si lo puedo convencer cuando vuelva.

 

Tengo muchas ganas de llorar, pero no pienso permitirme hacerlo.

 

Estoy convencida y sé que mi padre llegará en cualquier momento, él me explicó perfectamente cómo actuar y cómo actúan ellos en estos casos. 

 

Ahora me alegro de criarme bajo los brazos de un policía.

 

Unos quince minutos aproximadamente después, con todo en silencio, se escucha la puerta del sótano de nuevo. Morrison, hablando tranquilamente por teléfono, baja las escaleras.



 

Narrador Omnisciente.



 

Mike está en el apartamento de Noelia, con el corazón latiendo fuertemente y la mente nublada por la desesperación de pensar que su rubia, se encuentra en esa situación por su culpa.

Noelia ha sido secuestrada hace unas horas y la policía por orden de Niccolo parece avanzar, pero no da explicaciones.

Movido por el desespero, y sabiendo que a Niccolo Millas no le gustará cuando se entere, Mike coge su teléfono, la agenda de Noelia y marca el número que tiene ella agendado como número privado de Morrison.

 

MIKE.

 

—¿Quién es? —Contesta Morrison.

Intento controlar mi voz temblorosa antes de responder.

—Soy Mike. Estoy dispuesto a hacer lo que quieras o sea necesario para tenerla de vuelta. 

Hay un silencio tenso antes de que la voz de Morrison aparezca.

—¿Qué estás dispuesto a hacer, Mike? ¿Cuánto vale ella para ti?

Mi corazón late muy fuerte, pero no puedo permitir que note el miedo que siento en este momento.

—Lo que sea, Morrison. Solo dime qué quieres.

—Quiero un cambio. Quiero a alguien en su lugar. ¿Estás dispuesto a un intercambio tú por ella?

Esto no me lo esperaba, pensé que quería dinero o la empresa.

Mi suegro me ha dejado claro que tengo que dejarlos trabajar, pero esta es una oportunidad para ayudar a mi rubia, siempre me han querido a mí, y si la pierdo a ella no me lo perdonaré jamás.

—Sí, lo haré. Pero necesito pruebas de que está viva y a salvo.

Después de una pausa tensa, Morrison accede.

—Te enviaré una foto de ella, pero no te emociones demasiado. Solo es una muestra de que sigue conmigo. El trueque se llevará a cabo en la ubicación que te voy a enviar. Ven solo y sin trucos, o no verás a tu hermosa letrada nunca más.

Asiento, aunque sé que Morrison no puede verme. Cuelgo la llamada y un escalofrío recorre mi espalda.

Me siento en el borde de la cama de Noelia, mirando el teléfono perdido, hasta que llega la foto y la ubicación que Morrison me ha enviado. Noelia tiene cara de estar muy asustada, pero aún sigue viva.

Decidido y casi seguro de que llega mi fin, decido ir hacia donde me lleve la ubicación que ha mandado Morrison, solo espero que no le haya puesto un dedo encima.  

Me decido por conducir el coche de mi rubia, es menos llamativo que cualquiera de los míos.

Llego a la bahía, a lo lejos visualizo una casa cerca de la playa, debe de ser esa.

 




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.