Estaré a tu lado

Capítulo 25

Antonio

Nunca me gustaron los centros de atención, lugares con muchas personas, soy un cantante y lo tolero en el escenario, al famoso le encantan las miradas y la fama, pero yo…

Enical es todo lo contrario, parada sobre una silla llamando la atención de todos sobre una apuesta y los encanta tan rápido volviéndose fácil que caiga bien, yo no podría, ni sé como llegué tan lejos, supongo que se lo debo a mi padre.

Miradas fugaces de los demás en ella me provocaron un impulso de fastidio extraño. ¿Qué me pasa? No importa, la noche pasa más rápido y sin darme cuenta estamos en la azotea, se veía tan asustada y expectante sobre la universidad que se me hizo natural alentarla. ¿Yo podía hacer esas cosas?

Un par de horas después ya estaba dormida envuelta entre las sábanas blancas, su cabello caía en ligeras ondas libres tapando parte de su rostro y espalda, con los dedos quité los mechones que me bloqueaban su cara, acomodándolos detrás de su oreja, por el tacto arrugó la nariz, pero volvió a su estado de sueño profundo en segundos.

¿En verdad podré proteger esto?

Fue mi descuido, casi la encuentran, recuerdo la llamada de Lisandru mandándome a la mierda como si fuera ayer, había olvidado decirle que viajé a Perú en marzo, una jodida foto mía en el aeropuerto fue suficiente para que tuviéramos que ir un par de veces.

Para mi suerte la foto era solo mía, sabía mal mentirle a Enical, sí, eran un par de conciertos, pero no podía decirle que necesitaba viajar a América por la mafia en la que se supone que ya no estoy metido hasta el cuello, joder.

Y luego está esto…¿Qué mierda hago jugando a la casita? Tenía una forma de vivir fácil y práctica, nadie se mete conmigo, no me meto con nadie, pero…si le llega a pasar algo…si la lastiman…no te mereces eso Enical, ni a mí.

Un ligero cosquilleo en mis ojos los volvió inservibles en segundos, caminé a tientas al baño mientras el dolor de cabeza en punzones empezaba a intensificarse.

Cerré la puerta con cuidado ahogando los quejidos en mi garganta, había olvidado por completo el llanto, no necesitaba encender la luz. ¿Para qué? ¿Ver lo jodido que estaba? ¿Humillarme más iba a cambiar algo?

El frío me recordó que estaba en ropa interior aún, tome la bata colgada y me senté en el suelo a esperar que todo terminara, el tono purpura azulino que le daba el cielo a la habitación fue mi única compañía mientras los vértigos y el asco invadían mi cabeza siendo capaces de parar mi circulación, o así se sentía.

Presioné mis rodillas con las palmas meciéndome ligeramente para desahogar la energía que me sobraba, era casi involuntario, no podía controlar la velocidad o la falta de ella, solo sabia que intentar mantenerme quieto se sentía peor

Pero todo eso no era competencia para lo que pasaba dentro, el asco era el síntoma de cuánto me aborrecía, la idea despreciable de seguir con vida, no me lo merezco, es mi culpa. Reniego de lo que soy, en lo que me he convertido y lo poco que he hecho. Ella debería estar aquí, nunca yo…

Las lágrimas y la agitación pararon dejándome casi aniquilado, el cuerpo me ardía cuando me paré, un poco de agua y crema ayudaron a que mis ojos no se vean tan hinchados cuando volví a la cama, Enical seguía tal y como la dejé.

Me metí entre las sabanas, alcé su cabeza con cuidado para poder abrazarla, necesito su calor, su aroma, verla y saber que está aquí, que está bien, que no va a desaparecer.

Nada pasó en el baño, nunca entré, jamás ocurrió y protegeré esto, prometo estar a tu lado, Enical.

El cansancio hizo el resto, la resaca de la castaña desvió su atención de mis ojeras, no sabía que era tan divertido quedarse todo el día solo en cama viendo películas y ordenando comida.

Lo mejor de ser el Rey es que puedo darme el lujo de componer lo que me de la gana, creé más canciones sobre la injusticia, prejuicios, violencia y discriminación en el mundo sin miedo, incluso aumentó mi fama, lo recaudado cubría los costos y permitía donaciones generosas a varias fundaciones, entre ellas en la que estaba Carolina, que gracias a ella confiaba en que no eran solo un telón, ya me di cuenta que hacer un proyecto desde la disquera me sale mucho más caro.

Era mucho mejor opción ayudar y justificar mi existencia desde una tribuna que si dominaba.

Enical

Estudiar y trabajar a la vez le gana a la droga en destruir la juventud, no es la primera vez que lo hago, pero no lo hace más fácil, incluso siento que fue hace mil años y el cansancio me afecta más que en esos tiempos.

Lo único bueno es que estudio lo mismo, mi única ventaja, había mucho de lo que conocía, definitivamente el sistema educativo era diferente y complicado, pero algo es algo…

Ojalá así de fácil sería recuperar todo en mi vida, no puedo ir a un lugar inscribirme y tener de vuelta a mi familia o mis amigos, todo lo que era mío.

Al inicio por mi mente pasó la idea de saltar por la ventana de la habitación de huéspedes, aún estaba en la negación, la idea de la película “El origen” con Leonardo DiCaprio invadió mi mente como la pieza en la caja, tal vez estaba dormida y solo debía “despertar”.

La visita a la iglesia me dio otra forma de ver las cosas, una esperanza o una resignación, las iglesias han sido expertas en eso por siglos, quizá existe otra forma de salir, eso busco, eso espero…

Todas las personas vistiendo ropas coloridas nos volvían invisibles en la feria hippie a las afueras de la ciudad, alrededor de un gran campo verde, fue prácticamente hecha para nosotros, un paraíso escondido y apartado, los puestos eran de madera, sólo montados para este día al igual que el cartel de entrada y las zonas con mesas y comida.

Usé una blusa de mangas anchas color marrón con un jean claro en corte campana y una vincha de colores fosforescentes en mi cabeza como corona.




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