Estereotipos De M!"#$%

CAPITULO 7 TRAICIONADO

Bange.

 

Lunes 3 de noviembre, 11:00 pm.

 

El omega había regresado dentro de la casa lo más sigiloso posible. Taero se fue con una expresión de enojo descomunal. Fue extraño haberlo visto en el colegio, Tae le dio su número insistiendo en que tenían que hablar. Bange le había escrito por mera curiosidad y el alfa le pidió la ubicación para ir hasta su casa.  

Claro que no accedió en seguida, le comentó que sus padres no le iban a dejar. Tae incluyó a Misha en la conversación y propuso hacerlo a escondidas. Al final no salió bien, no tenía idea de que esos dos se iban a pelear. Encima, la actitud de Taero era tan rara.

Ya en su cuarto, pegó la puerta al marco dejando una pequeña ranura que mostrara que estaba abierto. Sus padres le tenían prohibido encerrarse. Solo la podía cerrar si se iba a vestir, al principio fue demasiado incomodo pero ya habían pasado dos años, se acostumbró.

Era tarde, seguro ya todos estaban durmiendo. Se quitó el pantalón y la capucha, se metió entre las cobijas y se acostó agarrando el celular. Revisó la corta conversación con Tae, no entendía que quería.

Había sido un mal día ¡Un pésimo día! Solo recordar el como se había paralizado en la puerta del salón de Misha le llenaba de coraje. Recreaba en su mente una y otra vez lo que pasó, su psicóloga le había enseñado a analizar como se sentía para poder procesar más rápido. Esa herramienta mental le ayudaba a no volverse loco.

Dejó el celular boca abajo sobre su pecho y miró el techo. No sabía como iban a atravesar otro año escolar lleno de abusivos. Lo que le pasó en los vestidores le quitaba el sueño y el apetito, pensar en Misha pasando por lo mismo era horrible. Estaba demasiado preocupado por el enano ese.

Todo el día quiso acercarse a su cuarto y preguntarle al alfa si estaba bien, pero su hermano siempre respondía demasiado agresivo. No le gustaba hablar, se aislaba un montón. Eso que consideraba que ya se llevaban mejor y ni aun así Misha se dejaba apoyar.

Su celular vibró, lo levantó. El brillo del celular le estorbó, lo bajó para poder observar la pantalla, Taero le estaba llamando. Bange frunció el ceño con una mueca ¿Qué le pasaba al alfa? No recordaba que actuara así, suspiró dudando si contestarle. Lo hizo.

- Hey ¿Llegaste bien a tu casa? - Bange intentó sonar normal. Se supone que el alfa vivía medio cerca, pero no conocía el lugar.

“Sí, ya llegué.” Sonaba a que acababa de entrar en su habitación. “Oye...“ Bange trató de escuchar paciente, no dijo nada. Tae se tomó su tiempo antes de hablar. “Perdón por actuar así y pelearme con tu hermano.“

- Déjalo, Misha se pelearía con una piedra si pudiera. - La idea le causó gracia, escuchó reír a Tae al otro lado de la línea. Se dio cuenta que le había cambiado mucho la voz.

“La cosa es, que yo quería disculparme.“ ¿Otra vez con eso? Bange bufó irritado. “Fui un idiota con ustedes, contigo...“ La voz suplicante de Taero no le gustaba nada.

- Tae, ya olvídalo. Fue hace demasiado tiempo. - Se quejó el omega. - Yo ya lo supere. - Y era cierto, ya no le tenía rencor, quizás envidia pero hasta ahí no más.

“Entonces, ¿Podemos ser amigos?“ Insistió el alfa.

Ya se lo había dicho, abajo antes de irse. Bange se quedó callado otra vez ¿Amigos de nuevo? No estaba seguro si quería eso... Cuando Taero le dejó de hablar, él llegó a decir un montón de veces que lo odiaba. Fue duro perder esa amistad.

De niños estuvieron en unos juegos en línea, eran del mismo grupo, se habían agregado para encontrarse fácil y poder jugar siempre entre ellos. Poco después de su primer celo había entrado a su cuenta y vio que el alfa lo borró. El no ser un alfa y perder a su mejor amigo le afectó demasiado.

No hubo mensajes, ni explicaciones, tampoco se atrevió pedirlas. Se quedó solo. Había dolido un montón y ahora el alfa estaba aquí como si nada, pidiéndole volver a darle ese poder de lastimarlo. Taero se estaba desesperando con el silencio.

“Por favor.“ Rogó, se pasó la mano por las cienes apretando.

Bange se incomodaba al escucharle con ese tono suplicante. Era un sentimiento diferente, no le gustaba. No sabía que pasó con Taero en estos años, tampoco estaba seguro de querer saber.

- No creo que funcione... - Sus dudas estaban ganando. - Soy un omega, tú un alfa. - Recitó con un tono de disculpa anticipada. - Tus padres odian que hables con omegas y en casa han sido muy paranoicos conmigo.

Jamás se hubiera dado cuenta como trataban a Misha antes del celo, hasta que le tocó vivirlo. Esto era como una prisión. Sin embargo, le habían pasado tantas cosas malas, que entendía los miedos de su mamá.

Ella le repetía al menos una vez a la semana que tenía que cuidarse de los alfas. Le asustaba saber que cada vez era peor eso de “cuidarse”. Estaba aprendiendo que, mientras más crecían los abusos eran más graves. Y aunque él hiciera todo lo posible por tener cuidado, pasaban cosas...

“Ellos no tienen por que enterarse.“ Que Tae propusiera eso hizo que Bange riera otra vez. El alfa no quería aceptar un no por respuesta.

- Misha me delataría. - Bange encontraba más y más razones por las que era una mala idea. - Es más, está furioso contigo.




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