Estereotipos De M!"#$%

CAPITULO 9 ¿AMIGOS?

“No voy a salir al recreo, no me busques en el salón.” Acababa de enviar Misha a Bange para que este no se preocupara. Tenía que igualarse de las tareas de la semana, Almerí seguía en el aula, estaba seguro que pensaba regañarlos si alguno de ellos intentaba salir del salón ¿Cuántos días duraría esto?

Taero estaba entre las primeras bancas, junto a Giel. Atrás él no se había movido de su lugar y la nueva estaba en su banca también. Todos los demás se habían ido ya, por un lado era bueno saber que ese día no iba a ser acosado por Dereck y Kylen. Al menos era viernes, no tendría que seguir siendo parte de esta broma de mal gusto hasta el lunes.

- Hola. - Camil se había levantado, se acercó a la banca del rubio y apoyó sus manos en la mesa. - Vaya, que peculiar te ves. - Mencionó la chica con una amplia sonrisa.

Misha se había asustado un poco por que ella salió de la nada, no le respondió, le miró mal y se inclinó hacia atrás en su lugar.

- ¿No sabes hablar? - Insistió la alfa. - Que pena. - Jaló la banca que estaba a un costado, movió la mesa y la silla con un horrible ruido chillón al arrastrar las patas por el suelo. Las puso junto a la banca del rubio y se sentó, tenía listo su bolígrafo y su cuaderno.

Todos los presentes observaron la escena por el molesto ruido. Misha estaba horrorizado, alcanzó a ver a la amiga de Tae con el ceño fruncido y después de mirar enojada al alfa, ella se fue. Almerí volvió a sus papeles y Taero, caminó hacía ellos con esa expresión que Misha no sabía interpretar.

- Ah, que maravilla. - Camil sonrió a ambos chicos. Tae ni le miró. - Otro mudo. - Se quejó la muchacha.

Tae giró  su silla para quedar de frente a los raritos y se sentó. Agarró su mochila y empezó a buscar sus cuadernos. Lo primero que les puso en la banca fue el horario de clases. Misha se atrevió a mirar al alfa, hasta ahora no habían intercambiado ni miradas ni saludos.

- Copien. - Dijo Tae, apenas miró a Misha de reojo.

- Alfas insípidos. - Murmuró Camil y empezó a copiar.

Misha no lo hizo, su mirada se quedó en el papel con cuadros y nombres de materias. No movió sus manos, ni respondió a nada. Estaba triste, asqueado de sí mismo y de la alegría que sintió en la mañana. Asqueado de haber dormido bien después de tanto tiempo, solo por esas tres palabras que dijo este alfa. El que estaba ignorándolo ahora.

“Nos vemos mañana.” Claro que se estaban viendo, no necesitaban hablar para eso. Pasó un rato en el que Tae estuvo en el celular, Camil estaba terminando de copiar el horario. Al levantar su mirada la chica notó que Misha no hacía nada.

- ¿Qué sigue? - Le preguntó ella a Taero, el alfa no respondió ni la miró.

¿Estaba contestando mensajes? ¡Que tipo más pesado! A Camil le hervía la sangre, estaba apunto de quejarse con el profesor. Tae finalmente le estiró otro cuaderno y guardó su teléfono. Ahí pudo ver que el rubio había estado inerte en su lugar.

- ¿Por qué no copias? - Cuestionó molesto el alfa castaño.

Misha se irritó con el tono en el que le habló. Alzó su mirada al mayor, antipáticamente. No quería responderle, no quería verle. Estaba enojado, molesto, decepcionado y dolido. La peor parte de todo era ver que a Taero no le afectaba en nada. Ni un poquito.

- Deja de perder el tiempo y copia de una vez. - Tae le acercó el horario a su cuaderno, insistiendo. Los hermanos Portrat podían ser desesperantes.

El rubio sacó su celular y tomó una foto del horario. Lo regresó frente a Taero y siguió completamente mudo. Esto lejos de calmar al otro alfa, hizo que frunciera más el ceño. Se miraron enojados, desafiantes y en silencio.

Camil estaba atenta a lo que pasaba, observaba callada. Era obvio que esos dos se traían algo. Como sea, ella siguió copiando una de las tareas, mejor no se metía en problemas ajenos pero no pudo evitar sonreír por la actitud desafiante de Misha, le parecía divertida considerando su apariencia tan dócil.

Tae no entendía por que Misha complicaba todo con su actitud, era tan temprano y ya estaba así de insoportable. No sabía que pasaba por la cabeza del chico, tampoco necesitaba saber. Ni siquiera estaría allí ahora de no ser por que el profesor los obligó.

- Bien, tú sabrás. - El alfa empezó a sacar más cuadernos y poner en las hojas correspondientes.

Los dejó sobre la mesa y se levantó, no pensaba quedarse allí. Le dijo a Almerí que iría al baño, salió del salón y desapareció. El rubio lo observó en todo momento, tratando de meter en su cabeza la idea de que Taero era el típico alfa arrogante y desagradable.

- Vaya, sí que es odioso. - Comentó Camil mientras seguía copiando todo. - Lo de las fotos es buena idea, copiaré las tareas en casa. - Ella sacó su celular y empezó a tomar foto a todo. - Soy Camil. - Sonrió, mirando a Misha.

- Misha. - Se presentó también, más que nada por cortesía.

Aun faltaban clases y él ya no quería estar allí. Estaba muy cansado de ver a Tae y sentirse mal. Se quedó mirando los cuadernos con pesar, no había notado la letra del alfa. Era redonda y curveada, los apuntes estaban demasiado bien cuidados. No se creía que pudieran ser de él. En ese momento el rubio se dio cuenta que no le conocía nada.




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