Esto es amor

26

—Preferiría que Woo Hyun no lo vea —dijo Sung Kyu, con cierto pesar en su voz.

Miré la fotografía con atención. No era un momento feliz entre esos dos. Se encontraban en la calle y parecían estar discutiendo. Podría jurar que la fotografía había sido tomada el día del ataque a Sung Jong. ¿Intentaban decir con ello que bien pudieron hacer otro tanto con el hermano mayor o era una amenaza futura?

—¿Qué es?

Dong Woo se inclinó a mirar por encima de mi hombro.

—¿Yoon Joo? ¿Cuando es que...?

—No lo sabemos —respondió Sung Kyu, recuperándola —pero es mejor no caer ante esto. Hablaremos con la policía.

Pero yo no estaba de acuerdo. La verdad estaba cansado de esperar. Quería actuar. Y quería hacerlo ya.

—Estoy en desacuerdo contigo —repliqué —creo que Woo Hyun debe saberlo.

—¿Qué es lo que debo saber?

Nos habíamos concentrado tanto en nuestra charla que nadie se percató del momento en que Woo Hyun abandonó la habitación de su hermano y se unió a nosotros.

—Nada —trató Sung Kyu, pero fuí rápido y le arrebaté la fotografía.

—De esto.

Me dirigí a Woo Hyun, tendiéndole aquello.

El Príncipe Corazón frunció el ceño, pero tomó lo que le ofrecía. Sus ojos se abrieron cuan grandes eran al verlo. Nos miro uno a uno, después centró su atención en Sung Kyu.

—¿Qué significa esto?

Mi hermano fue incapaz de sostenerle la mirada. Me sentí mal por él, pero era necesario que ya dejara de mentir. Tenía que dejar de intentar protegernos falsamente a todos.

—Sung Kyu —puse una mano en su hombro —debes decirle todo.

Esperaba que hubiese comprendido a que me refería con "todo". A Hyun Jae, a ese secreto que tanto se empeñaba en ocultar.

Sung Kyu me miró con cara de pocos amigos, herido en su ego, pero asintió y se acercó a Woo Hyun.

—Te lo explicaré todo.

—Primero dime sobre esa foto. ¿Quién la tomó?

—Las mismas personas que golpearon a Sung Jong.

Hubo silencio.

Woo Hyun y Sung Kyu se mantenían mirandose a los ojos. Y me sentí como un intruso en la situación.

—Vayamos a la cafetería —animé a Hoya y Dong Woo.

Ese día Sung Kyu le contó todo a Woo Hyun. Debió ser difícil para él hablar de eso.

Sólo años después me enteré de algunos detalles. La reacción de Woo Hyun, por ejemplo. Se puso furioso por no haberlo sabido antes. No me extrañaba. El silencio de Sung Kyu había creado muchos malentendidos.

Fue idea de mi hermano llamar a Yoon Joo para asegurarse de que estuviera bien, pero habían terminado haciendo más que eso: la habían invitado a ir.

Yo no estaba muy convencido, pero Woo Hyun dijo que ella era una buena mujer y que Jongie realmente le preocupaba.

Media hora después ella llegó al hospital. Para entonces Woo Hyun y Sung Kyu habían hecho las paces y estaban tomados de las manos, sentados muy juntos.

Decidí ser yo quién le contara a Jongie sobre ella.

Apenas entré a su habitación sentí como mi cuerpo se relajaba, dejando detrás mis problemas y frustraciones. El simple hecho de ver a mi pequeño era suficiente para tranquilizarme.

—¿Jongie? —llamé en voz baja, acercándome un poco.

Mi novio dormía, pero al escucharme abrió los ojos.

—Lo siento por despertarte —me disculpé con una sonrisa. Amaba verlo tan desorientado. Me hacia imaginar como sería despertar todos los días a su lado.

Me incliné y lo besé suavemente en los labios.

—Está bien. Ya he dormido demasiado de todas formas.

Pero era mentira, las ojeras debajo de sus ojos lo indicaban.

Tomé asiento a su lado, tan cerca de él como me fue posible.

Estuve un rato acariciando su rostro. Pese a las ligeras magulladuras que este presentaba seguía tan suave al tacto como siempre.

Amaba sentir su piel bajo mis dedos.

Amaba ver su expresión de placer ante mis caricias.

Lo amaba con cada partícula de mi ser.

Hubiera preferido permanecer así por siempre, pero había cosas que hacer.

—Jongie.

—¿Sí?

—Afuera hay alguien que quiere verte.

—¿Quién es?

—Yoon Joo.

Pude ver la sorpresa en su rostro.

—¿Qué? ¿Ella está aquí?

—Sí.

—¿Woo Hyun le avisó?

Mi dulce novio y sus eternas preguntas.

—No exactamente.

—¿Entonces?

—Te lo explicaré después —me levanté, pensando en que lo mejor seria irme antes de terminar hablando de más —ella quiere verte.

—Me cuesta creer eso. Nosotros nunca tuvimos una buena relación.

—No es demasiado tarde, Jongie.

Cuando me marché vi a Yoon Joo esperando afuera. No era como la había imaginado. Parecía una chica normal, no una perra sin corazón.

No hablamos, pero le indiqué con un gesto que podía entrar.

Caminé lentamente por el pasillo, con las manos en los bolsillos.

Tenía que hacer algo.

Antes de llegar a la sala de espera me encontré con Woo Hyun.

—Yoon Joo recién entró, así que... —empecé, con más amabilidad de la que habría esperado de mi mismo.

—Te estaba esperando a ti, no a ella.

—¿A mí?

—Sé que vas a hacer algo —soltó sin más —quiero ayudarte.

—No sé de que hablas —le dí la espalda y eché a andar—. Sung Kyu dijo que se lo dejaríamos a la policía.

—¡Kim Myung Soo!

Me detuve.

—¿Qué?

—¿Amas a mi hermano?

—Lo hago —admití, sin pizca de vergüenza.

—Entonces no me digas esa mierda de que se lo dejaras a la policía.

Me volví. El chico de los corazones era más listo de lo que parecía.

Nos estudiamos cuidadosamente durante algunos segundos. Yo evaluaba sus posibilidades de serme útil y sabía que él hacia exactamente lo mismo conmigo.

Al final asentí. Vale, podría servirme.

—Nosotros dos no llegaremos muy lejos —comenté con indiferencia.

—Lo sé. Por eso necesitamos a los demás.

—Sung Kyu jamás estará de acuerdo —le recordé.

—Lo convenceré.

Sonreí burlonamente.

—Me gustaría ver eso.



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En el texto hay: homosexual, woogyu, myungjong

Editado: 10.07.2022

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