Esto no es un Libro de Poesía (o Sí)

LO QUE SE LLEVÓ EL VIENTO

Duelen más los silencios que las palabras,
las promesas rotas que nunca se pronunciaron,
el amor que se fue sin despedirse,
como un ladrón que no necesita llaves
para vaciar el corazón.

Duelen las risas que ya no son tuyas,
los buenos días robados por la distancia,
el café que se enfría en la mesa
esperando a alguien que nunca llega.

Duelen los mensajes sin respuesta,
los "te quiero" que se quedaron colgando en el aire,
las canciones que ahora son cuchillos,
los recuerdos que se volvieron fantasmas
y habitan las paredes de tu cuarto.

Pero duele más saber
que mientras yo memorizabas tu risa,
tu piel, tus lunares, tus sueños,
Tú ni siquiera te aprendiste mi apellido.

Que fui un capítulo en tu vida
y ella fue toda tu biblioteca.

Duele amar con las tripas,
con el alma, con los huesos,
y recibir migajas de cariño
como si fueras un perro callejero.

Y duele, sobre todo,
seguir esperando
a quien nunca volverá,
mientras la vida pasa
y se lleva tus mejores años
como hojas secas en el otoño.




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