Esto no es un Libro de Poesía (o Sí)

Ojos de Veneno Verde

Tus ojos verdes no eran ojos,
eran trampas de cazador
donde caí
como pájaro tonto
que confunde esmeralda
con cielo.

Me bebí tu mirada
como si fuera absenta,
y ahora tengo el alma
con resaca de ti,
con visiones de tus pestañas
batiéndose lentas
como alas de mariposa
envenenada.

Lo juro:
quise navegar en ellos,
pero tus verdes cambiaban de tono
según la luz de tu humor:
— Jade cuando mentías,
— Musgo cuando te aburrías,
— Hierba recién cortada
cuando decidías
que hoy sí valía la pena
jugarme.

Ahora,
en las noches sin luna,
mis sueños los pintan
con acuarelas baratas,
y despierto con la boca seca,
preguntándome
si alguna vez fueron verdes,
o si solo los inventé
para justificar
que me perdiera en ellos.

Posdata: Porque los ojos más peligrosos
no son los que te miran...
sino los que te obligan
a seguir buscándolos
en todos los demás.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.