Eres la melodía que nunca aprendí a tocar,
el poema que se quedó en el tintero,
el invierno que nunca llegó a mi ciudad.
Te miro desde lejos,
como se mira una estrella:
sabiendo que tu luz es un recuerdo,
que ya te has apagado
y que, sin embargo,
sigues brillando para mí.
No nos tocaron las mismas horas,
ni el mismo destino.
Tú eres de papel y tinta,
yo de versos mal escritos.
Tú eres el amor que no se atreve a decir su nombre,
yo, el silencio que lo guarda.
Nos habitamos en los "quizás",
en los "tal vez en otra vida",
en los "si las cosas fueran distintas"...
Pero aquí, en este mundo,
solo somos dos pasos que no se cruzan,
dos miradas que esquivan el mismo abismo.
Y sin embargo,
qué dulce es este dolor de quererte sin poseerte,
este delirio de llamarte "mío"
sabiendo que nunca lo serás.
Porque eres mi eterno "casi",
mi "cerca y lejos",
mi amor perfecto
precisamente porque nunca existió.
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Editado: 24.06.2026