Ahora dime, ¿que piensas de ti misma?- Dave enarcó una ceja, esperando que lo que dijera ella fuera lo correcto.
- Que soy mucho mas fuerte de lo que creía. Que puedo vencerle. Los salvaré Dave, y luego de hacerlo, vendré a contarte la historia. ¡Vendré a decirte que lo conseguí!- Kassia se levantó del césped en el que los dos habían estado tirados. Estaba dispuesta ha hacerlo, estaba dispuesta a ser valiente. Dave sabía de sobras que Kassia podía con cualquier cosa.
Dió unos pasos y se giró a ver Dave. En el mismo tiempo que se giraba, una masa azulada se situó detrás de la pequeña, arbíendose mucho más, mostrando en su interior él mismo paisaje, como si se tratara de un espejo.
- Feliz cumpleaños Dave. - Kassia abrió su mano enseñando un pequeño pájaro que voló hasta Dave, y justo en el instante de tocar su mano, el animal se comprimió convirtiendose en una pequeña caja blanca.
-Cuando creas que me necesites y yo no pueda estar, la caja se abrirá.- Kassia avanzó hasta la masa hasta desaparecer de la visión de Dave.
Al despertar, recordó la última vez que vió a Kassia, cuando cumplió 7 años. Habían pasado 18 años desde entonces, y esque él mismo se había convencido que ella tan solo fue producto de su imaginación, aquella que le salvó de las noches en soledad y los días tristes. Aunque ella tan solo fuera parte de su inocente mente de niño, no podía evitar sentir que en fondo fue real la sensación de tenerla de amiga, y extrañaba la conexión que sintió, una que jamás consiguió sentir con nadie más.
- Buenos días Dave.- Miren le saludó mientras recogía el bolso de la mesa. -Lara está dormida. Ha estado toda la noche vomitando y con fiebre. Hoy se quedará aquí. Se que te avisé anoche de que ella estaba enferma y que me dijiste que sin probelma te quedarías todo el día, pero quiero pedirte disculpas. Si tuviera a otra persona a quien dejarle la responsabilidad mientras yo trabajo, lo haría, pero sólo estás tú. A demás, a Lara le encanta que estés aquí.
Dave sonrió al escuchar eso.
- No se disculpe. Me encanta estar con Lara. Es la niña más buena que hay. Cuidaré de ella.
Miren sonreía agradecida y conmocionada por las palabras del chico. Se dirigió hacia la puerta y antes de salir se dirigió por última vez a Dave.
- ¡Por dios! ¿Como no me he acordado antes? Dave, el médico dijo que con el tratamiento puede ponerse así. Le llamé esta mañana y me dijo que era completamente normal las fiebres. Vino de urgencias a casa y la revisó. Por el momento ya no tiene fiebre, pero si llega a ponerse otra vez enferma, por favor, llévala al hospital. No me llames para preguntarme. Si la ves con un indício de que está mal, llevatela a urgencias. Les di tus datos para que sepan que si yo no estoy, pueden contar contigo. -Dave asintió en todo momento. Le gustaba que Miren confiara tanto en el, aunque eso también le preocupaba. Si fallaba en algo, tal vez Miren no volvería a confiar en el, y eso le agobiaba.
- Confío en ti Dave.- Miren le sonrió y cerró la puerta. Este, empezó a andar hasta la habitación de Lara, abriendo su puerta lentamente.
- Estoy despierta. - Lara miró intentando saber quien estaba tras la puerta, y al darse cuenta de quien se trataba se puso en pie rápidamente y saltó de alegría. - ¡Dave!
Lara corrió a los brazos de Dave, quien la cargó y le dió un beso en la frente.
- Tranquila pequeña, hoy deberías descansar.- Lara asintió y volvió a su cama. Dave la siguió y arropó a la pequeña cuando esta ya se encontraba e la cama.
- Dave, mami dice que estoy malita porque el tratamiento funciona. Pero yo no quiero estar malita.- Lara empezó a llorar. Dave la miró por unos segundos y se acercó a ella.
- Sabes Lara, yo tenía una amiga muy importante para mi. - El se tumbó al lado de la pequeña y habló. -Ella tenía tu edad. Tenía siete añitos la última vez que la ví. Cada vez que la veía me hablaba de una cosa muy importante que debía hacer. ¡Ella debía ganar a un monstruo!- Lara escuchaba atentamente cada palabra que Dave decía. - Y ahora tengo a una amiguita igual de especial que tambien debe ganarle a un monstruo. - Dave le tocó la punta de la nariz, provocando en ella una sonrisa. - ¿Sabes quien es esa amiga mía tan valiente?- Dave se cruzó de brazos. Esperando impaciente la respuesta de la pequeña.
- Yo - Dijo la niña algo más animada. Dave sonrió y se quedó con Lara hasta que esta quedó profundamente dormida