Eternal

Asi como entra sale

Así como el amor entra, también se va.
Así como te amé, también te olvidaré.
Te amo. Todavía lo hago.

Porque un amor no se va de la noche a la mañana, no desaparece sin más. Pero cuando es un amor cansado, herido, sin la confianza que alguna vez existió, todo empieza a verse mal, incorrecto, fuera de lugar.
Llegué a amarte como no tienes idea, pero con el tiempo entendí que tú no pudiste hacerlo de la misma forma. Nunca terminé de conocerte, nunca terminé de saber quién eras del todo. A pesar de todo lo que pasamos, siempre te costó abrirte conmigo, y aun así con tus amigos no era igual. Ellos siempre fueron tu prioridad. Siempre estuvieron antes que yo.
Llegué a pensar que estabas mejor sin mí… y parece que así ha sido. Te veo mejor sin mí, y es algo con lo que tengo que aprender a vivir. Porque ya no soy parte de tu vida. Aunque, siendo sincera, tal vez dejé de serlo desde antes y tú nunca te diste cuenta. Mientras yo sonreía y fingía que todo estaba bien, tú nunca notaste que lo nuestro se apagó y jamás volvió a ser igual.

Me hubiera gustado que me buscaras.
Pero como dicen, ¿para qué buscar algo que nunca te faltó y que tampoco te hace falta? Ahí fue cuando entendí que no signifiqué lo suficiente en tu vida. Te fuiste sin mirar atrás, sin esperar, sin decir nada. Y tu silencio fue siempre lo que más dolió.
Nunca tuviste la iniciativa ni la fuerza para luchar un poco más. Pero también entendí que luchar por algo que ya no tiene remedio cansa… y cansa mucho.
Nunca pensé que todo lo que pasamos quedaría en el olvido. Pero así como todo llega, todo se va. Y lo nuestro se fue sin fecha de retorno, sin promesa de regreso. Ver cómo las cosas que te regalé terminaron tiradas, olvidadas o quién sabe dónde, dolió. Pero fue eso lo que me hizo aceptar que ya estabas al final de todo, y que no volverías, por más que yo quisiera creer que sí.

Una noche le oré a Dios para que pusiera a alguien en tu camino, porque en el fondo sabía que esto se iba a acabar. Llorando, abrazándote mientras dormías, ya lo presentía. Lo llevaba en la mente y en el corazón: te ibas a ir, y no habría vuelta atrás.
Y así fue.
Te fuiste… sin mirar atrás.



#13880 en Otros
#4162 en Relatos cortos
#1435 en No ficción

En el texto hay: pensamiento, sueños de, verdades rotas

Editado: 28.12.2025

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.