Eternamente

Capítulo once

El amor

 

Estamos en el coche de vuelta a casa de Kyle y los dos vamos en silencio, cada uno pensando en sus cosas. Tengo mucho en lo que pensar, me acabo de enterar de que Kyle es un vampiro (cosa que al principio me impactó, pero ahora ya no me importa tanto) y de que soy la reencarnación de sus dos anteriores mujeres. Sí, es increíble, aun así, estoy tranquila. Kyle está siendo muy cariñoso y comprensivo. Al salir de casa de Selena, me pidió perdón por todo cuando él no tuvo culpa de nada, ya que fue víctima de un malnacido. Mientras bajábamos, me contó todo lo que pasó con la mujer de Iván; no conocía esa historia y me dio mucha rabia saber que siendo inocente, hubiera tenido que pasar por todo eso. Vi que Kyle se quedó más tranquilo al ver que lo entendía, al ver que condenaba lo que Iván le hizo y, sobre todo, al ver que él no me asustaba en absoluto. Llegamos a su casa y al entrar nos dirigimos al sofá. Se le ve un poco nervioso, como si no supiera qué decir o qué hacer.

—Kyle, ya que tenemos que hablar de muchas cosas, ¿qué te parece si me preparas un café y lo hacemos tranquilamente?

—Hecho —me dice sonriendo.

La verdad es que es un hombre muy atractivo, cada vez que me sonríe noto como se me acelera el corazón y sé el motivo. Tengo que admitir que me siento muy atraída hacia él. Se le ve un buen hombre, simpático, educado y con unos principios muy firmes. Lo que me da miedo es que no sé qué es lo que siente por mí. ¿Le gustaré yo también?, madre de Dios, como me gustaría que fuera recíproco, pero teniendo en cuenta todo lo que ha pasado, no me extrañaría que evitara tener cualquier relación conmigo.

—Lana —me dice susurrándome en el oído.

Doy un respingo porque no me había dado cuenta de que estaba a mi lado. Lo miro y me entrega la taza de café. La cojo y, sentándose a mi lado, me dice:

—Me gustaría que fueras sincera con una cosa que quiero preguntarte, por favor.

Le digo que sí con la cabeza. Me aparta el café de las manos, me las coge y me dice mirándome a los ojos:

—¿Me tienes miedo?

—No, Kyle, no te tengo miedo en absoluto, al contrario, me siento muy bien a tu lado. Estoy cómoda y tranquila. Es una sensación que me gusta. Nunca había estado tan bien en compañía de alguien. No sé cómo explicarlo, pero cuanto más te conozco, mejor me siento.

—A mí me pasa exactamente lo mismo contigo. No sé si es por lo que nos ha contado Selena, pero creo que el hecho de haber estado juntos ya en dos vidas anteriores debe ayudar, ¿no crees? La verdad, Lana, es que quiero ser completamente sincero contigo.

»Desde que te vi por primera vez, cuando abriste los ojos y me miraste, sentí como si algo me uniera a ti. Al principio no le di importancia, pensé que era simple atracción, pero después de lo de hoy, lo he entendido todo. La vida me está... nos está dando una nueva oportunidad para estar juntos. Y quiero aprovecharla, Lana. Sin embargo, depende de ti porque no sé qué es lo que tú sientes por mí.

Veo como Lana agacha la cabeza y se ruboriza.

—¿Sabes que me encanta ver cómo te ruborizas? Estás preciosa.

—Kyle, no me avergüences más, por favor. Sé que con algunos temas soy bastante tímida, y los halagos hacen que me ocurra eso y más, si me los dice una persona que me gusta.

Levanta la mirada y me la sostiene. Veo que tiene un brillo increíble y me sonríe tímidamente. Ya no puedo resistirlo más. Levanto mis manos, la sujeto por las mejillas, acerco mis labios, despacio, sin apartar la mirada en ningún momento de la suya y cuando veo que cierra los ojos y entreabre sus labios, sé que tengo su permiso para besarla.

Acaricio sus labios suavemente con los míos, es un beso ligero, es más un roce, pero al sentir su lengua recorrer mi labio inferior, pierdo el poco control que me queda. Bajo mis manos hasta su cuello, acaricio sus hombros, las voy bajando por sus brazos que noto como se erizan por mi tacto. Pongo mis manos en su cintura, las empiezo a subir por la espalda y la aprieto contra mí sin romper el beso en ningún momento, el cual ha ido tornándose poco a poco más apasionado. Tiene unos labios muy suaves, me encanta besarlos, su dulce lengua hace que mi temperatura vaya subiendo irremediablemente. Noto la presión de mi entrepierna contra la cremallera de mi pantalón, lo que hace que me sienta muy incómodo y quiera cambiar mi postura. La sujeto de la cintura, la coloco a horcajadas sobre mí y me recuesto contra el respaldo del sofá.

—Kyle... Kyle, espera. Para un momento, por favor.

Dejo de besarla y la miro. Los dos tenemos la respiración acelerada y Lana tiene los labios hinchados a causa de mis besos. Está preciosa, más hermosa que nunca.

—Quiero decirte una cosa antes de seguir, verás... —Madre mía no sé cómo decírselo sin pasar tanta vergüenza. Solo espero no asustarlo—. Kyle... yo... yo no sé cómo decirte esto. La verdad es que me cuesta. Nunca me había planteado como lo diría en una situación así, pero bueno... a ver... como sabes tengo veinticinco años y sé que no es muy usual, pero verás, yo... yo... nunca he... todavía soy...

—Lana, ¿estás intentando decirme que eres virgen?

Veo como me mira con los ojos abiertos como platos. La verdad es que es una mujer increíble. Si he de ser sincero, tengo que admitir que me siento feliz de poder ser yo su primera vez, pero también soy consciente de que debo tener mucho cuidado con ella.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.