Eternamente Efímero

XXIV

Lucas no tuvo la fuerza suficiente para contarle a sus amigos lo ocurrido. Esperó unos días, cuando la herida estaba comenzando a sanar poco a poco.

Se encontraron en la casa de Julián. Entonces le dijo todo.

—¿Y solo te dijo que te fueras y ya? —preguntó Julián. Lucas asintió con la cabeza en silencio. —Qué mierda —agregó.

—Lo sé —dijo Lucas con desgano.

Fátima le dio un beso en la mejilla a Lucas, para después abrazarlo, apoyando la cabeza en el hombro de su amigo. No encontraba las palabras exactas para decir en ese momento, por lo que decidió optar por la demostración física de su afecto.

—Ya tenía claro que ella haría eso cuando se enterara —habló Lucas—, pero creo que nunca pensé en lo que sentiría cuando pasara. Creo que no me imaginé que doliera tanto.

Los tres se quedaron en silencio. Fátima reforzó el abrazo entre ella y Lucas. Entonces habló.

—Estamos aquí para ti —dijo sin mirar a su amigo, pero aún abrazándolo—. Siempre vamos a estarlo. Sabes que lo que sea que necesites, aquí estamos. Lo que sea.

—Lo sé, gracias —contestó Lucas, esbozando una sonrisa y apretando suavemente el brazo de Fátima.

—La vida no siempre es color de rosa y las cosas pocas veces pasan como las imaginamos —añadió Julián—. Pero Fátima tiene razón, te queremos mucho. Sabes que puedes contar con nosotros en las buenas y en las malas; y no quiero hablar por David, pero creo que te quiere tanto que haría cualquier cosa por hacerte feliz. Así que tienes a tres personas dispuestas a apoyarte siempre. Eso no lo puede decir todo el mundo.

Lucas sonrió. Había encontrado alivio y sosiego en las palabras de sus amigos. Les tenía un afecto que era difícil expresar con palabras.

—Gracias —murmuró—. No se imaginan cuánto los quiero y todo lo que haría por ustedes.

Fátima le hizo un ademán a Julián para indicarle que se acercara y se uniera al abrazo.

—Bueno, pero no quiero hablar más de eso —dijo Lucas después de que se separaran del abrazo grupal—. ¿Cómo va todo con Rebeca? —preguntó, dirigiéndose a Fátima, quien sonrió con timidez.

—Bien, muy bien —contestó la chica.

—Esto es tan raro —comentó Julián—. Tú saliendo con el hermano de su novia; y tú, con la hermana de su novio —dijo, señalándolos respectivamente—. Es muy loco. Nunca lo habría imaginado.

—Bueno, yo lo encontré primero. Fue ella quien de repente se enamoró de su hermana —refutó Lucas en tono burlón.

—¡Oye! —objetó Fátima—. ¡Tú me la presentaste!

Lucas se encogió de hombros y soltó una risa. Fátima lo miró detenidamente, para después exclamar:

—Tú lo planeaste todo, ¿verdad?

—¿Qué? Claro que no —alegó Lucas.

Julián los observaba en silencio, entretenido con la escena.

—¡Claro que sí! Querías que la conociera.

—Bueno, lo admito, sí quería que la conocieras, pero solo porque pensé que se llevarían bien. Nunca imaginé que comenzarían a salir juntas.

—De cualquier forma, te lo agradezco.

—Pues de nada.

—Ustedes son unos locos —terció Julián con una sonrisa en el rostro.

—Pero nos adoras —dijo Fátima—. Y hablando de novios... ¿Cómo está Sebastián? ¿Cuándo lo volveremos a ver?

La expresión sonriente de Julián desapareció para tornarse en una más seria.

—Terminamos.

—¿Qué? —exclamó Fátima.

—Pero está todo bien, en serio.

—¿Qué pasó? —preguntó la chica con preocupación.

—Yo terminé con él.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Porque ya no siento lo mismo.

—¿Encontraste a alguien más?

La seriedad y fuerza con las que Fátima expulsaba las preguntas hacían que la escena pareciera un interrogatorio policial en lugar de una simple conversación entre amigos. Julián hizo una mueca antes de hablar.

—No —respondió—. Claro que no. Solo… mis sentimientos cambiaron, eso es todo.

—¿Y ahora qué? —cuestionó la chica.

—Ahora no quiero hablar más de esto y tampoco quiero saber nada de relaciones amorosas por un tiempo.

—¿Qué mierda pasó entre ustedes para que estés así? —exclamó Fátima.

—Nada. De hecho todo fue increíble. Pero creo que hizo que me diera cuenta de que tener una relación no es lo que busco en la vida, o bueno, al menos no en este momento.

Fátima asintió con la cabeza despacio, en una expresión pensativa, como si estuviese procesando la información que su amigo le había compartido.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.