Eternidad 2, Primavera Eterna

Capítulo XII – Buscando caballeros

Los seis no la han visto en el último tiempo. Mirren estaba calmado, ya se ha resignado a lo que podía y no, obtener de ella, también comprendió que era malo arrinconarla o exigirle, no era el tipo de comportamiento que se esperaba de ellos al haber nacido para servir, se limitaría a lo que él siempre ha sido, fiel, leal y correcto, nada más. No podía olvidar que lo que a ella le gustaba de él era su calma tan profunda, a veces se confundía con inexpresividad, lo indiferente que llegaba a ser, no era un rasgo muy marcado, en definitiva, calmado lo describía mejor. Clarissa no era como los dos hermanos, aunque tenían que servirle de modo parecido, así que tenían que mantener distancia; tampoco era como los soberbios líderes de otros clanes que esperaban que se les rindiese pleitesía, por lo que no debían abrumarla con atención. Sin duda podía manejar estar a su mando, ya no tenía que ser co–dependiente, ella se iba a quedar, no iría a ningún lado, no los dejaría solos, ahora le pertenecían.

Conrad estaba tan sereno como podía estarlo. Siempre ha sido alguien positivo, sabía que Clarissa vendría si necesitaba algo de ellos, o al menos permanecería al alcance el tiempo suficiente para que se percatasen. Le agradaba servirle a ella, podía conformarse con lo que podía darle, si lo ignoraba o lo hacía retroceder, lo dejaba estar; ella le mencionó que le gustaba como él hablaba de modo formal y claro, su altura y porte elegante, sentía que así se parecía más a lo que imaginaba que era un caballero, también le gustó escucharla decirle eso.

Sentía que su papel al servirle era el de reconfortarla con sus palabras y a veces con acciones, era lo mejor que podía hacer, después de todo se preocupaba por las personas, en especial de las que parecía que necesitaban ser protegidas, y ella le daba esa impresión en ocasiones. Aparte de ser el más fuerte de ellos, y tener eso para tener una ventaja en batalla, lo demás le parecía más importante, o tal vez ambas aportaciones eran iguales en valor. Tenía la suerte de que era a quien ella más se acercaba, porque fue casi el único que no trató de imponérsele, por ello podía esperar sin pensamientos negativos a que volviera ahí.

Eden estaba complacida porque las cosas se calmaron, después de los años que pasaron, fue bueno que se hayan comenzado a calmar y ya no abrumar con su atención o cercanía a su líder. También estaba avergonzada por haber tenido esa actitud, no pudo evitarlo, todos ellos se quedaron sin alguien a quien servir, no que no agradecieran que los dos hermanos ya no estuvieran, era que se mantenía en ellos arraigado el impulso de estar bajo la dirección de un superior; Clarissa era la persona más cercana a quien podían servir, dado que poseía la sangre de sus anteriores amos, eso le dio una presencia que ellos reconocían como parte de sí.

En el último tiempo fue bueno que su nuevo clan adquiriera equilibrio, por eso ahora podía ser protectora con ella; la parte suya que por lo regular se mostraba cariñosa, no fue del todo recibida con aprecio, notaba que daba un paso atrás cuando se dirigía a ella así; era la razón de porque se obligó a calmarse, tenía la practica suficiente con su propia personalidad como para bajar el nivel y ser nada más que una buena compañera o mostrar hermandad. Le fue bien, ahora era alguien que podía cuidar de Clarissa cuando fuera necesario, le gustaba, sentía que era lo que debía hacer.

Lo malo de que todos ellos tuvieran la debilidad de querer someterse a alguien más poderoso, y al ser desechables, era que tenían que conformarse con la persona a la que servían, pues los buscaban y atraían para eso, así que nunca podían dejar fluir su personalidad real, por fin tuvieron la fortuna de encontrar a quien los dejaba ser, siempre y cuando no pasaran los límites que les marcaron. Podría decirse que ahora de verdad tendrían una buena vida.

Personalmente le gustaría que las cosas siguieran cambiando para crear un clan sólido y fuerte, tal vez incluso Clarissa se acostumbraría a lo que era y sí podría llamarla Princesa; una vez lo hizo, ya que pensaba que otro título no le podía ir mejor, pero ella la miró como si hubiera dicho algo malo, por eso no lo intentó otra vez. Esperaba que no fuera la única en creer que debía llevar tal título, así un día podría llamarla como merecía, en definitiva, alcanzó ese nivel por todos los poderes que asimiló, y de quiénes lo hizo.

Demian siempre tuvo esa idea de que no le importaba si su líder Graham moría, aunque era leal, nunca concordó con la mentalidad de él, pero no podía hacer nada por oponerse, después de todo, era natural su instinto de servir y nada más, sus propias ideas no importaban. Fue educado para guardar la compostura, no dejar que leyeran algo en su cara, también se le dio una educación de tipo militar, por su propio mérito era hábil en deducir y sacar conclusiones correctas, por lo que no solía equivocarse, con todo eso junto, él se desenvolvía como un general, uno serio e inexpresivo, aunque no en demasía, su tipo de cara no se lo permitía, ni él mismo se orilló a ir tan lejos. Solía ir al frente de los movimientos que realizaba su líder u ordenaba.

Por todo lo que era, fue que siempre estuvo ahí cuando Clarissa salía en silencio e intentaba macharse. Debió ser por eso que en un principio él no fue del agrado de ella, pues evitó casi todas sus huidas, de hecho, tenía una imagen constante en su memoria de Clarissa caminando y él apareciéndosele enfrente deteniendo así sus pasos, de eso también estaba la cara no molesta, no triste, no acusadora de su nueva líder, sólo un ligero apretar de labios que no sabía aún qué significaba, pero sentía que ella decía mucho nada más con eso.




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