La historia que conoce es así…
La canción de aquel baile sonó a la medianoche. Los cuerpos que una vez bailaron con jocosidad y libertad, ahora lo hacían con elegancia, contención y puntualidad; antes eran dueños de sus vidas, en su presente, debían contenerse para no destruirse a sí mismos. El anuncio comenzó en cuanto el primer baile de aquel nuevo día terminó. Fue uno de los primeros mandatos que se decidieron como la comunidad que aspiraban a ser. El edicto fue claro. La mariposa con el ala rota, habiendo demostrado no seguir los pasos de la locura de sus padres, obtendría el regalo de unirse a la rosa roja con espinas, pues éste era el único de ellos que no portaba la marca de la impureza. Con ellos dos juntos, la descendencia en su comunidad sería gloriosa y no sólo poderosa y oscura.
Ninguno de ellos mostró reacción a la decisión de su especie, y no importaba en realidad su reacción. Lo que interesaba era saber cómo reaccionó la luna menguante, quien siempre acompañó a la mariposa con el ala rota. Aunque tampoco importaba su reacción, sino lo que trajo el evento futuro anunciado.
Ocasionó que la imagen del hombre sobre la nieve con compañía, se retorciera y fracturara, para no recuperarse jamás. Fue el primer acto de crueldad que le hicieron antes de todos los que vendrían después. Le quitaron a un hombre su esperanza no-nombrada, y el atisbo de un sueño.
Es cruel, extingue la llama de la paz y alegría que lleva dentro, cada vez que lo recuerda.
Ojalá llegara a las historias del futuro, del presente, no del pasado, para decir, hacerle saber a él…
Los espejismos cubren el alma, pero nunca habrán de curarla.