Fui el primero en llegar a la oficina, como siempre. Aunque todos vivimos cerca.
Encendi las luces del lugar, dejando mi pequeña mochila sobre la silla de mi escritorio, tan vacío que parece nuevo.
Di un vistazo alrededor, una vez más, el Logo de la Sección 6 me da la bienvenida.
Nosotros, somos los encargados de proteger la ciudad. No como la policía exactamente, nos encargamos de asuntos relacionados con el Hollow.
Combatimos seres Etéreos, investigamos los Hollows regularmente.. Y hacemos papeleo.
Al menos, tenemos acceso a una buena tecnología por parte del gobierno.
Mientras me preparo para mi entrenamiento diario, observó los alrededores.. O mejor dicho, aquel balcón donde tuve esa conversación con Miyabi la noche anterior.
Deje salir un pequeño suspiro pensativo.. Ya en mi ropa de entrenamiento, me dirigí hacia el pequeño gimnasio en el piso inferior.
Subí a la caminadora, y empecé a trotar a un ritmo constante.
Aun me pregunto porque ella se preocupa tanto por mi... Hasta donde yo veo, no le he dado razones para hacerlo.
Pero ella me está leyendo, casi como a un libro abierto, y más facil de lo que me gustaría.
Claro, aprecio que se interese, pero.. No lo se, no me agrada la idea de confiarle cosas tan personales.
Pase unos minutos en la caminadora, entonces escuche la puerta abrirse bruscamente.
Me detuve, dándome la vuelta para notar que era Soukaku.
-"Seth!"—La pequeña Oni de piel azul dijo mi nombre con emoción y alivio al mismo tiempo, acercándose a mi con una sonrisa inocente.
"Hey, Soukaku. No me abraces, estoy sudado." —Dije con suavidad, inclinándome para estar a su altura.
-"¡No me importa! Ven aquí, gatito." —No pude reaccionar antes de que me diera un abrazo caótico.
Pasó una mano por mi cabeza, acariciando las esponjosas orejas de gato en mi cabeza con un ritmo frenetico, lo que me hace suspirar, dado a que son bastante sensibles.
Y aun asi no pude alejarla.
Después de todo, hacia días que no la veía, debido una pequeña operación que ella tuvo junto a Yanagi a las afueras de la ciudad.
Y si.. Es la única que me llama gatito.
Ya le dije mil veces que no lo haga.
Es... Vergonzoso.
Pero es la única que tiene permiso de hacerlo.
-"¿Que tal fue todo?" —Pregunte, aun con mi barbilla apoyada en su pelo blanco.
-"No logramos destruir el núcleo.. Pero, ¡le hicimos mucho daño!" — Parecía especialmente emocionada.
Es sorprendente el talento de esta niña para destruir cosas. —"Y Yanagi dijo que eso era suficiente para neutralizarlo."
-"Bien hecho, ante todo, me alegra que estés viva."
Mis brazos se alejaron de ella, al mismo tiempo que me enderezo y le dedico una Pequeña sonrisa. —"Luego nos ponemos al día ¿Si?, Estoy entrenando."
-"Vale, vale....Aguafiestas..." —Dijo lo último con una voz baja, como si no la hubiera escuchado, y al mismo tiempo quisiera que lo hiciera.
Solo le di un golpe con la punta de mi cola en su pierna, demasiado esponjosa como para que se sienta como un golpe, de hecho, parece más una caricia... Da igual.
-"¡Por cierto! Te deje un regalo en tu escritorio, ¡es un recuerdo!" —Mencionó mientras se acerca a la puerta.— "Ábrelo cuando puedas, ¿Vale?"
-"Está bien, eso haré."
Me dirigió una pequeña sonrisa antes de irse, azotando la puerta sin querer.
Estuve mirando la puerta un momento, antes de soltar un suspiro.
-"Enana azul.." —Murmuré con cariño, antes de mirar a la caminadora de nuevo.
Volví a entrenar. Es curioso que Soukaku me regale algo que no fueran dulces que no le gustan.
Conociéndola, podría ser una roca del desierto o un pedazo de cactus.
No estaría mal, mi escritorio definitivamente necesita decoración.
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Despues de unos minutos y una revitalizadora ducha, salí del cuarto de entrenamiento, subiendo hasta la oficina.

Salude a Miyabi con un breve movimiento de Cabeza, quien come algo de fruta en la encimera de la cocina.
Observe a Harumasa dormido en el sofá, incluso aunque llego hace tan solo unos minutos a la oficina.
A veces su pereza por trabajar me irrita bastante..
Salude a Yanagi con un leve movimiento de cabeza, ella hizo lo mismo, sonriendo amablemente.
-"Es bueno verte de nuevo." —Salude con tranquilidad, apoyándome en la encimera de la cocina a su lado.— "¿Que tal la operación?"
-"Digo lo mismo." —Respondió, dejando a un lado el pequeño papel en sus manos— "Neutralizamos el Hollow." —cruzó sus brazos por debajo del pecho, mirando al frente, igual que yo.
-"Al ser solo yo y Soukaku... No fue posible destruirlo dado el peligro que conlleva." —Las operaciones normalmente no son exitosas por completo.
Pude ver que dudaba un segundo antes de hablar.
Hubo un silencio, mientras me volteaba a verla, esperando a que continúe.
-"Pero.. Algo extraño sucedió." —Hablo de nuevo tras unos segundos después.. Mis orejas se erguieron ante sus palabras.— "Nos perdimos varias veces en el Hollow, los caminos estaban... Cambiando."
-"¿Cambiando?" —Pregunte, aun con dudas sobre lo que me esta tratando de decir.
Yanagi asintió lentamente, ubicando las palabras correctas para describirlo— "Si, es como si hubiera estado aprendiendo.."
Aprendiendo.
¿Un Hollow pensando?
...
-"Como sabes?" —Pregunte, enderezandome en el suelo para verla directamente, con una mano apoyada en la encimera.
Ella levantó la cabeza para verme, dudando unos segundos— "Es dificil de explicar, Seth.. Pero los caminos se deforman, hay entradas que desaparecen y salidas que cambian."
Me quede en silencio.
Eso era nuevo.
Desde el incidente hace 11 años, se que esas cosas son capaces de pensar.
Pero por más que he investigado, no entiendo cual es su patrón u objetivo...
Es como si no tuvieran consciencia de sus acciones, y aún así supieran porque lo hacen.