Nuestro paso en el Hollow se ha reducido a algo más lento, pausado, no por el cansancio, sino por la tensión acumulada entre ambos.
A pesar de eso, es notable que la iglesia está más cerca que hace unas horas.
Observé a Harumasa de reojo. Sus hombros están tensos, incluso mirando al frente, su cabeza está inclinada hacia abajo, con el ceño fruncido pensativamente.
No hemos compartido ninguna palabra desde lo que sucedió... Tampoco es que haya mucho que decir.
En su estado actual, no creo que esté concentrado en caso de un enfrentamiento... Temo que corregirlo solo empeore más las cosas. Pero no podemos perder tiempo.. Si algo, ya hablaré las cosas cuando todo esto termine.
...
El suelo empezó a vibrar ligeramente, como un pequeño terremoto lo suficientemente fuerte para hacernos tambalear en nuestro lugar.
—"Ven, rápido." —Mi mano encontró su camino hacia mi katana y ambos nos juntamos espalda con espalda, observando los alrededores en busca de un enemigo.
—"¿Qué esta pasando?" —Él preguntó con un tono algo alarmado, pero no tengo la menor idea de lo que sucede.
—"No tengo idea... No te alejes de mí."
Pequeñas grietas se extendieron por la acera, provenientes de la base de los edificios deformados, los cuales empezaron a reorganizarse, estirarse, con formas geométricas qué se alargaban de una forma grotesca, tratando de imitar la realidad.
A nuestro costado, un edificio se torció como si fuera carne, y luego otro, y otro, juntándose entre si para formar un arco sobre nosotros. Otros más se abrieron, mostrando más carreteras igual de grandes que jamás habíamos llegado a ver.
—"Dios mío... Vámonos, rápido." —Harumasa no captó la orden de inmediato, solo empezando a dar algunos pasos hacia la dirección contraria, medio paralizado. —3 "Lo que sea que está pasando aquí no es bueno... Hay que irnos."
—"Pero.. Son otras carreteras." —El señaló a los nuevos caminos que se habían formado, pero le di un empujón con el hombro para hacerlo reaccionar.
—"¡No importa! ¡El núcleo está por este camino! ¡vámonos ya!" —Él renegó ligeramente, pero captó la orden. Así ambos empezamos a correr para alejarnos de ésta extraña anomalía.
La vibración del suelo hacía que nuestras zancadas se sientan raras, torcidas, como si el mismo suelo nos estuviera inclinando hacia atrás.
Pequeños cubos de asfalto de alzaron del suelo, apenas tropezamos sobre ellos, mientras seguíamos corriendo, los edificios se deforman por donde pasamos, cubriéndo la poca luz que nos llegaba.
—"¡¿Que demonios esta pasando?!
—"¡No lo se! ¡Solo corre!"— Las estructuras a nuestros lados cada vez se estiran más hacia nosotros, rompiéndose en pedazos parecidos a cubos que hacen el camino más angosto.
Uno de los pedazos me dio un golpe directo en el hombro, haciendo que mi cuerpo fuera disparado hasta chocar contra una de las superficies
—"¡Seth! ¡Cuidado!" —Apenas escuché la voz de Harumasa, antes de que otro bloque me golpeara la parte trasera de la cabeza, haciéndome escuchar el impacto por todo mi cráneo.
Caí al suelo, y los cubos se estiraron sobre mi para cubrirme, —"¡Agh!... Harumasa..." —Traté de levantarme, pero mi espalda fue prácticamente aplastada, haciéndome perder el aire.
Me arrastré por abajo de los cubos, la luz que ya era escasa de por si, ahora era inexistente.
No puedo ver nada, apenas pude extender los brazos para orientarme, solo sintiendo la textura de concreto de lo que antes eran edificios.
Un olor metálico fuerte llenó mis sentidos, haciéndome toser, por si no es difícil respirar de por si. Traté de buscar alguna apertura con las manos, jadeando incontrolablemente y con un sabor a óxido en la boca.
—"¿¡Harumasa!? ¿¡Me escuchas!?" —Hubo silencio, el lugar era tan pequeño que mi voz sonó fuerte pero apenas se filtro para que Harumasa me escuche.
—"¡Estoy aquí!..." —Su voz salió baja desde algún lugar por detrás mío entre los cubos. —"¿Donde estas?"
Encendí la linterna de mi uniforme, pero el ángulo no era suficiente para alcanzar a ver algo detrás mío que no sean.. Paredes estrechas hechas a bases de figuras cuadradas. Como una cueva.
—"No lo se.. No veo nada. ¿Estás bien?...¿Estás bien?" —Pude escuchar quejidos de Harumasa, no de dolor, sino del esfuerzo en un intento de moverse.
—"Estoy bien....Pero no puedo llegar a ti." —Pude escuchar la forma en que sus manos se deslizan por el concreto, en busca de algún lugar por donde pasar. —"¿Y ahora qué?"
Me arrastre por el suelo mientras pensaba, mi cuerpo apenas cabiendo en el pequeño espacio, intenté tomar aire, pero mi pecho ni siquiera alcanza a expandirse por completo.
—"..¿Tienes a donde ir?" —Dije en un susurro, pues el aire no me alcanza para más palabras. De alguna forma, Harumasa pudo escucharme.
—"Si... La carretera por donde vinimos." —Pude ver la luz de su linterna, tenuemente filtrándose entre las grietas, iluminando ligeramente mi camino. —"¿Puedes moverte?"
—"Lo intento.."
Moví mis pies y mis muñecas, sin siquiera poder flexionar apropiadamente los brazos o piernas.
Eventualmente, alcancé una angosta salida, mis uñas se aferraron a las grietas del asfalto, tratando desesperadamente de meter mi torso por un lugar por el cual no cabe.
—"No, no, no..."
El aire se me acaba poco a poco, mientras empiezo a quitarme el blindaje bajo mi uniforme, tirandolo a un lado, y poco a poco, me arrastro, con el pecho raspando contra el suelo.
Primero salieron mis brazos, luego mi cabeza, y mi torso.. Deslice las piernas afuera y tome una profunda bocanada de aire, sintiendo mis pulmones volviendo a su estado normal.
aunque un ligero pánico mantiene mi respiración algo agitada.
Levante la mirada.
Al frente, la carretera continúa.
Detrás de mi, solo hay una pared hecha a base de cubos y cuadrados, qué se extiende de un extremo a otro de la carretera.