Ethereals

La Presa

Me quedé congelado un momento, aplastandome las orejas con mis manos, en un intento de detener el sonido.. Que a penas y se atenuó un poco, solo un poco.

—"¿Lowell?" —Caesar me llamo con un tono especialmente suave, poniendo una mano en el hombro en un intento por calmarme. —"Hey ¿Qué sucede? ¿Te duele algo?"

Mi respiración se había acelerado sin darme cuenta, estaba jadeando tan fuerte que mi propio pecho no dejaba de subir y bajar.

¿Qué me está pasando..?

—"Mi cabeza.."

No pude terminar la frase, mis pulmones no dan para más.

—"E-Estoy bien... Solo.. Dame un momento." —Respondí con voz baja, apoyándome en mis rodillas para recomponerme.

Caesar asintió suavemente, y se quedo junto a mi en todo momento. —"Tranquilo, tranquilo... Estoy aquí."

Su mano enguantada se posó en mi cabeza, casi acariciándome.

Un toque.. Familiar.

Poco después, tome una bocanada de aire y suspire lentamente, relajando mis sentidos acelerados. —"Vale, vale.. Basta.." —Dije con un tono más estable, apartando su mano de mi cabeza. —"Ya estoy bien.. Gracias.."

El sonido se atenúa poco a poco bajó su voz.

—"Hey, tómate tu tiempo. Estás... En muy mal estado." —Su mirada se desvío inconscientemente a mi espalda, haciendo una pequeña mueca de desagrado. —"Vaya... Parece que los cristales te cortaron. Aunque no se ve muy profundo.

Asentí lentamente, y tras unos segundos levanté la mirada un poco, directamente a esa iglesia intacta entre los cristales, dónde el rojo a dejado de brillar.

—" De acuerdo... En ese caso, hay que continuar." —Enderecé la espalda, y mi mirada encontró la de ella, quien parece algo sorprendida por mi decisión.

—"¿Qué? Lowell... No estás en condiciones de hacer algo." —Puso sus manos en sus caderas mientras me mira desde abajo con inconformidad. —"Digo, solo mirate.. Se ve que la has pasado mal."

—"Lo sé, Caesar, creeme... Pero no estamos en condiciones de descansar." —Señale a los alrededores por si no era suficientemente obvio, aún seguimos en un territorio hostil qué nos trato de aplastar hace unos minutos.

Ella miró alrededor, y solo recibí un suspiro cómo respuesta.

—"...Prométeme que iras a un maldito hospital después de esto."

—"Vale, vale... Lo prometo."

Entonces, desenvainó su espada con movimientos fluidos, y en la otra mano sostuvo su escudo, observando a la iglesia con algo de incomodidad y determinación. —"¿Cuál es el plan?"

Desenvaine la katana de mi cintura, sosteniendo el mango con firmeza, así ambos empezamos a avanzar atentamente por la carretera.

—"Para comunicarnos con el exterior y poder salir de aquí, hay que disminuir el Ether en la zona."

Ella asintió desde mi costado, mirando a los alrededores con algo de cautela y el cuerpo más tenso de lo normal. —"Entiendo eso.. ¿Supongo que destruyendo el núcleo?"

—"Normalmente sería más fácil acabar con seres Etéreos hasta que el Ether disminuya." —Me quedé en silencio un momento, sintiendo una clase de tensión en los hombros, justo alrededor de mi cuello.

—"...Ya que no hay Etéreos, solo nos queda dañar el núcleo."

—" Muy bien." —Ella dio vueltas a su espada hábilmente. A pesar de estar en un terreno desconocido, admiro lo valiente que es. —"Mantente atento.. Seguro que aparece algúno ¿No?"

Avanzamos en silencio, nuestros pasos siendo lo único audible en este lugar tan vacío.

La mayoría de los alrededores eran edificios consumidos por el fuego, cubiertos de cristal o simplemente destruidos.

Algo... Se me hace familiar de este lugar.

Algo familiar y... Desconocido al mismo tiempo.

Como si no terminara de recordarlo.

Habían vidrios rotos por el suelo, junto a muebles, escombros, autos oxidados e incluso objetos personales.

Pise el marco de una foto, vidrios crujiendo.. Es una imagen de una mujer en su graduación, ya desgastada por el tiempo.

Parece que algo paso aquí, y fue hace mucho tiempo... ¿Una ciudad entera consumida con un Hollow?

¿Como no me enteré antes de esto?

Esto se siente.. Raro.

Mire por detrás de mí mismo. En las ventanas, en las tiendas oscuras, en el reflejo de los cristales...

Pero no había nada.

Caesar, por su parte, empezó a rebuscar con la mirada cualquier lugar por el que pasamos, sin encontrar nada, ni nadie.

Solo pequeños susurros que ninguno de los dos sabe si son reales..

Entonces, vi una sombra moverse por el rabillo de mi ojo, justo en una de las tiendas.

Rápidamente apunte mi arma hacia allá, pero no había nadie.

—"...¿Qué haces?" —Ella preguntó desde mi costado. No supe cómo responder.

—"Yo.. Uh.. Creí haber visto algo."

Baje la espada ligeramente, y ambos compartimos una mirada.

—"No estamos solos." —Dijo en un suave susurro, cómo si no quisiera que alguien más escuchara. —"Algo.. Nos está viendo."

Me quedé en silencio.

...

¿Por qué no nos atacan aún?

Puedo escuchar.. Estática, en mis oídos.

Y entre ese sonido... Pasos.

Avanzando, cada vez más fuertes, más cerca...

—"¿Lowell? " Ella llamó mi nombre, pero no respondí.

Baje la mirada, hacia las pequeñas piedras en el suelo.. Moviéndose con cada uno de esos pasos.

—"Silencio." —Ordene con firmeza, tratando de percibir mejor el sonido.

No seguían el ritmo de mis latidos.

Venían de otra cosa.

...

No, no es mi imaginación.

Miré a Caesar, quien ya estaba levantando su escudo.

Ya no estábamos caminando.

Estábamos esperando un ataque.

—"¡Caesar...!"

Levante mi katana, cómo si estuviera a punto de atacar...

Pero nadie llegó.

Los pasos se detuvieron, la estática también.

Hubo un silencio absoluto.

Ninguno de nosotros habló, esperando algo.

A alguien.

—"... ¿Qué se supone qué escuchaste?"

Un pequeño pedazo de cristal cayó desde el cielo, rebotando en el suelo ligeramente, y provocando una ligera vibración algo aguda.



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En el texto hay: misterio, terror psicolgico, drama psicolgico

Editado: 07.08.2026

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