La música se escuchaba desde varias calles antes de llegar.
Las luces de colores iluminaban la casa como si fuera otro mundo.
Un mundo donde nadie tenía reglas.
Donde nadie tenía que fingir ser perfecto.
O al menos eso parecía.
Respiré hondo antes de entrar.
En cuanto crucé la puerta, el ruido me envolvió por completo.
Gente bailando.
Gente riendo.
Gente intentando olvidar sus problemas por unas horas.
Y, por supuesto, rumores viajando más rápido que la música.
—Maya
Escuché mi nombre.
Era Emma.
Mi mejor amiga desde la infancia.
O al menos lo había sido antes de que nos distanciáramos durante el verano.
—No pensé que vendrías —dijo.
—Yo tampoco.
Por un momento ambas sonreímos.
Como si los meses de silencio nunca hubieran existido.
Pero algunas heridas no desaparecen tan fácilmente.
Mientras hablábamos, noté que Emma miraba constantemente hacia el otro lado de la habitación.
Seguí su mirada.
Y allí estaba Adrián.
Rodeado de personas.
Todos querían hablar con él.
Todos querían conocerlo.
Pero él parecía aburrido.
Como si estuviera buscando algo.
O a alguie
Entonces sus ojos se cruzaron con los míos.
Solo fueron unos segundos.
Pero sentí algo extraño.
Como si me reconociera.
Aunque era imposible.
Nunca nos habíamos visto antes.
O eso creía.—¿Lo conoces? —preguntó Emma.
—No
—Entonces ¿por qué te está mirando así?
No tuve respuesta.
Antes de que pudiera decir algo, apareció Nora.
La reina de la escuela.
Perfecta como siempre.
Con una sonrisa capaz de convencer a cualquiera.
Pero cuando pasó junto a mí, vi algo diferente.
Sus ojos estaban llenos de preocupación.
Y parecía que estaba a punto de llorar.
Nadie más pareció notarlo.
Nadie excepto yo.La noche continuó.
La música aumentó.
Las conversaciones se mezclaban.
Y los secretos comenzaban a salir a la superficie.
Fue entonces cuando recibí otro mensaje
"Mira el segundo piso. Habitación del fondo."
Mi corazón comenzó a latir más rápido.
No sabía quién enviaba aquellos mensajes.
No sabía qué quería de mí.
Pero algo me decía que encontraría respuestas.
Subí las escaleras lentamente.
La fiesta parecía quedar cada vez más lejos.
El pasillo estaba oscuro.
Silencioso
Y al final encontré una puerta entreabierta.
Empujé suavemente.
Y lo que vi dentro cambió todo.