Eva

Cap. 7. El secreto de Úrsula

Úrsula carraspeó y trató de minimizar el impacto de esas pruebas que eran contundentes.

—Eso…

—Engañaste a mi padre en sus peores años de enfermedad.

—No.

—Allí está la prueba y lo que es peor, madre, es que él lo supo todo ese tiempo.

Ella buscó sentarse, y su marido la había estado vigilando. Ese maldito desgraciado la tuvo vista siempre.

—Tu padre no era lo que parecía.

—Oh, ahora saldrás con eso.

—No, es cierto, era cruel y yo quería ser feliz.

—Me duele que él supiera que te veías con otro. Eso aceleró su enfermedad.

—Eso no lo sabes.

—Lo sé, ¿no te da vergüenza?

Úrsula le dijo entonces.

—Ya fue, Apolo, las cosas pasan y no perdono que tomes esto como excusa para dañar a la familia.

Ahora el que reía era él.

—¿Crees que hago esto por lo que descubrí?

—Claro, quieres hacer una pataleta.

—No. Quiero que sepas que lo sé. Sé que lo engañaste y que no fue loable venir a tomar posesión de mi cargo y toparme con este paquete en el escritorio de mi padre.

Celso siempre fue teatral, supo jugar sus cartas muy bien.

—Tu padre era un zorro viejo, un ser que daba lástima con sus juegos absurdos.

—Hay muchas cosas que no sabes, madre, y que no te interesará saber.

Úrsula usó tono suplicante.

—Deja a esa mujer, vuelve al plan original.

—Ese siempre fue tu plan, no el mío.

Iba resuelto al escritorio y tomaba el teléfono.

—Suny, escolta a mi madre a la salida.

—Sí, señor Sanders.

Úrsula sacudió su cabello. Su hijo era igual o peor al difunto.

—Tu padre me fue infiel, siempre me fue infiel, solo le devolví con la misma moneda su infidelidad y me juzgas.

La tal Suny entró nerviosa y ella le dijo.

—Quítate de delante de mí, conozco el camino mejor que cualquiera, es mi empresa después de todo.

Pasó altiva delante de la joven, despidiendo un delicioso perfume. Apolo quedó molesto mirando al suelo, recordando el día después del funeral de su padre en que fue a tomar posesión de la empresa familiar y comenzó a revisar los cajones de su escritorio y en el último encontró ese paquete, le llamó la atención y cuando lo abrió, la sorpresa fue terrible.

Su padre lo supo siempre, su madre le había sido infiel con uno de sus amigos. Sintió un pesar grande y se aflojó la corbata y se tiró hacia atrás. Todo se juntaba en su contra. Revisó su smartwatch, estaba alterado, aunque oxigenaba bien. Su móvil sonó y era de la tienda de ropa.

—Señor Sanders, le informamos que su novia está haciendo muchas compras con su tarjeta, ¿la autorizamos?

Él arrugó el ceño y le preguntó:

—¿Muchas compras?

—Lleva algunos miles en ropa.

—Entiendo —pensó un poco y dijo resuelto—. La autorizo.

Cerró mirando al frente, tal vez era lo único que le quedaba por hacer.

**

Eva salía de la tienda con muchas compras y Kasy la ayudaba, diciendo emocionada.

—Serás una diosa frente a esa gente.

—Esa es la idea, me siento realizada.

Fueron a una cafetería de la zona.

—Dicen que aquí sirven unos cafés muy ricos.

Entraron mirando lo elegante del lugar, llegaron a tomar una mesa que daba a un bello jardín.

—Quiero un… Iced Capuchino, por favor, y unos bocaditos crujientes.

—Yo quiero el Café Tonic, leí que es chic.

Frente a sus deliciosas bebidas, Eva meditaba en los cambios que había dado su vida.

—Todavía no puedo estimar que mi vida haya dado ese giro.

—¿Le has dicho a tu padre sobre el nuevo trabajo?

—No.

—Debes decirle. Él te ama mucho y puede malinterpretar todo.

—Se va a enojar, no creo que le guste que sea acompañante de un millonario.

—No haces nada malo.

—Eso espero.

Entonces escuchó una voz que se le hizo familiar.

—Quiero algo que no contenga leche, ni sus derivados. Soy alérgico a la lactosa, no intolerante… alérgico.

Eva se levantó y vio al señor Skyner, mirando su smartwatch y controlando su ritmo cardíaco.

—¡Señor Skyner!

Él se dio la vuelta y vio a la bella mesera que lo solía atender.

—Pero si eres tú, ¿dónde te habías metido?

—Tengo otro trabajo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.