Úrsula se recompuso para decirle a la joven.
—Así que eres la novia de mi hijo.
—Sí. Usted tiene un hijo muy adictivo, le salió divino.
Apolo se aguantó las ganas de reírse al ver a su madre sin palabras.
—Tiene sus ojos, es lindo —lo acarició.
—Ella es Eva Monar, mi novia —dijo galante.
—Vaya…
—He escuchado a Apolo hablar de usted y me siento honrada de conocer a tan dulce dama.
Hanibal Carpentier se acercó a ellos con una sonrisa.
—Se nota que no te conoce, Úrsula, dice que eres dulce.
—Hola —lo saludó afable.
—Eva, la Eva de Apolo, toda una tentación.
—¿Ha encontrado otro grande?
—Ja, sigo buscando —le guiñó el ojo.
Eva sonreía divertida. Úrsula le dijo a su hijo.
—Tenemos que hablar.
—Ahora no, estoy con Eva.
—Eva, no se morirá si no te tiene cerca.
La joven le dijo entonces.
—No lo crea, señora, su hijo se ha convertido en el aire para mí.
Apolo la vio tan soñadora que hasta le creyó, su madre se acomodó el traje.
—Quédate sin aire por un tiempo, vamos, hijo.
Apolo se disculpó y fue con su madre. Eva le dijo al señor Carpentier.
—Sé que terminará adorándome.
—Claro que sí, ven y te presento a unos amigos.
Fueron a los jardines y Úrsula, visiblemente molesta, le reclamó.
—Osaste traer a esa mujer a esta cena, en verdad me sorprendes.
—Eva le da un plus a mi vida.
—Hice que invitaran a Brenda.
Eso no se lo esperó, entonces le dijo a su madre.
—¿Intentabas usar una treta conmigo?
—Intento que entres en razón, pero parece que es imposible.
Miraba a la joven del brazo de Carpentier.
—Esa chica es horrorosa, se nota que no es para ti.
—Deja a Eva en paz, madre.
—Déjala tú, que siga con su vida, si es que tiene una.
Apolo negó con la cabeza, su madre no entendía nada.
**
Eva conocía a muchas personas en ese momento, algunos miraban a la bella joven de chispeante personalidad.
—Le caes bien a la gente. Úrsula te odiará por mucho.
—¿Por qué ella es así?
—Los ricos protegemos nuestro territorio de cualquiera que desee entrar en él.
—No tengo mucho dinero…
—Eso molesta a los ricos, que alguien sin dinero entre en nuestros terrenos.
Eva pensó entonces.
—O sea, que, si fuera rica, sería distinto.
—Sí, claro que sí.
Vio entrar a Brenda, con ese aire de desear despedazar a todo el mundo.
—Chicas como tú, alborotan el gallinero. Escucha, Eva, espero que tu amor por Apolo sea bien grande para soportar los embates del destino.
Eva muy emocionada le dijo al don.
—Usted dice cosas muy bonitas. Creo que mi amor por Apolo hará historia.
—Eso espero.
Brenda la vio y fue a ella que estaba de espaldas, justo cuando se acercaba, vio llegar a Apolo y tomarla por la cintura y darle la vuelta, entonces le estampó un beso en la boca a la joven que más de uno se impresionó de verlos.
Eva no se esperaba nada de eso y lo único que pudo hacer es aprovechar el momento agarrando con fuerza al apuesto CEO.
**
Brenda lo miraba sorprendida, no se esperó ese despliegue de emoción en él. Úrsula le dijo entonces.
—Es una gran desfachatez.
—Apolo me las paga.
Salió molesta al jardín y Úrsula entonces preparó otra estrategia y se acercó a ellos que se miraban de forma intensa después del beso.
—Apolo, Eva, ¡qué espectáculo!
Eva le dijo entonces.
—Suegra, su hijo es tan apasionado.
—Claro que sí, linda criatura.
Eso sorprendió a Eva.
—Eva, ¿eres modelo?
—Sí, ¿se nota?
—¡Y cómo!
—Te presentaré al señor Fontaine, es dueño de una agencia de moda prestigiosa.
—Claro que sé quién es él.
Apolo no le gustó la aparente amabilidad de su madre hacia Eva.
—Apuesto a que no has trabajado con él.
La llevó ante un sujeto muy bien vestido y de lentes.