Todavía no podía digerir que había perdido un millón de dólares.
—¡Ay! Dios, un millón de dólares —decía dolida.
Apolo meneó molesto la cabeza, entonces le aclaró.
—Eso no era nada.
—Para mí sí lo era, tú solo me pagarás cincuenta mil, ella me daría más.
—Date por satisfecha.
Ella lo miró molesta.
—Perdí novecientos cincuenta mil dólares. Voy a llorar.
—Ja.
—Con eso podría haber comprado la casa de mis sueños, o iniciado un negocio.
Entonces pensó: buscaré a la madre de Apolo, claro. Apolo como si leyera su mente comentó.
—Mi madre te odia, no te lo dará de nuevo.
Eva le cayó a golpes entonces.
—¡Eres un tonto!
—Eres una loca, ¿hubieras dejado mi trato dinero?
—Claro que sí, además el dinero vale más que el amor.
Eso le sorprendió y le comentó.
—Creí que eras de las que pensaba lo contrario.
—Escucha, vi a mi madre irse un día por dinero con alguien más.
Eso no se lo esperó.
—No le importó que mi padre la amara o que yo la amara. El dinero siempre vence al amor.
Entonces manejó hacia casa de la joven y musitó recordando su propia historia.
—Tal vez.
La vio muy frustrada y entonces le preguntó.
—¿Sabes algo de ella?
—No, tampoco es que quiera saber. Ella se alejó de nosotros, nos dejó por dinero, ahora solo queda seguir…
—Bien, haz tu mejor esfuerzo.
—Espero que tus cheques tengan fondo —se bajaba del auto—, en serio, lo espero, porque si no te pesará.
Apolo añadió divertido.
—Te iba a abrir la puerta…
—En otra ocasión, nene.
Apolo negó con la cabeza, lo cierto es que las cosas junto a Eva eran como una montaña rusa, de emociones constantes.
**
Eva entró en su casa y comenzó a hacer pataletas. Tuvo en sus manos un millón de dólares, Dios, y ese gran tonto se los quitó.
Su padre la miraba preocupado y preguntó.
—¿Te hizo algo ese sujeto?
Ella trató de disimular un poco.
—No, es que las cosas no salieron como esperaba.
—¿Te trató mal?
—No, nunca dejaría que lo hiciera. Un negocio no salió bien, solo eso.
Su padre le dijo entonces.
—Ese hombre no me gusta.
—Papá, no me voy a casar con él.
—Eso espero, en verdad eso espero.
Tenía suficiente con lo pasado con el cheque, se fue a cambiar, si seguía perdiendo dinero no sacaría provecho de nada. Se sentó en la cama, algo bueno tendría que sacar de todo esto.
**
Kasy escuchaba la historia y no dejaba de sorprenderse.
—Tuviste tanto dinero en la mano y se fue.
—Sí, comprendes lo que siento por tal motivo.
Ella asintió y le dijo sorprendida.
—La madre de Sanders pagarte para que dejes a su hijo, ¡qué nivel!
—Ahora trabajo por los cincuenta grandes.
—Al menos te piensa pagar.
—Más le vale.
Recibió una llamada:
—¿Eva Monar?
—Sí.
—Eva, soy Chío Fontaine, quiero hacerte una prueba, me impresionaste.
Eva quedó boca abierta escuchando lo que le decían y al colgar gritó.
—¡Me llamaron de una agencia de modelos!
La chica de Sanders comenzó a inquietar a los poderosos. Eva fue al estudio y Kasy la acompañaba, toda emocionada por ver el ambiente.
—¡Son modelos, manita!
—Sí.
Fontaine salió a recibirla.
—¡Eva, preciosa!
—Señor Fontaine.
—Querida, quiero hacerte una prueba, siento que tienes algo especial.
Eva sonrió, la llevaron a un set y ella se soltó el cabello y le dieron un producto.
—Posa con él, quiero que lo hagas vibrar entre tus manos.
Había practicado mucho de ese asunto, jugaba a ser modelo tomándose fotos con su móvil y Kasy la apoyaba, era una chica fotogénica.
Tomó el champú y lo colocó junto a su cabello, posó con el producto entre sus manos, de lado, de frente. Kasy la veía tan bonita y el sujeto comentó.
—La cámara la ama, la adora.