Evan | Saga: Kitsune

5. Larga vida al Rey Evan

 

 

“Sabrás que el universo mismo es un camino, muchos caminos para las almas viajeras”

Cuando paso el efecto dela sangre de ángel y de demonio abrí los ojos y me encontraba en el cuarto de un templo todo extraño o eso es lo que parece, ya no sentía que me faltaba la respiración y las marcas habían desaparecido. Me alivie un poco pero no duro mucho cuando me fije que había un hombre mirándome desde la esquina de la pequeña habitación.

-¿Quién eres? –El no respondió a mi pregunta, solo me siguió mirando sin expresión alguna en su rostro-. ¿Qué hago aquí? –El no respondió y me empecé a alarmas, mi corazón empezó a palpitar rápidamente y mis garras empezaron a crecer, la incertidumbre hizo que se activara la sangre de ángel y de demonio, me agarro el pecho tratando ce controlarme y cuando creo que estoy a punto de lanzarme hacia el hombre, alguien abre la puerta y me calmo.

-Joven zorro…veo que ha despertado, me alegra que este con vida –Dice un hombre moreno de barba, se ve mucho mayor que el que estuvo mirándome mientras dormía.

-¿Dónde estoy? –Dije mientras me paraba de la cama y me acercaba a él con una expresión confusa y a la vez ruda.

-Estas en el Templo Lingyin, te encontramos en la puerta de nuestro templo, pensamos que estabas muerto pues no tenías signos vitales, llamamos al médico real y él se encargó de ti, dijo que aun seguías con vida y te traimos a este lugar para que descansaras –Mi nombre es Rice soy el consejero del rey

-¿cómo se llama su rey? –El hombre que me estuvo viendo empezó a  temblar en cuanto menciono la palabra rey, solo con eso me di cuenta de que algo extraño está pasando aquí.

-E-El rey Gao, él está ansioso por conocerlo joven zorro –Dice y puedo notar el temblor de su voz al mencionarlo.

-Me llamo Evan, no joven zorro

-disculpe joven Evan, si ya se siente mejor puede venir conmigo y conocer al rey –Dice mientras me brinda una cálida sonrisa.

-Está bien –Fue lo único que dije y salí de la habitación al lado de Rice y atrás al hombre de hace un rato.

Caminamos por los pasillos del templo, las paredes eran de piedra, se ve muy hermosa la verdad, en el camino todos estuvimos callados y cuando llegamos a la posada del rey me sorprendí en montón cuando lo vi. Un tipo de más o menos 2 metros de alto, el men está hecho de puro musculo y tiene una cicatriz en el ojo y eso es mala señal.

-¿Tu eres el joven que encontraron muerto en la puerta de mi templo? –Dice mientras me mira de arriba abajo, me inspecciona con cautela y yo hago lo mismo.

-Así es…

-¿Así te diriges a tu rey mocoso? –Su mirada pasa de ser una tranquila a una de frustración.

-Usted no es mi rey por lo tanto no le debo rendir ningún respeto –Mi voz salió más fría de usual y eso me gusto. El solo me miro con odio y se paró de su trono.

-Ven…te enseñare mi templo –Dijo mientras ponía su gran mano sobre mi cabeza, cosa que me fastidio e hice que la retirara enseguida. Caminamos nuevamente entre los pasillos y llegamos a un espacio grande donde hay miles de personas entrenando, otras están haciendo labores y otras están comiendo. Esto es demasiado extraño…

-¿Conoces a la tribu Han? –Dice mientras mira a los hombres entrenar.

-He escuchado hablar de ellos - Los han se dividen en diferentes subgrupos con sus características propias, son la etnia más grande que existe en el mundo entero, se dice que son muy poderosos y que alaban al Dios Dragón ya que él le ha otorgado poderes de fuego. Aunque siempre han sido mayoría, a lo largo de la historia de china los Han han estado sometidos en algunos períodos a otras minorías dominantes, ya entiendo por qué esta este hombre aquí.

-Y dígame… ¿desde cuándo tiene usted en su mando a la tribu Han? –Dije tratando de encontrar una excusa para partirle la cara a este tipo.

-Desde hace 100 años lindo zorrito

-Ah ¿sabes? Me gus…-Estaba a punto de decirle que no me llamara de esa estúpida manera cuando fui interrumpido por el grito de este mismo.

-¡Estúpido! ¡Fíjate por donde caminas hijo de perra! –Y sin más golpea al hombre que hace un rato estaba en mi alcoba, su trato me recordó al de mi padre y solo eso hizo que mi sangre hierva y no me pudiese controlar.

-¡Usted es el hijo de perra! ¿Cree que puede tratarlos como se le da la gana solo porque son sumisos ante un rey?

-¡Claro que sí! ¡Ellos son míos y puedo hacer lo que yo quiera con ellos!

¡Que te den por el culo!

El me miro asombrado y luego sus ojos se inyectaron de sangre y me golpeo haciendo caer lejos de allí, me levante enseguida y me acerque a él y le propine un golpe igual de fuerte pero el solo se tambaleo un poco. El no perdió el tiempo y empezó a darme muchos golpes en segundos y yo se lo permití pues no lograba defender, sus golpes son demasiados rápidos, medio un último golpe y me lanzo contra la pared inconsciente.

En ese momento recordé las palabras de mi mejor amigo…

“¡Promete que volverás con vida!”

Hice una promesa y la voy a cumplir a como de lugar…

-Cuida lo que dices niño, no quieres despertar al animal –Hice caso omiso a sus palabras...y fue un error. Pensé que lograría controlar todo este poder pero no es así, me deje llevar por los impulsos de la sangre demoniaca y la angelical. Mis ojos se tornaron de un rojo vivo, mis garras se volvieron más grandes, mis colmillos son más grandes, mi pelo  ha crecido y ya no es de su color habitual. Ahora es blanco con reflejos rojos y blancos y mis garras son más grandes y afiladas.

Gruño al maldito que tengo en frente y el hace lo mismo, no espere as y me abalance sobre el como un animal loco y sediento de sangre.  Ni siquiera le preste atención a mi espada en ese momento, solo fueron necesarias mis garras para acabar con él.




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