Evangeline

Capítulo 9

—Estás maravillosa —dijo Lizzy mientras me miraba con ojos brillantes.

Miré mi vestido de color azul con algunos detalles en verde y en el escote habían cocido unas falsas plumas de pavo real. Aún no estaba muy convencida de que fuese el vestido ideal para pasar desapercibida. Elizabeth había insistido en ayudarme con mi disfraz desde que le había comentado de la invitación. Había deseado optar por algo más simple, pero ella no lo había permitido.

«Vas a conocer a Lord Edward White, debes estar a la altura», habían Sido sus palabras cuando había elegido el vestido. No quería ni imaginar cuánto llegaría a costar aquel vestido y sinceramente era mejor ni siquiera saberlo. Lord White le había ordenado a Albert que no escatimara en gastos.

Cuando terminamos de ajustar los detalles del vestido me dirigí junto a Lizzy hacia una tetería que presentaba el pueblo. Era increíble que una mujer como Elizabeth estuviera a mi lado y pudiese llamarla amiga. Nunca antes había tenido una amiga, no obstante, ahora la tenía a ella y a Anne. Está última estaba más que emocionada por viajar a Londres.

—Estoy segura que Edward quedará encandilado contigo cuando te vea en su vestido —comentó Lizzy con una sonrisa pilla.

—¿Nunca te ha interesado Lord White? —inquirí. Era muy extraño que siendo tan cercanos no estuviera interesado en él.

Lizzy no contestó inmediatamente, sino que miró un momento hacia el cielo como si pensara en su respuesta.

—Umm, cuando era una niña, mamá siempre me dijo que me casaría con él. Era un acuerdo que tenía ella con la madre de Edward —respondió finalmente—. Sin embargo, yo nunca tuve esa aspiración. Edward siempre ha sido un gran amigo, aunque debo decir que mi madre no se rinde con la idea.

Ahora podía comprender la actitud "protectora" de Lady Bringley. No era hacia mí, sino hacia Lord White. Si él perdía su reputación dejaría de ser un buen partido, o si se casaba conmigo, como ella temía. Realmente, yo no tenía ningún interés en Lord White, ni siquiera lo conocía.

—¿Dónde se encuentra la madre de Lord White? —inquirí.

De repente mi visita a Londres había atraído mi atención hacia mi anfitrión ausente.

—Ella se mudó a Bath después que Edward asumiera el título —respondió Elizabeth—. Viene cada cierto tiempo y trae a alguna dama consigo, aunque las últimas veces ha venido con la misma. Supongo que es la más agradable para Edward de todas las que le han presentado —añadió con una sonrisa de diversión.

Así que ya tenía una dama que le agradaba. Debía comenzar a buscar una casa. No quería que me tomara de sorpresa el casamiento de Lord White.

—¿A qué viene el interrogatorio?

—Solo me surgió la curiosidad. Nadie parece conocer a Lord White más allá de su título y vivienda —contesté encogiéndome de hombros.

¿Tan malo era querer saber más de la persona que me había acogido? Él parecía todo un misterio.

—Edward pasó varios años en el exterior —replicó Lizzy—. Regresó hace algunos meses y ha pasado mucho tiempo en Londres, es por ello que muchos no lo conocen. Yo apenas lo reconocí cuando vino a atender algunos asuntos.

Con que aquella era la razón. Podía entender un poco más la situación. Lo que aún no podía entender era por qué me había invitado al baile a mí y no a otra mujer. Tal vez podía haber invitado a la dama que su madre había seleccionado para él. En definitiva, de nada servía que me cuestionármelo, pues mi única respuesta se encontraba en Londres.

******
Al día siguiente el carruaje estaba listo para llevarnos a Londres. Irían conmigo Anne, Albert y un cochero y un paje. Se había escogido un carruaje sencillo para no llamar la atención al llegar a Londres, entre otras medidas de seguridad. No obstante, aún persistían la ardentía de mi estómago, que estaba presente desde que había aceptado aquella locura. Había pasado toda la noche orando para que este viaje saliera bien. Si mi madrastra me descubría era mi fin.

—Si Dios quiera, todo saldrá bien —dijo Albert sentado frente a mí mientras el carruaje se ponía en marcha.

La primera parte del viaje fue extremadamente larga. A pesar de que el viaje duraba un día, lo cual no era mucho, era agotador estar tanto tiempo en un carruaje.

Cuando la tardé fue cayendo, nos detuvimos en una posada para pasar la noche y continuar de día el viaje.

Albert se encargó de reservar las habitaciones y la comida para la cena.

Cuando subí a mi habitación me dejé caer sobre la cama. Estaba agotada. Había pensado que en cualquier momento mis pies fallarían y me dejarían tendida en el suelo. Gracias a Dios había podido llegar a la habitación.

Cuando al fin me pude recuperar, bajé a comer junto a Albert.

—No he podido ver tu disfraz para el baile —comentó él mientras cenábamos.

Cuando oí aquello me ruboricé o eso me pareció. No le había enseñado el disfraz porque me sentía rara con él. Nunca había tenido acceso a un vestido como aquel. Incluso cuando había asistido al baile de máscaras había utilizado uno de los más simples del baúl de mi madre.

—Ya... ya podrá verlo en el baile —respondí con la mirada fija en mi plato de comida.

—Yo no voy a asistir al baile.

Levanté la cabeza para poder mirarlo a los ojos. ¿Cómo no me iba a acompañar? ¿Acaso no habíamos emprendido juntos este viaje?

—No soy necesario allí, Evangeline —Fue su respuesta a mis cientos de dudas sin formular—. Anne estará contigo como chaperona y Lord White no te dejará sola. No hay lugar para mí en ese baile —añadió.

En el exterior parecía calmado, sin embargo, podía ver cómo apretaba los labios hasta que se volvieron una fina línea. En sus ojos parecía haber una inquietud silenciosa.

Él decía que no había lugar para él en ese baile, pero yo tampoco sentía que lo hubiera para mí. Iba a enfrentar parte de mi pasado, pero yo también estaría fuera de lugar, junto a un hombre que apenas conocía y que tenía un status superior. Sin embargo, no parecía que eso molestase a Albert. ¿Podía ser posible que me hubiera equivocado con sus sentimientos?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.