EVI caminó junto a Niko sin saber muy bien por qué. No lo conocía, pero algo en él le resultaba familiar, como si su nombre hubiera estado escrito en su vida desde antes de que ella lo leyera en el mapa.
—¿De dónde vienes? —preguntó EVI, intentando sonar natural.
Niko miró hacia el pasillo vacío. —No estoy seguro. Es como si… hubiera despertado aquí.
EVI sintió un escalofrío. Eso era exactamente lo que ella había sentido esa mañana.
Antes de que pudiera responder, el mapa dentro de su mochila vibró con fuerza. Tanto, que EVI tuvo que detenerse. Lo sacó con cuidado. Las líneas brillaban más que nunca, moviéndose como ríos de luz.
Niko lo miró sorprendido. —Ese mapa… ¿también te habla?
EVI abrió los ojos. —¿Cómo que “también”?
Niko respiró hondo. —Porque yo tengo uno.
Sacó de su bolsillo un pequeño fragmento de pergamino. No era un mapa completo, solo una esquina rota, pero las líneas brillaban igual que las del suyo.
EVI sintió que el corazón le latía más rápido.
—¿Qué significa esto?
Antes de que Niko pudiera responder, el aire se volvió frío. Muy frío. Las luces del pasillo parpadearon.
Y entonces lo vieron.
La Sombra del Cartógrafo apareció al final del corredor. Alta, delgada, sin rostro, con ojos blancos que atravesaban la oscuridad. No caminaba: flotaba, como si no perteneciera a ese mundo.
Niko dio un paso atrás. —Nos encontró…
EVI apretó el mapa contra su pecho. —¿Quién es?
Niko la tomó del brazo. —No es quién… es qué. Y viene por nosotros.
La Sombra extendió una mano hecha de niebla. Las líneas del mapa comenzaron a moverse frenéticamente, como si intentaran
advertirles algo.
EVI tragó saliva. —¿Qué hacemos?
Niko la miró con una mezcla de miedo y decisión. —Elegir.
Y el mapa brilló tan fuerte que el pasillo desapareció.
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ecos del tiempo y decisiones ocultas, realismo mágico con misterio emocional, una protagonista que desafía su destino
Editado: 08.01.2026