Evil nun:terror en el colegio

Capitulo 2:El juego del gato y el ratón

El pasillo me parecía ahora un laberinto sin fin. La pequeña llave que encontré no abría ninguna puerta cercana, pero sí un armario de suministros donde hallé un destornillador y un mapa parcialmente borrado del primer piso. Cada vez que me movía, el chirrido de mis zapatillas sobre el linóleo me parecía un disparo en medio de aquel silencio sepulcral.

​De repente, un estruendo vino desde el gimnasio. ¡CRASH!

​Sabía que debía estar lejos de ahí, pero la curiosidad —o quizás una fuerza inexplicable— me empujó a mirar. Me asomé por una rendija de la puerta y lo vi: la Monja estaba destrozando un maniquí con su martillo, golpeándolo una y otra vez con una furia irracional, como si aquel objeto fuera un enemigo real. Sus ojos inyectados en sangre brillaban con una intensidad casi sobrenatural. Mientras descargaba su ira, noté algo en su cuello: una tarjeta magnética, la única forma de acceder a las otras áreas del colegio.

​El miedo me paralizó, pero no tuve opción. Un gato se cruzó en el pasillo, maullando fuertemente, y la Monja se detuvo en seco. Giró su cabeza con una lentitud aterradora, fijando su mirada en mi dirección.

​Corrí.

​Me metí por un conducto de ventilación estrecho y polvoriento justo antes de que el martillo destrozara la puerta detrás de mí. El espacio era tan pequeño que apenas podía respirar, pero desde ahí arriba pude verla patrullando. Ella no se iba. Se quedó parada justo debajo de la rejilla, olfateando, esperando a que hiciera el más mínimo ruido. Estaba atrapado en su terreno, obligándome a jugar según sus reglas: silencioso, paciente y desesperado.




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