Evolución

El espía

Comenzamos a descender y en el camino los collares, dados por Berin, comenzaron a alumbrar más.

—Quizás deberíamos lanzar las luces hacia abajo, a ver qué profundidad hay.

Las arrojamos y contamos mientras caían, no muy lejos de nosotros. Continuamos descendiendo hasta llegar al final, los collares se iluminaron con fuerza esta vez y ahí frente a nosotros apareció. Era increíble, tan bella que nos quedamos petrificados. Anjil trato de avanzar al igual que yo, pero la detuve a tiempo.

—¿Qué sucede?

—No debemos avanzar, según Berin nuestros collares abrirían las naves, no podemos hacer eso sin estar seguros de que no hay peligro.

—Entiendo, mejor volvamos.

—Sí, no digamos nada a los demás e incluso montemos guardia, pues no tengo un buen presentimiento. Algo escabroso está pasando, lo que paso allá afuera no fue un hecho accidental.

—¿Crees que hay zombis?

—Ja, ja, en serio Dael. No, solo un espía tratando de sabotearnos y entregar información. 

—¿Qué quieres decir?

Pregunto Anjil

—Que la caja que puso en aviso al tiburón no fue por accidente.

—Entonces tú también lo viste Dael. Parece que alguien fue enviado a acabar con esta misión. Si se entera de esta nave de seguro la destruirá y no pienso permitirlo.

Volvimos a subir.

—Encontraron algo allá abajo.

Los tres nos miramos al oír la duda, Noven fue el que pregunto, este nunca hablaba a no ser aquel día en la reunión.

—Demasiados escalones y estamos agotados, así que descenderemos mañana.

—Okey, claro está oscuro, gracias por decirme.

Me quedé siguiendo sus pasos con la vista, algo en él hacía que los pelos de mi nuca se erizaran. Al final hablé con los chicos para indicarle los horarios de guardia y luego me fui hacia donde estaba mi mochila para acomodarme. La verdad comencé a sentir el agotamiento en mi cuerpo, tomé una manta y me puse a descansar. Gracias a los traje no sentíamos frío, pero la humedad era algo elevada, así que todos nos cubríamos. Cerré los ojos por unos segundos hasta que sentí su calor cerca.

—Alexa come esto y tomate este té.

Me incorporé y agarre lo que me daba sonriéndole.

—Sé bien que descubrieron algo, sin embargo, no lo dirán por el espía.

Me mantuve calmada y respiré.

—A cuál de los tres nos leíste la mente, tramposo.

—Dael me lo dijo todo cuando me miro, él aceptó que le leyera la mente.

—Bueno ya lo sabes, trata de ser más precavido.

—De hecho, cuando el tiburón ataco, pude ver la esencia de un líquido detrás de ti. Sin duda alguna hay alguien que está tratando de asesinarte.

—Igual mañana quizá pase lo que desea cuando abramos esa nave.

—Por eso, ya sé que quedamos en que nadie sepa de nuestra relación, pero te necesito. Quiero abrazarte, si mañana pasa algo no quiero morir sin haberte tenido en mis brazos.

Sonreí.

—¿Cómo sigues? Estás herido amor.

—Todo está bien, ya la doctora me vendo y dijo que necesito reposo.

—Bien, entonces ven y reposa mi lado.

—¡Yea!

Todos nos miraron, no pude evitar ponerme roja y mirarlo molesta.

—Oh lo siento.

Nos reímos al final mientras pasaron unos minutos y de repente sentí un grito que me puso en alerta.

—¡¿Desgraciado que intentabas hacer?!

Me levanté corriendo, tratando de no hacerle daño a Lee y fui directo hacia el problema.

—¿Qué sucede?

—Estaba tratando de hacernos volar en pedazos.

Mire al hombre frente a Anjil, él no respondió cuando le pregunte si era cierto.

—Está bien Noven, sé que eres uno de esos creyentes cretinos que quieren acabar con la humanidad.  Amárrenlo y manténganlo bajo estricta vigilancia.

—¿Por qué no eliminarlo?

—Dael no somos ese tipo de personas, vamos a descansar mañana veremos esto. —Todos nos retiramos a dormir y al amanecer de alguna forma la cueva se veía más clara—. Es idea mía o está más claro el lugar.

Le pregunté a Lee.

—No, no es tu idea, parece que por algún punto se cuela la luz.

—Bueno, al menos no será tan oscuro todo el recorrido. ¡Recojamos!

En lo que todos estaban empacando me acerqué a Lee.

—¿Cómo te sientes hoy?

—Estoy mejor, gracias, ya no siento dolor.

—Cuantas pastillas tomaste para que no sientas dolor.

—Alexa, olvidas quienes somos.

—Es cierto. —Me reí—. Bueno acabemos con esto.




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