En 2032, 1 de mayo, la Tierra vivió una era en la que la tecnología había avanzado a niveles muy altos. Desde Nueva York, el gobierno tuvo una idea para impulsar la vida y la tecnología hacia algo revolucionario: consistía en enviar por voluntad propia un escuadrón de científicos y militares al espacio para encontrar exoplanetas habitables y prosperar en ellos. Dentro de la tripulación se sumó uno más, el superhéroe de esa década: "Corteza", un hombre con poderes de energía bioeléctrica de un color verde brillante, el superhéroe que luchaba contra el crimen en la ciudad, consigo tenía puesto su traje a la medida con botas y guantes negros, las canillas y antebrazos grises y el resto verde, atrás llevaba una "C" blanca en el centro de su espalda, con un color negro en el contorno y terminando en la cintura conectando con la parte verde.
El equipo parecía un ejército; subió a uno de los cohetes más avanzados, decidido a no volver hasta buscar un exoplaneta.
Tras 2 días de exploración, encontraron un planeta pequeño rojizo, similar a la Luna, surcado por ríos de lava, pero debido a esas circunstancias, con poca probabilidad de vida, igualmente decidieron ir a explorar. Cuando aterrizaron, el paisaje era un desierto árido; a la distancia se vieron estructuras como un pueblo abandonado. Corteza se adelantó y entró en una edificación semiderruida, donde encontró una pizarra llena de papeles que parecían formar un mapa de sistemas estelares con planetas tachados con una enorme X.
Bajó la mirada y en la parte inferior izquierda de la pizarra había algo escrito: "Planetas destruidos". Esto lo alarmó por un momento; siguió explorando el mismo lugar y se encontró debajo de una manta blanca rasgada y sucia, unas especies de lanzas, espadas y bastones de batalla.
Mientras investigaba, el equipo de los científicos y militares continuaba caminando en el desconocido y aterrador planeta. De repente, a lo lejos, vieron unas misteriosas figuras un poco más grandes que ellos, con cuerpos grises oscuros y con grietas rojas brillantes por todos lados y con ojos del mismo color.
"Venimos en son de paz", dijeron los humanos, "solo buscamos planetas habitables. Podemos irnos si así lo desean."
Por otro lado, Corteza al encontrar aquellas armas, al lado había notas tiradas en el suelo, así que las recogió y leyó:
"Invasores, es lo que somos: cumplir nuestro objetivo de matar a todos." Corteza dejó caer las notas al suelo y fue corriendo para avisar a su equipo de que debían huir del planeta. Las figuras no dijeron ni una palabra; poco a poco se acercaron, pero cuando Corteza apareció, ya era demasiado tarde; los aterradores seres atacaron a los humanos. En unos segundos el desierto se convirtió en un campo de batalla, con explosiones, armas de fuego, cuchillos, espadas y gritos. Corteza eliminó a varios del equipo enemigo, pero entre la masacre, uno de ellos, imponente, se paró enfrente de él.
—Me llaman... Dekin, líder de los Valtars, asesino de muchas especies, y tú, ¿quién se supone que eres? ¿Por qué cuando matabas a los tuyos te decían el salvador?
C: Soy Corteza, líder de mi ejército, los humanos. Vi las notas: son invasores de planetas, así que voy a acabar con esta pesadilla que tú has creado. —
Ambos líderes iniciaron una pelea: Dekin con su bastón de doble filo con contornos rojos, Corteza con su bastón con filos curvos y en el otro extremo una especie de gancho con cuchillas.
D: Vaya, me impresiona tu rapidez en comparación con el resto de los tuyos, pero me pregunto… ¿qué te hizo pensar que pudieras tener una oportunidad para nosotros? Somos más grandes, más fuertes y resistentes que tú.
C: Ya sé todo tu plan, sé lo que planeas, matar a todos, y si de algo estoy seguro es que tú y tu planeta van a morir.
D: (ríe burlonamente), Eso es lo que todos decían, hasta que les demostré lo contrario.
La pelea se intensificó cada vez más; el ejército de los humanos estaba siendo superado en número, y los Valtars no mostraban ni un síntoma de cansancio ni de debilidad.
En uno de sus ataques, Corteza logró herirle el hombro derecho a Dekin, y este devolvió el ataque esquivando su arma y agarrándolo del cuello para lanzarlo.
C: (se pone de pie rápidamente) ¿PARA QUÉ SIGUES CON ESTO DEKIN? ¿QUÉ TIPO DE MAGIA ESTÁS INTENTANDO DESATAR? Tú ya perdiste todo, tu plan y tu especie.
D: ... tienes razón, he perdido esta guerra... jeje, pero aún no me has derrotado... eres mi mayor adversario, Corteza, llegaste con un ejército... te encontraste con mi planeta, sin embargo, hay algo más poderoso que nosotros, algo mucho más de lo que te imaginas. (Suspira) No podré ganar esta guerra... no ahora, pero cuando me deshaga de ti iré a tu planeta, invadiré cada lugar que encuentre, y junto con los míos la gobernaremos... y todos suplicarán, DE QUE VUELVAS. —
Dekin agarró su arma y se abalanzó hacia Corteza, destrozando su defensa con una gran fuerza que lo empujó a caer en una planta baja. Saltó encima de él. Corteza se dio la vuelta desde el suelo y colocó su arma enfrente para evitar el ataque.
Corteza pudo ponerse de pie, pero rápidamente recibió varios ataques de Dekin, en uno de los cuales su arma logró apuñalarlo. La situación se quedó en silencio, con los gritos de fondo de sus ejércitos, Corteza cayó de rodillas enfrente de Dekin y este le dice cara a cara:
D: Todos me temerán... todos tendrán el mismo destino... Espero que te recuerden.
Después de eso, Dekin sacó su arma del pecho de Corteza, dejándolo tirado, y salió a por los humanos restantes, saliendo victoriosos los Valtars de la guerra. De repente el planeta, debido a la intensificación de la destrucción comenzó a colapsar, saliendo grieta por todos lados que conducían directo al núcleo, los Valtars restantes corrieron directo a la nave donde habían venido los humanos, Dekin ayudó a los demás para que corran, pero una enorme grieta apareció en frente de él impidiendo que prosiga a ir a la nave, entonces agarró un misterioso artefacto, un objeto para almacenar y con dos pinchos en su superior. Se lo inyectó directo en el corazón y extrajo todo su ADN, llamó a gritos a un Valtars que estaba cerca, arrojó el artefacto y le dijo: