Exodo

Capitulo 1:Esclavos en egipto

Pasaron 400 años.

Los 70 descendientes de Jacob que entraron a Egipto ahora eran más de dos millones. Llenaban toda la tierra de Gosén. Eran fuertes, trabajadores, y Dios los bendecía.

Entonces subió un faraón nuevo. Uno que no conocía la historia de José, el hebreo que había salvado a Egipto del hambre.

Miró al pueblo de Israel y tuvo miedo.

"Miren cuántos son", le dijo a su consejo. "Si hay guerra, se van a unir a nuestros enemigos. Tenemos que controlarlos antes de que sean más fuertes que nosotros".

Así empezó la esclavitud.

Los puso a hacer ladrillos sin descanso. Ciudades enteras para faraón: Pitón y Ramsés. Los capataces egipcios los golpeaban con látigos. De sol a sol, bajo el calor, cargando barro y paja.

Pero mientras más los oprimían, más se multiplicaban.

Faraón se enfureció. Llamó a las parteras hebreas, Sifra y Fúa.

"Cuando ayuden a las mujeres hebreas a dar a luz", les ordenó, "si nace niño, mátenlo. Si es niña, déjenla vivir".

Pero las parteras temían a Dios. No obedecieron. Le dijeron a faraón: "Las hebreas son fuertes. Dan a luz antes de que lleguemos".

Entonces faraón dio la orden más cruel de todas. A todo su pueblo le dijo:

"Tiren al río Nilo a todo niño varón hebreo que nazca".

El río que les daba vida, ahora sería su tumba.

En ese tiempo, una mujer de la tribu de Leví tuvo un hijo. Lo vio hermoso. Por tres meses lo escondió. Pero ya no pudo más. Los soldados registraban cada casa.

Así que hizo una canasta de juncos, la cubrió con brea para que no entrara el agua, y puso al niño adentro. Con el corazón roto, dejó la canasta entre los carrizos del Nilo.

María, la hermana del bebé, se quedó vigilando de lejos.

Y pasó lo imposible. La hija de faraón bajó a bañarse al río. Vio la canasta. La abrió. Y el bebé lloró.

La princesa sintió compasión. "Es un niño hebreo", dijo.

María salió corriendo: "¿Quiere que le busque una nodriza hebrea para que lo críe?".

"Ve", dijo la princesa.

María trajo a su propia madre. La princesa le pagó para que criara a su propio hijo.

Cuando creció, se lo devolvió a la princesa. Ella lo adoptó y le puso por nombre Moisés, porque dijo: "De las aguas lo saqué".

El niño que debía morir en el Nilo, ahora vivía en el palacio de faraón.

Dios ya estaba armando su plan para liberar a su pueblo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.