Infamous se lamentó de haber perdido el vial durante la huida. Miré de reojo a Mitnick. Mantenía una expresión de indiferencia pese a tenerlo él, bajo ningún concepto se ponía nervioso o dudaba, se mantenía firme. Admiraba esa capacidad.
Sin embargo, no era aquello lo que más le preocupaba a Infamous, era que Gunt estaba herido y así no podíamos viajar. Nos quedamos flotando en un oscuro espacio sin estrellas. Elion activó el mapa que nos había quitado para situarnos.
—Estamos en el plano W1da2, en la galaxia Vía Láctea. ¿Qué hacemos?
—No podemos avanzar así —respondió Infamous aplicando ungüento en las heridas de la bestia—. Podría morir con estas heridas. Los casladia son muy resistentes, pero no inmortales. ¿Hay algún lugar al que podamos acercarnos en este plano para que descanse?
—El más cercano es un pequeñísimo planeta errante.
—Nos puede servir. Espero que…
Una turbulencia le interrumpió. Gunt había chocado con algo. Este abrió la boca y nos asomamos todos para ver de qué se trataba, lo que vimos nos dejó perplejos: era un ser de cuerpo alargado y escamas de piedras rojizas. Se trataba de un casladia poco común, en lugar de metal predominaban los minerales en su organismo. Había empujado a Gunt una vez y regresaba de nuevo retorciendo su cuerpo hacia nosotros. Su larga y fina mandíbula con dientes de sierra me producía absoluto terror.
Infamous se llevó las manos a la cabeza.
—Nunca había visto que se atacaran entre casladias, nos hemos debido meter en su territorio.
—Pero no nos rendiremos, capitán —dijo Litare cargando su brazalete.
—¡Nunca! Sobrevivimos vendiendo los cadáveres de bestias más temibles que esta. ¡Preparaos!
Videl lanzó una red con su boca a la cabeza de aquel monstruo impidiéndole la visión. Aun así, nos empujó con su garra haciéndonos dar vueltas sobre nosotros mismos.
Sylkie se cayó sobre mí contra el estómago de Gunt. Aunque pegajosos en esos momentos, ambos nos pusimos colorados. Entre tanto Kaguya se agarró al capitán porque era el más cercano. Aprovechó para intentar arrebatarle el brazalete. Pero Infamous la separó a la fuerza. Elion y Mitnick se resbalaron fuera de la boca de Gunt, el primero se agarró de una aleta y el segundo se sujetó del tobillo del anterior.
Sylkie se levantó de encima de mí y se lanzó sobre Infamous para tratar de ayudar a Kaguya. Sin embargo, no se dio cuenta de que Litare se estaba acercando para golpearla. Entonces intervine yo. Lo abracé por detrás para evitar que se moviera. Pero como aún de ese modo intentaba zafarse, tomé su brazo y lo intenté retorcer para que se disparara a sí mismo.
Otra vez el monstruo nos atacó con su cola y nos removió a todos. Infamous no pudo evitar perder su brazalete hacia el espacio exterior. Kaguya intentó recogerlo. Pero no lo alcanzaba. Yo cogí carrerilla y salté con impulso para tomarlo.
El monstruo que nos acechaba me encerró en su boca de un mordisco. Dentro todo era oscuro y helado. Con el tacto conseguí disparar el arma y el monstruo se desquebrajó hasta romperse en pedacitos que, a su vez, se desintegraron liberándome.
Kaguya mostró una amplia sonrisa; Sylkie la abrazó ilusionada, pero mi hermana la apartó de un empujón. Infamous vino a buscarme y llevarme de vuelta dentro de Gunt. Yo le amenacé con el brazalete para que no lo hiciera, pero me había quedado sin carga.
Infamous me atrapó sin mucho esfuerzo y me devolvió con el resto. No sin antes ayudar a Elion y Mitnick a entrar también a Gunt. Nuestro intento de escapar fue inútil. La frustración se me clavaba como una espina en el pecho; estábamos de nuevo atrapados.
Kaguya se sentó a mi lado.
—Si no hubiera disparado en el plano cuántico, tendríamos la información sobre la Tierra y no nos hubieran capturado.
—No es tu culpa que nos esté sucediendo esto. No debí gritarte por salvarme de los xiriontes. Es solo que no veo una salida, siempre acabamos prisioneros de unos u otros como si no tuviéramos derecho a ser libres. La Tierra era mi única esperanza y puede que nunca la encontremos.
—¿Y qué importa? Hay muchos lugares a los que podemos viajar cuando escapemos de estos, porque lo haremos, ya te lo digo yo.
—¿Tú no quieres ir a la Tierra, Kaguya?
—Es un planeta más entre muchos. Me da igual, para ser sincera, nunca me ha interesado ir allí, solo lo quería hacerlo porque es lo que te hacia feliz.
—Dime lo que te haría feliz a ti.
—Viajar, nunca detenernos, explorar cada rincón del universo.
—Hemos vivido muchos peligros viviendo así. No puede ser que desees continuar arriesgándote tanto.
—Algo que he aprendido con todas las desventuras que hemos vivido es que nunca puedes esperar algo seguro, porque no lo hay. Un día estás huyendo de una masa sectaria y otro enamorándote de una alienígena rosa. Y mañana habrá algo nuevo y pasado mañana y al siguiente. Es parte de vivir.
—Has crecido mucho, tanto que me hace sentir orgulloso. Hay algo que quiero confesarte. —Hice una pausa. Miré a Sylkie, sabía lo que le quería decir, ella me animo con un gesto de las manos para que continuase adelante con la verdad. Tener su apoyo me dio el valor necesario—. No somos hermanos como tal, el profesor te creó, somos clones.