Exohumano

Capítulo 26. Un paraíso artificial.

Cuando despertamos ya habíamos llegado a nuestro destino. Por suerte, nadie se había enterado de que habíamos pasado la noche juntos. Aunque Kaguya parecía sospechar.

—¿Tú tampoco podías dormir?

—¿Cómo que 'tampoco'? Un momento, ¿con Mitnick?

—Necesitaba distraerme un poco.

De pronto Infamous carraspeó la garganta para interrumpirnos.

—Saldremos a explorar este lugar. Iremos todos juntos y a quien se le ocurra separarse le mato.

Afuera el cielo era de un azul relajante, con nubes blancas y un valle de hierba verdosa acariciado por una brisa fresca. Ya era raro que siquiera el cielo tuviera color, pues no había estrella alguna que iluminase la atmósfera, pero lo ignoré al ver que la pantalla de mi brazo mostraba valores idénticos a los terrestres. Casi se me escapaba una lágrima, pues era lo más parecido a llegar a un hogar. Kaguya y yo desactivamos nuestros cascos para respirar hondo.

De pronto un diminuto insecto con unas alas majestuosas se acercó volando a Litare. Este se sobresaltó y, por la impresión, le disparó, desintegrándola a ella y parte del suelo. Todos lo miramos extrañados, salvo Infamous, que lo acusaba con una mirada furiosa.

—Fue un acto reflejo, ¿vale?

—Guárdate tus reflejos para los peligros de verdad —contestó Infamous con un tono cortante.

Elion, por su parte, se acercó a unas flores y aspiró su aroma meloso.

—Me recuerda a mi esposa, ella llevaba un perfume como este. Ojalá estuviera aquí.

—Lo siento —se compadeció Sylkie.

—No está muerta, ella me dejó por otro después de que yo perdiera a los niños a manos de unos bandoleros. Les debía dinero y se llevaron lo que más valor tenía para mí. Todavía sigo buscándolos. Sé que nos reencontraremos, aunque no me perdonen.

Entre tanto, yo observaba a mi alrededor, pues me importaba poco la conversación. Me agaché en el suelo observando las flores que había olido Elion, tomé una entre las manos y me la llevé a la nariz.

—Su olor desaparece rápido y su textura es acartonada, no parece natural. Este lugar es muy confuso, no hay ningún planeta más, y no parece orbitar alrededor de ninguna estrella, es más, no hay estrellas en este plano. Solo flota en el vacío y aun así rebosa de vida. Ni siquiera el cielo debería ser azul…

—He visto cosas más raras —comentó Infamous sin darle importancia.

Kaguya lanzó una piedra al cielo, y esta creó una onda, como si hubiera rebotado en una superficie líquida. No podía asegurar si aquel lugar era artificial o una anomalía, porque ya de por si existían muchos planos caóticos cuyas leyes físicas no comprendía y pudiera ser uno de esos.

Litare y Vidal se quedaron cuidando los casladias; a Gunt, para que no sufriera daños, y a Yung, para que no se despertara y escapara. El resto nos alejamos para explorar más a fondo.

Por mucho que anduviéramos no había rastro de mamíferos, anfibios, aves o reptiles. No obstante, existían ríos de agua clara y vegetación exuberante que ofrecía sus frutos, bayas o flores.

Kaguya mordió una fruta y enseguida la escupió con cara de asco. Nos enseñó su interior carbonizado pese a que por fuera tuviera una apariencia lustrosa. Se apresuró a beber agua del río, pero también la escupió con una expresión agria. Un paraíso alejado de todo no podía ser real.

Y a unos pasos siguiendo un pequeño riachuelo nos encontramos un árbol aislado de los demás en un vasto prado cubierto de huesos. Manos esqueléticas permanecían aferradas al tronco, como si hubieran deseado acapararlo para sí mismas. Por tan solo un fruto rojizo que crecía en la copa, pero que de una manera particular me hacía salivar.

Del fruto emergió un reptil serpenteando que nos miró fijamente mientras se relamía. Le salían algunas chispas de la cabeza y algunos cables le sobresalían por el borde inferior del ojo. De pronto y para sorpresa de todos habló.

—Bienvenidos a mi jardín.

—¿Qué cosa eres? —preguntó Infamous.

—Soy una IA diseñada para proteger este lugar.

—¿De qué? —preguntó Sylkie.

—De aquellos que osan profanarlo. ¿Vosotros quizá?

—Nosotros venimos de paso —explicó Kaguya—. No vamos a tocar nada.

La IA se acercó más a Kaguya.

—¿Ves el fruto que cuelga de la copa del árbol? Es muy dulce y te concede todo el conocimiento del universo con solo un bocado. Todas tus dudas y preguntas desaparecerían en un instante. ¿Puedes resistirte a eso? No he conocido al afortunado que pueda.

—Supongo que todos los esqueletos que hay son los que intentaron morderlo.

—Eran una de las especies más curiosas del universo, querían saber demasiado. Os aconsejo que abandonéis mi jardín.

Infamous agarró a la IA por el cuello y la agitó por encima de su cabeza.

—¡Nadie me dice lo que tengo que hacer! Este es mi jardín ahora y aquí descansaremos hasta que Gunt se recupere te guste a ti o no.

Dicho eso, lo lanzó contra el árbol, y cayó sobre los huesos, deshaciéndolos en polvo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.