Exohumano

Capitulo 27. ¿Aquí acaba la odisea?

Me dolía el estómago. Infamous había racionado la comida para sus compañeros y a nosotros, los prisioneros, apenas nos había dado agua. No podía dormir de ese modo y el resto tampoco. Así que esperamos a oír los ronquidos de Infamous y los suyos para urdir un plan entre nosotros cuatro.

—Somos cuatro y ellos también, podemos encargarnos de uno cada uno.

—Sylkie, no es mala idea, pero el problema es que para librarnos de Infamous o Litare ya necesitamos unirnos cuatro. No podemos con ellos, tienen armas y son despiadados.

—Hikaru, podemos ser más si ponemos de nuestra parte a Vidal y Elion.

—No funcionará.

—Pero no tenemos otra —intervino Kaguya.

—Es la primera vez que estás de parte de Sylkie —respondí asombrado.

—Porque no es mal plan, es el único, diría yo.

—No, tenemos el fruto del árbol y a la IA, ellos poseen conocimiento y con él podremos escapar y llegar a la Tierra.

—Otra vez con lo mismo, la Tierra esto y lo otro cuando podemos escapar a cualquier maldito lado de todo el universo.

—Pues tú te vas a otro lado, yo a la Tierra.

—Bien, pues caminos separados entonces. Al menos así podré encontrar mi propia identidad…

Dicho eso, Kaguya se alejó.

Mitnick levantó la mano para pedir el turno y comentó:

—Mi idea era conseguir el anillo para escapar por el plano cuántico. Es más sencillo creo.

—Mi plan es mejor —dijimos Sylkie y yo al unísono.

—Pues robaré yo mismo el anillo.

—Al final cada uno por su lado parece —respondí desilusionado.

Ninguno de nosotros volvió a hablar en toda la noche. Ya estaba decidido lo que cada uno quería intentar.

Litare llevaba el anillo de Mitnick en el dedo y este no cesaba de mirarlo. Tendría que tener mucha suerte para quitárselo al asesino del grupo. Por otra parte, Sylkie y Kaguya se acercaron a Elion y Vidal respectivamente para hablar con ellos. Me había quedado solo ante Infamous, que me miraba de reojo.

—¿Tenemos posibilidades de sobrevivir? —preguntó Infamous.

—Sin agua y sin comida, en mi caso, una semana quizá.

—Estamos muertos entonces, Gunt no se podrá recuperar tan rápido.

—Pero podemos escapar de aquí con el anillo o con Yung.

—Si te soy sincero, creo que Gunt no logrará sobrevivir a un viaje, está muy debilitado. No podemos escapar con él y no lo voy a abandonar. Lo repito y me mantengo en ello.

—¿Por qué?

—Se lo regalé cuando era apenas una cría a mi hija. Quería mucho a Gunt y ella querría que cuidara de él en su ausencia.

—O sea, que lo de dejar tu mercancía solo era una excusa más. Me sorprende que me hayas respondido tan sinceramente, la verdad.

—Porque a estas alturas qué más da. Moriré con lo último que me queda de mi familia.

—Pues no nos arrastres contigo. Déjanos ir.

Infamous negó con la cabeza.

—No quiero morir solo.

Me horrorizó escuchar aquello. Estaba loco.

De pronto Vidal empujó a Kaguya al suelo y se marchó corriendo al bosque. Sylkie la miró con la frente arrugada.

—Esa no es manera de consolar a alguien.

—No se me ocurría otra cosa. Solo quería ayudar.

Con la discusión entre ellas, Litare se distrajo y Mitnick aprovechó para acercársele. Pero el asesino lo agarró del brazo y se echó a reír. Le mostró el anillo, burlándose de que jamás lo recuperaría. Sabía desde el principio que Mitnick no dejaba de mirarlo por él.

Todos estaban fracasando con sus planes. Aquello me dio la valentía para dar un paso al frente e ir por el fruto del árbol. Infamous no me detuvo, apoyó su cabeza sobre Gunt con un aire de derrota de quien aceptaba morir en paz. Elion quiso acompañarme, también deseaba morder el fruto para conocer el paradero de su familia. Era algo en lo que había pensado antes de dormir, y al levantarse estaba decidido.

Sylkie y Kaguya se quedaron hablando haciendo las paces. Litare y Mitnick se enfrentaron. Elion y yo nos encaminamos al árbol ignorando todo lo que dejábamos atrás.

La IA apareció de nuevo, esta vez reptaba con mayor lentitud y los ojos salidos de sus cuencas por el golpe de Infamous. No paraba de repetir que nos marcháramos del jardín, una y otra vez. Elion pasó por encima de la IA, corrió hasta el árbol, escaló el tronco y, al llegar a la copa, arrancó el fruto de un fuerte tirón. Le pegó un mordisco. La boca se le llenó de un líquido rojo que parecía sangre. Sus ojos se pusieron en blanco y le dieron terribles espasmos que lo tiraron al suelo. En su mano mantenía aferrado el fruto. Se retorcía entre gritos agónicos, agarrándose la cabeza como si temiera que se le fuera a desprender.

—¡Lo veo todo! El origen del universo, cada plano tejido en él y su futuro. Es horrible, ¡quítamelo de la cabeza!

No sabía cómo actuar, estaba paralizado. Me entraban ganas de llorar y a la vez de gritar para desatar el nudo de mi garganta. Se me había olvidado hasta cómo parpadear.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.